Member State report / Art11 / 2014-2020 / D2 / Spain / NE Atlantic: Bay of Biscay & Iberian Coast

Report type Member State report to Commission
MSFD Article Art. 11 Monitoring programmes (and Art. 17 updates)
Report due 2014-10-15; 2020-10-15
GES Descriptor D2 Non-indigenous species
Member State Spain
Region/subregion NE Atlantic: Bay of Biscay & Iberian Coast
Reported by Ministerio de Agricultura, Alimentacion y Medio Ambiente
Report date 2015-05-03; 2021-04-14
Report access
2014 data
2020 data
Monitoring programme Monitoring programme name
MP_D2
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Monitoring programme Reference existing programme
Monitoring programme Marine Unit ID
Q4e - Programme ID
ABIES-SUD-EAI_EspeciesAloctonas
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ABIES-SUD-EAI_EspeciesAloctonas
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Q4f - Programme description
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
Q5e - Natural variability
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Q5d - Adequacy for assessment of GES Q5d - Adequate data
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Q5f - Description of programme for GES assessment
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Q5g - Gap-filling date for GES assessment
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Q5h - Plans to implement monitoring for GES assessment
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Q6a -Relevant targets Q6a - Environmental target
Q6a -Relevant targets Q6a - Associated indicator
Q6b - Adequacy for assessment of targets Q6b_SuitableData
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Q6b - Adequacy for assessment of targets Q6b_EstablishedMethods
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Q6b - Adequacy for assessment of targets Q6d_AdequateCapacity
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Q6c - Target updating
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Q6d - Description of programme for targets assessment
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Q6e - Gap-filling date for targets assessment
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Q6f - Plans to implement monitoring for targets assessment
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Q7a - Relevant activities
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
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Q7b - Description of monitoring of activities
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Q7c - Relevant measures
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Adequate data
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Established methods
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Adequate understanding of GES
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Adequate capacity
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Addresses activities and pressures
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Addresses effectiveness of measures
Q7d - Description of monitoring for measures
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Q7f - Gap-filling date for activities and measures
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Q8a - Links to existing Monitoring Programmes
  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
  • Habitats
  • OSPAR
  • Other
  • WFD
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Reference sub-programme Sub-programme ID
ABIES-NOR-ACT-3_Acuicultura
ABIES-NOR-ACT-3_Acuicultura
ABIES-NOR-ACT-4_ActPortuarias
ABIES-NOR-ACT-4_ActPortuarias
ABIES-NOR-ACT-5_Navegacion
ABIES-NOR-ACT-5_Navegacion
ABIES-NOR-OP_ObjetivosOperativos
ABIES-NOR-OP_ObjetivosOperativos
ABIES-SUD-ACT-3_Acuicultura
ABIES-SUD-ACT-4_ActPortuarias
ABIES-SUD-ACT-5_Navegacion
ABIES-SUD-ACT-6_ActRecreativas
ABIES-SUD-OP_ObjetivosOperativos
Reference sub-programme Sub-programme name
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Activities producing food (aquaculture)
Activities producing food (aquaculture)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Other
Other
Activities producing food (aquaculture)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Other
Q4g - Sub-programmes Sub-programme ID
ABIES-NOR-ACT-3_Acuicultura
ABIES-NOR-ACT-3_Acuicultura
ABIES-NOR-ACT-4_ActPortuarias
ABIES-NOR-ACT-4_ActPortuarias
ABIES-NOR-ACT-5_Navegacion
ABIES-NOR-ACT-5_Navegacion
ABIES-NOR-OP_ObjetivosOperativos
ABIES-NOR-OP_ObjetivosOperativos
ABIES-SUD-ACT-3_Acuicultura
ABIES-SUD-ACT-4_ActPortuarias
ABIES-SUD-ACT-5_Navegacion
ABIES-SUD-ACT-6_ActRecreativas
ABIES-SUD-OP_ObjetivosOperativos
Q4g - Sub-programmes Sub-programme name
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Activities producing food (aquaculture)
Activities producing food (aquaculture)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Other
Other
Activities producing food (aquaculture)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Other
Q4k - Monitoring purpose
Activities
Activities
Activities
Activities
Activities
Activities
Measures
Measures
Activities
Activities
Activities
Activities
Measures
Q4l - Links of monitoring programmes of other Directives and Conventions
Las estadísticas de acuicultura, a nivel europeo, están enmarcadas jurídicamente en el Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros, que deroga el anterior (Reglamento (CE) 788/96), ampliándolo. Los datos a recoger se refieren a la estructura general del sector, las especies cultivadas, la producción anual de criaderos y viveros, sus diferentes modalidades de uso y comercialización y el destino de la producción. Además, dicha información dará cumplimiento al Plan Estadístico Nacional (PEN), actualmente PEN 2013-2016, aprobado por el Real Decreto 1658/2012 y a las obligaciones estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
Las estadísticas de acuicultura, a nivel europeo, están enmarcadas jurídicamente en el Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros, que deroga el anterior (Reglamento (CE) 788/96), ampliándolo. Los datos a recoger se refieren a la estructura general del sector, las especies cultivadas, la producción anual de criaderos y viveros, sus diferentes modalidades de uso y comercialización y el destino de la producción. Además, dicha información dará cumplimiento al Plan Estadístico Nacional (PEN), actualmente PEN 2013-2016, aprobado por el Real Decreto 1658/2012 y a las obligaciones estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta a los convenios regionales de Londres y OSPAR.;http://www.ospar.org/content/content.asp?menu=01100301600013_000000_000000
En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta a los convenios regionales de Londres y OSPAR.;http://www.ospar.org/content/content.asp?menu=01100301600013_000000_000000
Ninguno
Ninguno
Directivas Hábitats y Aves. Convenio de OSPAR.
Directivas Hábitats y Aves. Convenio de OSPAR.
estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta a los convenios regionales de Londres y OSPAR.;http://www.ospar.org/content/content.asp?menu=01100301600013_000000_000000
Ninguno
Ninguno
Directivas Hábitats y Aves. Convenio de OSPAR.
Q5c - Features Q5c - Habitats
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
Q5c - Features Q5c - Species list
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
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Q5c - Features Q5c - Physical/Chemical features
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Q5c - Features Q5c - Pressures
  • IntroNIS
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  • IntroNIS
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  • IntroNIS
Q9a - Elements
  • La unidad estadística o unidad de la encuesta es cada uno de los establecimientos con autorización para ejercer la actividad de acuicultura, si bien los datos disponibles para utilizar en el subprograma están a nivel provincial.
  • La unidad estadística o unidad de la encuesta es cada uno de los establecimientos con autorización para ejercer la actividad de acuicultura, si bien los datos disponibles para utilizar en el subprograma están a nivel provincial.
  • Infraestructuras portuarias, fondo marino modificado por la extracción o deposición de sedimentos o por sellado, volumen de sedimento dragado, peso seco de material dragado vertido y masa de PAH, PCBs y metales pesados (Cd, Hg, As, Cr, Cu, Pb, Ni y Zn) en los mismos, mercancías potencialmente contaminantes cargadas/descargadas.
  • Infraestructuras portuarias, fondo marino modificado por la extracción o deposición de sedimentos o por sellado, volumen de sedimento dragado, peso seco de material dragado vertido y masa de PAH, PCBs y metales pesados (Cd, Hg, As, Cr, Cu, Pb, Ni y Zn) en los mismos, mercancías potencialmente contaminantes cargadas/descargadas.
  • Tráfico marítimo, zonas designadas para el fondeo, número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación
  • Tráfico marítimo, zonas designadas para el fondeo, número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación
  • Variable según los indicadores
  • Variable según los indicadores
  • La unidad estadística o unidad de la encuesta es cada uno de los establecimientos con autorización para ejercer la actividad de acuicultura, si bien los datos disponibles para utilizar en el subprograma están a nivel provincial.
  • Infraestructuras portuarias, fondo marino modificado por la extracción o deposición de sedimentos o por sellado, volumen de sedimento dragado, peso seco de material dragado vertido y masa de PAH, PCBs y metales pesados (Cd, Hg, As, Cr, Cu, Pb, Ni y Zn) en los mismos, mercancías potencialmente contaminantes cargadas/descargadas.
  • Tráfico marítimo, zonas designadas para el fondeo, número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación
  • Puertos deportivos, licencias de pesca recreativa, avistamiento de cetáceos.
  • Variable según los indicadores
Q5a - GES criteria Relevant GES criteria
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
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  • 2.1
  • 2.2
Q5b - GES indicators Relevant GES indicators
  • 2.1.1
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  • 2.2.2
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  • 2.2.2
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  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species distribution
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species population size
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species population characteristics
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species impacts
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat distribution
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat extent
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat condition (physical-chemical)
  • Profundidad
  • batimétrica
  • Profundidad
  • batimétrica
  • Profundidad
  • batimétrica
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat condition (biological)
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat impacts
Q9b - Parameters monitored (pressures) Pressure input
  • Masa
  • accidentalmente;Longitud
  • accidentalmente;Masa
  • aportada
  • contaminante
  • contaminante
  • contaminantes;Tipo
  • de
  • de
  • de
  • de
  • infraestructuras
  • las
  • sustancias
  • vertido
  • vertido
  • Masa
  • accidentalmente;Longitud
  • accidentalmente;Masa
  • aportada
  • contaminante
  • contaminante
  • contaminantes;Tipo
  • de
  • de
  • de
  • de
  • infraestructuras
  • las
  • sustancias
  • vertido
  • vertido
  • Tipo
  • accidentalmente;Frecuencia
  • accidentalmente;Masa
  • contaminante
  • contaminante
  • de
  • de
  • de
  • vertido
  • vertido
  • vertidos
  • Tipo
  • accidentalmente;Frecuencia
  • accidentalmente;Masa
  • contaminante
  • contaminante
  • de
  • de
  • de
  • vertido
  • vertido
  • vertidos
  • Masa
  • accidentalmente;Longitud
  • accidentalmente;Tipo
  • aportada
  • contaminante
  • contaminante
  • contaminantes;Masa
  • de
  • de
  • de
  • de
  • infraestructuras
  • las
  • sustancias
  • vertido
  • vertido
  • Tipo
  • accidentalmente;Frecuencia
  • accidentalmente;Masa
  • contaminante
  • contaminante
  • de
  • de
  • de
  • vertido
  • vertido
  • vertidos
Q9b - Parameters monitored (pressures) Pressure output
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • de
  • de
  • episodios
  • extraído;Volumen
  • la
  • por
  • presión/actividad;Volumen
  • sedimento
  • sedimento
  • vertido;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • de
  • de
  • episodios
  • extraído;Volumen
  • la
  • por
  • presión/actividad;Volumen
  • sedimento
  • sedimento
  • vertido;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • episodios
  • la
  • por
  • presión/actividad;Número
  • Superficie
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  • contaminación
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  • de
  • episodios
  • la
  • por
  • presión/actividad;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • de
  • de
  • episodios
  • extraído;Volumen
  • la
  • por
  • presión/actividad;Volumen
  • sedimento
  • sedimento
  • vertido;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • episodios
  • la
  • por
  • presión/actividad;Número
  • Superficie
  • agua
  • de
  • de
  • lámina
Q9b - Parameters monitored (activity) Activity
  • Especie/grupo
  • acuícola
  • cultivado/a
  • por
  • por
  • provincia
  • provincia;Producción
  • Especie/grupo
  • acuícola
  • cultivado/a
  • por
  • por
  • provincia
  • provincia;Producción
  • Masa
  • cargada/descargada;Calado
  • de
  • mercancía
  • Masa
  • cargada/descargada;Calado
  • de
  • mercancía
  • Número
  • buque;Número
  • buques;Densidad
  • buques;Tipo
  • de
  • de
  • de
  • de
  • hundimientos
  • Número
  • buque;Número
  • buques;Densidad
  • buques;Tipo
  • de
  • de
  • de
  • de
  • hundimientos
  • Especie/grupo
  • acuícola
  • cultivado/a
  • por
  • por
  • provincia
  • provincia;Producción
  • Masa
  • cargada/descargada;Calado
  • de
  • mercancía
  • Número
  • buque;Número
  • buques;Densidad
  • buques;Tipo
  • de
  • de
  • de
  • de
  • hundimientos
  • Número
  • amarres/puerto;Número
  • autorizadas
  • avistamiento
  • avistamiento
  • cetáceos
  • cetáceos;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • empresas
  • licencias;Número
  • para
  • salidas
Q9b Parameters monitored (other) Other
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • /
  • A
  • Presencia
  • actuaciones;Número
  • actuación;Otros:
  • ausencia;%
  • catálogos;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • determinar
  • espacios
  • especies
  • estudiados;%
  • estudios;Número
  • hidrológicos;%
  • hábitats
  • iniciativas;%
  • la
  • marinos
  • objeto
  • pesca
  • planes
  • productos
  • protegidos;Número
  • revisiones
  • trazados;Número
  • área;%
  • /
  • A
  • Presencia
  • actuaciones;Número
  • actuación;Otros:
  • ausencia;%
  • catálogos;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • determinar
  • espacios
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  • estudios;Número
  • hidrológicos;%
  • hábitats
  • iniciativas;%
  • la
  • marinos
  • objeto
  • pesca
  • planes
  • productos
  • protegidos;Número
  • revisiones
  • trazados;Número
  • área;%
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • %
  • /
  • A
  • actuaciones;Número
  • actuación;Número
  • ausencia
  • catálogos;Otros:
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • determinar;Presencia
  • espacios
  • especies
  • estudiados;%
  • estudios;Número
  • hidrológicos;%
  • hábitats
  • iniciativas;Número
  • la
  • marinos
  • objeto
  • pesca
  • planes
  • productos
  • protegidos;%
  • revisiones
  • trazados;Número
  • área;%
Q41 Spatial scope
Aguas territoriales;Aguas interiores
Aguas territoriales;Aguas interiores
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;ZEE;Aguas interiores;Aguas exteriores
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;ZEE;Aguas interiores;Aguas exteriores
Aguas territoriales;Aguas interiores
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE
Aguas territoriales;Aguas interiores
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;ZEE;Aguas interiores;Aguas exteriores
Q4j - Description of spatial scope
El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se localizan en las aguas costeras y de transición. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se localizan en las aguas costeras y de transición. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se localizan en las aguas costeras y de transición. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de recreación en zonas cercanas a la costa, que es donde se concentran este tipo de actividades.
Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
Marine Unit IDs
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
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  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
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  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-NOR
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
  • ABI-ES-SD-SUD
Q4h - Temporal scope Start date- End date
-
-
-
-
-
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-
-
-
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-
-
-
-
-
2002-9999
2002-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2015-9999
2015-9999
2002-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2015-9999
Q9h - Temporal resolution of sampling
  • Yearly
  • Yearly
  • Yearly
  • Yearly
  • Depende del parámetro
  • Other
  • Depende del parámetro
  • Other
  • 6yearly
  • 6yearly
  • Yearly
  • Yearly
  • Depende del parámetro
  • Other
  • Yearly
  • 6yearly
Q9c - Monitoring method
Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf
Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas.
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas.
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS. Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS. Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente.
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS. Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS. Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente.
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016)
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016)
Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas.
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS. Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS. Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente.
Se realizará la recopilación de información bien mediante consulta en internet bien mediante su petición a los organismos responsables. Se llevará a cabo un análisis espacial y temporal de la evolución de los citados parámetros cuando su nivel de desagregación lo permita.
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016)
Q9d - Description of alteration to method
Q9e - Quality assurance
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad.
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad.
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad o por la autoridad ejecutora durante el análisis de los datos
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad o por la autoridad ejecutora durante el análisis de los datos
  • Other
  • A determinar
  • National
  • A determinar
  • National
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad.
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad o por la autoridad ejecutora durante el análisis de los datos
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad
  • Other
  • A determinar
  • National
Q9f - Quality control
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
Q9g - Spatial resolution of sampling Q9g - Proportion of area covered %
Q9g - Spatial resolution of sampling Q9g - No. of samples
Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación.
Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación.
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras, de transición y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias.
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras, de transición y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias.
Entre el 75-100 %, dependiendo del parámetro
Entre el 75-100 %, dependiendo del parámetro
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina.
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina.
Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación.
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras, de transición y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias.
Entre el 75-100 % de la demarcación, dependiendo del parámetro
Aproximadamente el 100 % de las actividades. Dada la dispersión y complejidad con la que se producen estas actividades, es prácticamente imposible controlar la intensidad y las zonas reales de las aguas interiores y territoriales y sus fondos que podrían verse afectadas por estas actividades.
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina.
Q9i - Description of sample representivity
El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos.
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos.
El análisis de los datos será igual para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será igual para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos.
El análisis de los datos será igual para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será igual para todas las aguas.
Q10a - Scale for aggregation of data
  • EU
  • EU
  • Region
  • Region
  • Other
  • Other
  • Other
  • Other
  • EU
  • Region
  • Other
  • Other
  • Other
Q10b - Other scale for aggregation of data
Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros.
Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros.
Peso seco de material dragado y masa de sustancias contaminantes pueden agregarse a nivel de región. El resto de parámetros a nivel de demarcación o a nivel estatal.
Peso seco de material dragado y masa de sustancias contaminantes pueden agregarse a nivel de región. El resto de parámetros a nivel de demarcación o a nivel estatal.
Nivel estatal
Nivel estatal
Nacional / Demarcación marina
Nacional / Demarcación marina
Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros.
Peso seco de material dragado y masa de sustancias contaminantes pueden agregarse a nivel de región. El resto de parámetros a nivel de demarcación o a nivel estatal.
Nivel estatal
Nivel estatal
Nacional / Demarcación marina
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data type
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
DataProducts
DataProducts
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
DataProducts
ProcessedData
ProcessedData
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data access mechanism
URLdownload
URLdownload
URLdownload
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LocationNationalDC
LocationNationalDC
LocationNationalDC
LocationNationalDC
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LocationNationalDC
LocationNationalDC
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data access rights
Open
Open
Open
Open
Open
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Open
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Open
Open
Q10c - Access to monitoring data Q10c - INSPIRE standard
Instalaciones agrícolas y de acuicultura
Instalaciones agrícolas y de acuicultura
Instalaciones agrícolas y de acuicultura
Q10c - Access to monitoring data Q10c Date data are available
2014-07
2014-07
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2014-07
2017-01
2017-01
2017-01
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Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data update frequency
Yearly
Yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
Yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
Q10d - Description of data access
Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
Previa solicitud.
Previa solicitud.
Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
Previa solicitud.
Descriptor
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Monitoring strategy description
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Objetivo: •Proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación al D2r y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Los indicadores la estrategia de seguimiento EAI deben dar respuesta a los criterios de la Decisión 2017/848 para el Descriptor 2: un criterio primario, el D2C1: especies alóctonas de nueva introducción, y dos secundarios: D2C2-Abundancia y distribución espacial de especies alóctonas establecidas y D2C3-efectos de las EAI sobre las especies y hábitats. •Evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales y el programa de medidas relacionadas con el Descriptor 2. Asimismo, según el Anexo I de la Ley 41/2010 , se pretende obtener la información necesaria para evaluar los principales impactos y presiones en relación con las EAI. Esta estrategia se compone de 5 Programas de Seguimiento, de los cuales tres describen una búsqueda activa de especies alóctonas: EAI-1. PdS específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles, EAI-2. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura, y EAI-3. PdS específicos de seguimiento de alóctonas invasoras; mientras que los otros dos están más orientados a aprovechar y optimizar la información recogida a través de otros PdS o o fuentes de datos diversas: EAI-4. Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información, y EIA-5. Programa de datos adicionales. Es de destacar que en los PdS del segundo ciclo, se quiere hacer un especial hincapié en la necesidad de que éstos sean adaptativos, para garantizar una flexibilidad que permita afrontar cuestiones emergentes. El objetivo de los PdS no deja de ser la monitorización del estado del medio marino en todo su gradiente de presiones, sin embargo estos deben ser flexibles para poder centrar los esfuerzos en zonas o elementos determinados que en un momento dado puedan estar siendo objeto de presiones capaces de amenazar la resiliencia de los ecosistemas, de forma que se puedan adoptar las medidas pertinentes lo antes posible. Por ello, en un momento dado se
Coverage of GES criteria
Adequate monitoring is in place by July 2020
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Gaps and plans
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
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Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
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Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
Descripción de las carencias de la puesta en marcha de los PdS y el plan para completar su establecimiento. Criterio D2C1 (primario): las nuevas introducciones de Especies Alóctonas detectadas por periodo de evaluación, registradas y validadas a través de todos los programas de seguimiento EAI, serán utilizadas en la evaluación de este criterio. Criterio D2C2 (secundario): los datos sobre abundancia y distribución de las especies alóctonas establecidas, validada su presencia por repetición de aparición en los programas de seguimiento de biodiversidad marina (EAI1-EAI3-EAI4) se emplearán para determinar las tendencias en la evaluación de este criterio secundario para aquellas especies en las que haya datos suficientes. Criterio D2C3 (secundario): en este ciclo los programas de seguimiento de EAI, en conjunto con los programas de seguimiento HB, previsiblemente proporcionarán información que permita ampliar el conocimiento sobre el impacto que la presencia de EAI puede estar causando en los hábitats. Sin embargo, es poco probable que se pueda dar respuesta a lo requerido por este criterio: “proporción del grupo de especies o la extensión espacial de cada tipo general de hábitat alterado adversamente debido a especies alóctonas, en particular especies alóctonas invasoras”, de una forma completa, puesto que se requiere un mayor desarrollo de los indicadores de impacto de las EAI.
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Acuicultura marina
Infraestructuras portuarias
Transporte marítimo
Actividades de turismo y ocio
Programas de seguimiento específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles
Programas de seguimiento específicos para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles
Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura
Programas específicos de seguimiento de alóctonas invasoras
Programas específicos de seguimiento de alóctonas invasoras
Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información
Programa de “data mining” (recopilación de datos) de programas de biodiversidad y gestión de información
Programa de datos adicionales
Programa de datos adicionales
Objetivos ambientales de biodiversidad y ecosistemas (A)
Objetivos ambientales de biodiversidad y ecosistemas (A)
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Objetivos ambientales sobre actividades y usos (C)
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Objetivos ambientales sobre actividades y usos (C)
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Programme description
Se evalúa la intensidad de la acuicultura marina en cuanto al número de instalaciones acuícolas existentes en las aguas marinas españolas así como a la producción anual de las mismas en función de las especies criadas y engordadas de moluscos, crustáceos y peces, principalmente.
An analysis is carried out of the main characteristics of ports with freight or passenger traffic as the main transport infrastructure with a direct link to the marine environment, both those managed by the State, through the port authorities, and those managed by the Autonomous Communities. The changes are identified and the gain or loss on land at sea is quantified.
Se evalúa la intensidad del transporte marítimo que tiene como origen o destino un puerto de las aguas marinas españolas y aquel que únicamente utiliza las aguas españolas para navegar por ellas. Asimismo, se consideran otras formas de navegación que no pueden ser estrictamente consideradas como transporte marítimo pero que las presiones generadas y los descriptores afectados son similares a este, como los buques pesqueros y los barcos de salvamento marítimo. Respecto al transporte de pasajeros, se tienen en cuenta tanto las líneas regulares como los cruceros. Se analiza también el tráfico de buques, mercancías y pasajeros en los puertos de interés general.
The programme describes the intensity of leisure and leisure activities that generate pressures/impacts on the marine environment, such as nights spent in coastal accommodation, cruise ships, nautical sports (sailing, surfing, diving, water skiing, etc.) and sighting cetaceans.
El presente programa está centrado en la detección y el seguimiento de especies alóctonas, con especial atención a las invasoras, en espacios marinos protegidos o hábitats especialmente sensibles por la presencia de especies o comunidades protegidas. Aprovecha todas las actividades de muestreo para seguimiento de la biodiversidad que ya se llevan a cabo en dichos espacios, y de seguimientos de biodiversidad de Administraciones autonómicas y/o OPIs como universidades u otros organismos de investigación marina, así como del OAPN en los espacios marinos protegidos de su competencia, integrando la información en una base de datos georreferenciada común. Asimismo, el programa queda complementado mediante la implementación de nuevas acciones de muestreo, destinadas a cubrir áreas de los espacios marinos protegidos o grupos taxonómicos relevantes que no estén adecuadamente cubiertos.
El presente programa está centrado en la detección y el seguimiento de especies alóctonas, con especial atención a las invasoras, en espacios marinos protegidos o hábitats especialmente sensibles por la presencia de especies o comunidades protegidas. Aprovecha todas las actividades de muestreo para seguimiento de la biodiversidad que ya se llevan a cabo en dichos espacios, y de seguimientos de biodiversidad de Administraciones autonómicas y/o OPIs como universidades u otros organismos de investigación marina, así como del OAPN en los espacios marinos protegidos de su competencia, integrando la información en una base de datos georreferenciada común. Asimismo, el programa queda complementado mediante la implementación de nuevas acciones de muestreo, destinadas a cubrir áreas de los espacios marinos protegidos o grupos taxonómicos relevantes que no estén adecuadamente cubiertos.
Se trata de un programa centrado en la detección de especies alóctonas, en áreas de alta probabilidad de introducción, esencialmente puertos o marinas y zonas de desarrollo de actividades relacionadas con acuicultura. En principio el programa está enfocado especialmente en la detección de nuevas introducciones, pero también se recogerán datos de las especies alóctonas establecidas.
Se trata de un programa centrado en el seguimiento en cada demarcación de las especies alóctonas cuyo impacto sea potencialmente elevado. Se realizará un seguimiento de las especies invasoras ya establecidas y aquellas de nueva aparición. Ya existen algunos programas de seguimiento de este tipo en algunas demarcaciones marinas, como los enmarcados en los programas de seguimiento de la biodiversidad de la Junta de Andalucía y los de la Agencia Catalana de Aguas (ACA) de Cataluña. Asimismo, en el desarrollo e implementación de la DMA, las CCAA litorales efectúan un seguimiento de las aguas costeras, dentro del cual se incluye el control de ciertas especies alóctonas. Dichos seguimientos se coordinarán, aplicando metodologías comparables, en el marco de este programa, y se trabajará para su progresiva ampliación al conjunto de demarcaciones. Las metodologías empleadas se adaptarán al tipo de especie objetivo. Se aprovecharán también la información recopilada en el marco del resto de programas de seguimiento de biodiversidad, especialmente los programas de seguimiento de hábitats bentónicos. La información recopilada a través de estos diversos programas de seguimiento, sobre presencia y/o abundancias de la lista de especies invasoras establecidas, se integrará en una base de datos georreferenciada común al conjunto de cada demarcación.
Se trata de un programa centrado en el seguimiento en cada demarcación de las especies alóctonas cuyo impacto sea potencialmente elevado. Se realizará un seguimiento de las especies invasoras ya establecidas y aquellas de nueva aparición. Ya existen algunos programas de seguimiento de este tipo en algunas demarcaciones marinas, como los enmarcados en los programas de seguimiento de la biodiversidad de la Junta de Andalucía y los de la Agencia Catalana de Aguas (ACA) de Cataluña. Asimismo, en el desarrollo e implementación de la DMA, las CCAA litorales efectúan un seguimiento de las aguas costeras, dentro del cual se incluye el control de ciertas especies alóctonas. Dichos seguimientos se coordinarán, aplicando metodologías comparables, en el marco de este programa, y se trabajará para su progresiva ampliación al conjunto de demarcaciones. Las metodologías empleadas se adaptarán al tipo de especie objetivo. Se aprovecharán también la información recopilada en el marco del resto de programas de seguimiento de biodiversidad, especialmente los programas de seguimiento de hábitats bentónicos. La información recopilada a través de estos diversos programas de seguimiento, sobre presencia y/o abundancias de la lista de especies invasoras establecidas, se integrará en una base de datos georreferenciada común al conjunto de cada demarcación.
El objetivo general de este programa es el aprovechamiento de todas las fuentes de información sobre especies alóctonas, derivadas de proyectos o programas de estudio de biodiversidad ya disponibles, mediante la integración de toda esa información en una base de datos común en todas las demarcaciones marinas españolas. Esta base de datos estará estructurada de tal forma que permita la aplicación de los indicadores asociados al descriptor 2 a nivel de demarcación, con base en unos criterios mínimos de estandarización y coherencia. Actualmente no existe ningún programa global dirigido a la detección y el seguimiento de especies alóctonas en aguas españolas, al margen de estudios parciales. Por ello, la única forma de conseguir información suficiente para una evaluación general de una demarcación con relación al descriptor 2 es incluir como objetivo el muestreo de alóctonas en todos los programas de estudio de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie. De esta forma se cubriría la práctica totalidad de la demarcación, tanto en fondos duros como blandos, en zonas costeras y como en mar abierto, y en el medio bentónico como en el pelágico. En el marco de este programa, se procederá al filtrado de las bases de datos georreferenciadas en las que se recogen los resultados de los muestreos realizados en el marco de programas de seguimiento de biodiversidad, para posteriormente extraer la información correspondiente a especies alóctonas. Dicha información sería a su vez vertida en otra base de datos relacional georreferenciada, específica para alóctonas, que seguirá los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. Además de la información sobre cada cita puntual y todos sus parámetros asociados, se incluirán tablas relacionadas con bibliografía sobre la biología y ecología de cada especie. A partir de toda esta información se elaborarán fichas que contengan imágenes y características morfológicas útiles para la identificación de las especies, así como información sobre la ecología de estas, que resulte útil para evaluar su capacidad de expansión e impacto.
El objetivo general de este programa es el aprovechamiento de todas las fuentes de información sobre especies alóctonas, derivadas de proyectos o programas de estudio de biodiversidad ya disponibles, mediante la integración de toda esa información en una base de datos común en todas las demarcaciones marinas españolas. Esta base de datos estará estructurada de tal forma que permita la aplicación de los indicadores asociados al descriptor 2 a nivel de demarcación, con base en unos criterios mínimos de estandarización y coherencia. Actualmente no existe ningún programa global dirigido a la detección y el seguimiento de especies alóctonas en aguas españolas, al margen de estudios parciales. Por ello, la única forma de conseguir información suficiente para una evaluación general de una demarcación con relación al descriptor 2 es incluir como objetivo el muestreo de alóctonas en todos los programas de estudio de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie. De esta forma se cubriría la práctica totalidad de la demarcación, tanto en fondos duros como blandos, en zonas costeras y como en mar abierto, y en el medio bentónico como en el pelágico. En el marco de este programa, se procederá al filtrado de las bases de datos georreferenciadas en las que se recogen los resultados de los muestreos realizados en el marco de programas de seguimiento de biodiversidad, para posteriormente extraer la información correspondiente a especies alóctonas. Dicha información sería a su vez vertida en otra base de datos relacional georreferenciada, específica para alóctonas, que seguirá los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. Además de la información sobre cada cita puntual y todos sus parámetros asociados, se incluirán tablas relacionadas con bibliografía sobre la biología y ecología de cada especie. A partir de toda esta información se elaborarán fichas que contengan imágenes y características morfológicas útiles para la identificación de las especies, así como información sobre la ecología de estas, que resulte útil para evaluar su capacidad de expansión e impacto.
Este programa consta de dos componentes principales: • Por una parte, la recopilación e integración en una base de datos común de la información relevante aportada por todos aquellos estudios puntuales sobre especies alóctonas marinas realizados en el marco de proyectos de investigación básica y no contemplados en otros programas. De esta forma se completaría la información procedente de los programas de seguimiento que abordan la distribución espaciotemporal y la ecología de estas especies, especialmente en lo referente a los impactos sobre la biota local, contribuyendo así a evaluar los riesgos derivados de su expansión. • Por otra parte, el programa aprovecha el potencial de la participación ciudadana para la detección de determinadas especies invasoras fácilmente reconocibles. Esto se abordará organizando campañas de divulgación y/o formación, y la posterior recopilación de la información aportada por los particulares o asociaciones receptoras de dichas campañas, como clubes de buceo, cofradías de pescadores, etc. Este programa colaborará, como beneficio intangible, con la sensibilización social frente a la amenaza que suponen las especies invasoras para la biodiversidad. Esta labor requerirá la nominación de centros de referencia regionales como receptores primarios de la información y responsables del diseño y puesta en marcha de las campañas de formación, preferiblemente centros de investigación. Dichos centros se harían cargo del filtrado y la validación de esos datos, remitiéndolos posteriormente al organismo responsable de la evaluación a nivel de demarcación.
Este programa consta de dos componentes principales: • Por una parte, la recopilación e integración en una base de datos común de la información relevante aportada por todos aquellos estudios puntuales sobre especies alóctonas marinas realizados en el marco de proyectos de investigación básica y no contemplados en otros programas. De esta forma se completaría la información procedente de los programas de seguimiento que abordan la distribución espaciotemporal y la ecología de estas especies, especialmente en lo referente a los impactos sobre la biota local, contribuyendo así a evaluar los riesgos derivados de su expansión. • Por otra parte, el programa aprovecha el potencial de la participación ciudadana para la detección de determinadas especies invasoras fácilmente reconocibles. Esto se abordará organizando campañas de divulgación y/o formación, y la posterior recopilación de la información aportada por los particulares o asociaciones receptoras de dichas campañas, como clubes de buceo, cofradías de pescadores, etc. Este programa colaborará, como beneficio intangible, con la sensibilización social frente a la amenaza que suponen las especies invasoras para la biodiversidad. Esta labor requerirá la nominación de centros de referencia regionales como receptores primarios de la información y responsables del diseño y puesta en marcha de las campañas de formación, preferiblemente centros de investigación. Dichos centros se harían cargo del filtrado y la validación de esos datos, remitiéndolos posteriormente al organismo responsable de la evaluación a nivel de demarcación.
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
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• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
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• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
• and operational objectives. The operational objectives and their associated indicators relate to concrete implementation measures that facilitate the achievement of the other objectives and address issues that are not measurable through sampling, censuses and campaigns that are part of the thematic monitoring programmes addressing the different descriptors, pressures and activities. In addition, in some cases, state or pressure targets are based on qualitative (e.g. “existence of protocols”, “existence of methodologies or guides”, etc.) or quantitative indicators, but mostly of a non-scientific or technical nature (e.g. “number of meetings”, “number of people trained”, etc.). Both indicators associated with the operational objectives, as well as state and pressure indicators of a non-scientific or technical nature, will be addressed through specific monitoring programmes such as the present one. They are intended to assess the achievement of environmental objectives in a comprehensive manner and to cover aspects not covered by the thematic monitoring programmes of descriptors, pressures and activities. For this reason, three monitoring programmes for environmental objectives have been defined, based on the three objectives pursued by drawing up marine strategies in accordance with Article 1 (3) of Law 41/2010: a. protecting and preserving the marine environment, including its biodiversity, preventing its deterioration and restoring marine ecosystems in areas that have been adversely affected
By Resolution of 11 June 2019 of the State Secretariat for the Environment, the Agreement of the Council of Ministers of 7 June 2019 approving the environmental targets for the second cycle of Spanish marine strategies was published. These environmental objectives were divided into three categories: • status objectives
By Resolution of 11 June 2019 of the State Secretariat for the Environment, the Agreement of the Council of Ministers of 7 June 2019 approving the environmental targets for the second cycle of Spanish marine strategies was published. These environmental objectives were divided into three categories: • status objectives
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Monitoring purpose
  • Human activities causing the pressures
  • Human activities causing the pressures
  • Human activities causing the pressures
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  • Effectiveness of measures
  • Environmental state and impacts
  • Pressures in the marine environment
  • Effectiveness of measures
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Other policies and conventions
  • Maritime Spatial Planning Directive
  • Maritime Spatial Planning Directive
  • Maritime Spatial Planning Directive
  • Invasive Alien Species Regulation
  • OSPAR Coordinated Environmental Monitoring Programme
  • UNEP-MAP Integrated Monitoring and Assessment Programme
  • Water Framework Directive
  • Invasive Alien Species Regulation
  • OSPAR Coordinated Environmental Monitoring Programme
  • UNEP-MAP Integrated Monitoring and Assessment Programme
  • Water Framework Directive
  • Invasive Alien Species Regulation
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  • UNEP-MAP Integrated Monitoring and Assessment Programme
  • Water Framework Directive
  • Invasive Alien Species Regulation
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  • Water Framework Directive
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  • UNEP-MAP Integrated Monitoring and Assessment Programme
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  • Invasive Alien Species Regulation
  • OSPAR Coordinated Environmental Monitoring Programme
  • UNEP-MAP Integrated Monitoring and Assessment Programme
  • Water Framework Directive
  • Invasive Alien Species Regulation
  • OSPAR Coordinated Environmental Monitoring Programme
  • UNEP-MAP Integrated Monitoring and Assessment Programme
  • Water Framework Directive
Regional cooperation - coordinating body
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
  • BARCON
  • OSPAR
Regional cooperation - countries involved
Regional cooperation - implementation level
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Coordinated data collection
Monitoring details
Se incluyen en esta lista las especies alóctonas establecidas en las demarcaciones marinas, al considerar que potencialmente podrían estar presentes en las áreas sensibles, si bien posteriormente esta lista puede ser acotada a las especies alóctonas establecidas en estas áreas, una vez se tenga la información necesaria para ello
Se incluyen en esta lista las especies alóctonas establecidas en las demarcaciones marinas, al considerar que potencialmente podrían estar presentes en las áreas sensibles, si bien posteriormente esta lista puede ser acotada a las especies alóctonas establecidas en estas áreas, una vez se tenga la información necesaria para ello
Se incluyen en esta lista las especies alóctonas establecidas en las demarcaciones marinas, al considerar que potencialmente podrían estar presentes en las áreas sensibles, si bien posteriormente esta lista puede ser acotada a las especies alóctonas establecidas en estas áreas, una vez se tenga la información necesaria para ello
Se incluyen en esta lista las especies alóctonas establecidas en las demarcaciones marinas, al considerar que potencialmente podrían estar presentes en las áreas sensibles, si bien posteriormente esta lista puede ser acotada a las especies alóctonas establecidas en estas áreas, una vez se tenga la información necesaria para ello
Se incluyen en esta lista las especies alóctonas establecidas en las demarcaciones marinas, al considerar que potencialmente podrían estar presentes en las áreas sensibles, si bien posteriormente esta lista puede ser acotada a las especies alóctonas establecidas en estas áreas, una vez se tenga la información necesaria para ello
Se incluyen en esta lista las especies alóctonas establecidas en las demarcaciones marinas, al considerar que potencialmente podrían estar presentes en las áreas sensibles, si bien posteriormente esta lista puede ser acotada a las especies alóctonas establecidas en estas áreas, una vez se tenga la información necesaria para ello
Features
Aquaculture – marine, including infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Tourism and leisure activities
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal ecosystems
Oceanic/deep-sea ecosystems
Shelf ecosystems
Coastal fish
Commercially exploited fish and shellfish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Agriculture
Aquaculture – marine, including infrastructure
Fish and shellfish harvesting (professional, recreational)
Fish and shellfish processing
Hunting and collecting for other purposes
Marine plant harvesting
Extraction of minerals (rock, metal ores, gravel, sand, shell)
Extraction of oil and gas, including infrastructure
Extraction of salt
Extraction of water
Transmission of electricity and communications (cables)
Renewable energy generation (wind, wave and tidal power), including infrastructure
Research, survey and educational activities
Coastal defence and flood protection
Offshore structures (other than for oil/gas/renewables)
Restructuring of seabed morphology, including dredging and depositing of materials
Tourism and leisure activities
Tourism and leisure infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Waste treatment and disposal
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal fish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Aquaculture – marine, including infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Tourism and leisure activities
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal ecosystems
Oceanic/deep-sea ecosystems
Shelf ecosystems
Coastal fish
Commercially exploited fish and shellfish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Agriculture
Aquaculture – marine, including infrastructure
Fish and shellfish harvesting (professional, recreational)
Fish and shellfish processing
Hunting and collecting for other purposes
Marine plant harvesting
Extraction of minerals (rock, metal ores, gravel, sand, shell)
Extraction of oil and gas, including infrastructure
Extraction of salt
Extraction of water
Transmission of electricity and communications (cables)
Renewable energy generation (wind, wave and tidal power), including infrastructure
Research, survey and educational activities
Coastal defence and flood protection
Offshore structures (other than for oil/gas/renewables)
Restructuring of seabed morphology, including dredging and depositing of materials
Tourism and leisure activities
Tourism and leisure infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Waste treatment and disposal
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal fish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Aquaculture – marine, including infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Tourism and leisure activities
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal ecosystems
Oceanic/deep-sea ecosystems
Shelf ecosystems
Coastal fish
Commercially exploited fish and shellfish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Agriculture
Aquaculture – marine, including infrastructure
Fish and shellfish harvesting (professional, recreational)
Fish and shellfish processing
Hunting and collecting for other purposes
Marine plant harvesting
Extraction of minerals (rock, metal ores, gravel, sand, shell)
Extraction of oil and gas, including infrastructure
Extraction of salt
Extraction of water
Transmission of electricity and communications (cables)
Renewable energy generation (wind, wave and tidal power), including infrastructure
Research, survey and educational activities
Coastal defence and flood protection
Offshore structures (other than for oil/gas/renewables)
Restructuring of seabed morphology, including dredging and depositing of materials
Tourism and leisure activities
Tourism and leisure infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Waste treatment and disposal
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal fish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Aquaculture – marine, including infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Tourism and leisure activities
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Established non-indigenous species
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal ecosystems
Oceanic/deep-sea ecosystems
Shelf ecosystems
Coastal fish
Commercially exploited fish and shellfish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Agriculture
Aquaculture – marine, including infrastructure
Fish and shellfish harvesting (professional, recreational)
Fish and shellfish processing
Hunting and collecting for other purposes
Marine plant harvesting
Extraction of minerals (rock, metal ores, gravel, sand, shell)
Extraction of oil and gas, including infrastructure
Extraction of salt
Extraction of water
Transmission of electricity and communications (cables)
Renewable energy generation (wind, wave and tidal power), including infrastructure
Research, survey and educational activities
Coastal defence and flood protection
Offshore structures (other than for oil/gas/renewables)
Restructuring of seabed morphology, including dredging and depositing of materials
Tourism and leisure activities
Tourism and leisure infrastructure
Transport infrastructure
Transport – shipping
Waste treatment and disposal
Benthic-feeding birds
Pelagic-feeding birds
Surface-feeding birds
Coastal/shelf cephalopods
Deep-sea cephalopods
Coastal fish
Deep-sea fish
Demersal shelf fish
Pelagic shelf fish
Benthic broad habitats
Other benthic habitats
Baleen whales
Deep-diving toothed cetaceans
Small toothed cetaceans
Input or spread of non-indigenous species
Established non-indigenous species
Newly introduced non-indigenous species
Turtles
Elements
  • Not Applicable
  • Agarophyton vermiculophyllum
  • Asparagopsis armata
  • Asparagopsis taxiformis
  • Aurelia coerulea
  • Austrominius modestus
  • Balanus trigonus
  • Beania mirabilis
  • Bivetiella cancellata
  • Blackfordia virginica
  • Boccardia proboscidea
  • Boccardia semibranchiata
  • Boccardiella ligerica
  • Bonnemaisonia hamifera
  • Bostrycapulus odites
  • Botrylloides leachii
  • Botrylloides violaceus
  • Botryllus schlosseri
  • Botryocladia wrightii
  • Branchiomma bairdi
  • Branchiomma luctuosum
  • Bugula neritina
  • Bugulina fulva
  • Bugulina simplex
  • Bugulina stolonifera
  • Bursatella leachii
  • Calappa pelii
  • Callinectes sapidus
  • Calyptospadix cerulea
  • Caprella mutica
  • Caprella scaura
  • Caulerpa cylindracea
  • Caulerpa taxifolia
  • Cephalothrix simula
  • Ceramium cingulatum
  • Cerithium scabridum
  • Chaetopleura angulata
  • Charybdis (Charybdis) feriata
  • Chondria coerulescens
  • Chorizopora brongniartii
  • Clavelina lepadiformis
  • Clavelina oblonga
  • Clytia hummelincki
  • Clytia linearis
  • Codium fragile
  • Colaconema codicola
  • Colpomenia peregrina
  • Corella eumyota
  • Coscinospira hemprichii
  • Crambe crambe
  • Crepidula fornicata
  • Crepipatella dilatata
  • Cryptosoma cristatum
  • Cystodytes dellachiajei
  • Cystodytes philippinensis
  • Dasya baillouviana
  • Dasya sessilis
  • Dasysiphonia japonica
  • Desdemona ornata
  • Desmarestia viridis
  • Diadumene lineata
  • Dictyota cyanoloma
  • Didemnum vexillum
  • Diplosoma listerianum
  • Dipolydora tentaculata
  • Dispio uncinata
  • Distaplia bermudensis
  • Dyspanopeus sayi
  • Ecteinascidia turbinata
  • Electra pilosa
  • Ensis leei
  • Eocuma dimorphum
  • Erinaceusyllis serratosetosa
  • Eriocheir sinensis
  • Escharina vulgaris
  • Eucheilota menoni
  • Eucheilota paradoxica
  • Eudendrium carneum
  • Eurythoe complanata
  • Eurythoe laevisetis
  • Fauveliopsis glabra
  • Fenestrulina malusii
  • Fibrocapsa japonica
  • Ficopomatus enigmaticus
  • Filellum serratum
  • Fistularia commersonii
  • Fucus spiralis
  • Fulvia fragilis
  • Fundulus heteroclitus heteroclitus
  • Ganonema farinosum
  • Gibbula albida
  • Godiva quadricolor
  • Goniadella gracilis
  • Goniotrichopsis sublittoralis
  • Gracilipurpura rostrata
  • Grallatoria reptans
  • Grateloupia imbricata
  • Grateloupia subpectinata
  • Grateloupia turuturu
  • Gymnodinium catenatum
  • Gymnophycus hapsiphorus
  • Halimeda incrassata
  • Haliscera bigelowi
  • Haminoea japonica
  • Hemigrapsus takanoi
  • Hesionura serrata
  • Heterosigma akashiwo
  • Heterotentacula mirabilis
  • Hexapleomera robusta
  • Hexaplex trunculus
  • Hydroides dirampha
  • Hydroides elegans
  • Hypnea spinella
  • Hypnea valentiae
  • Jassa marmorata
  • Jellyella tuberculata
  • Karenia mikimotoi
  • Laurencia caduciramulosa
  • Leiochrides australis
  • Leitoscoloplos kerguelensis
  • Lepidonotus carinulatus
  • Lomentaria hakodatensis
  • Lophocladia lallemandii
  • Lumbrineris perkinsi
  • Lysidice collaris
  • Magallana gigas
  • Marginella glabella
  • Mediomastus capensis
  • Melanothamnus harveyi
  • Mercenaria mercenaria
  • Merhippolyte ancistrota
  • Metasychis gotoi
  • Microcosmus squamiger
  • Microporella ciliata
  • Mnemiopsis leidyi
  • Molgula manhattensis
  • Monocorophium acherusicum
  • Monocorophium sextonae
  • Mya arenaria
  • Neanthes agulhana
  • Necora puber
  • Neomysis integer
  • Neopseudocapitella brasiliensis
  • Nereis jacksoni
  • Nicidion cariboea
  • Notomastus aberans
  • Notomastus mossambicus
  • Novafabricia infratorquata
  • Oculina patagonica
  • Oithona davisae
  • Oithona similis
  • Ostreopsis siamensis
  • Pachymeniopsis lanceolata
  • Pagurus mbizi
  • Palaemon macrodactylus
  • Palisada maris-rubri
  • Paracaprella pusilla
  • Paracartia grani
  • Paracerceis sculpta
  • Paradella dianae
  • Paraleucilla magna
  • Paraprionospio coora
  • Penaeus japonicus
  • Percnon gibbesi
  • Perinereis aibuhitensis
  • Perophora japonica
  • Petricolaria pholadiformis
  • Phyllorhiza punctata
  • Pikea californica
  • Pinctada imbricata radiata
  • Pista unibranchia
  • Plocamium secundatum
  • Polyandrocarpa zorritensis
  • Polycera hedgpethi
  • Polycerella emertoni
  • Polydora colonia
  • Polydora cornuta
  • Polysiphonia atlantica
  • Polysiphonia morrowii
  • Pomacanthus maculosus
  • Potamopyrgus antipodarum
  • Predaea huismanii
  • Prionospio pulchra
  • Processa macrodactyla
  • Protoreaster nodosus
  • Pseudo-nitzschia multistriata
  • Pseudopolydora paucibranchiata
  • Puellina innominata
  • Pylaiella littoralis
  • Pyropia koreana
  • Pyropia suborbiculata
  • Rapana venosa
  • Reptadeonella violacea
  • Rhithropanopeus harrisii
  • Ruditapes philippinarum
  • Rugulopteryx okamurae
  • Sargassum muticum
  • Scageliopsis patens
  • Schizoporella errata
  • Schizoporella unicornis
  • Scinaia acuta
  • Scruparia ambigua
  • Scytosiphon dotyi
  • Sigambra parva
  • Siphonaria pectinata
  • Sparus aurata
  • Sphaeroma walkeri
  • Spirorbis (Spirorbis) marioni
  • Spongoclonium caribaeum
  • Stenothoe georgiana
  • Steromphala adansonii
  • Steromphala cineraria
  • Styela clava
  • Styela plicata
  • Stypopodium schimperi
  • Syllis pectinans
  • Synidotea laticauda
  • Tayuva lilacina
  • Theora lubrica
  • Tonicia atrata
  • Tricellaria inopinata
  • Tritia neritea
  • Ulva australis
  • Ulva lactuca
  • Undaria pinnatifida
  • Urosalpinx cinerea
  • Vertebrata fucoides
  • Womersleyella setacea
  • Xenostrobus securis
  • Zebrasoma flavescens
  • Not Applicable
  • Not Applicable
  • Acrothamnion preissii
  • Asparagopsis armata
  • Asparagopsis taxiformis
  • Caulerpa racemosa
  • Codium fragile
  • Didymosphenia geminata
  • Gracilaria vermiculophylla
  • Grateloupia turuturu
  • Lophocladia lallemandii
  • Rugulopteryx okamurae
  • Sargassum muticum
  • Stypopodium schimperi
  • Undaria pinnatifida
  • Womersleyella setacea
  • Not Applicable
  • Agarophyton vermiculophyllum
  • Asparagopsis armata
  • Asparagopsis taxiformis
  • Aurelia coerulea
  • Austrominius modestus
  • Balanus trigonus
  • Beania mirabilis
  • Bivetiella cancellata
  • Blackfordia virginica
  • Boccardia proboscidea
  • Boccardia semibranchiata
  • Boccardiella ligerica
  • Bonnemaisonia hamifera
  • Bostrycapulus odites
  • Botrylloides leachii
  • Botrylloides violaceus
  • Botryllus schlosseri
  • Botryocladia wrightii
  • Branchiomma bairdi
  • Branchiomma luctuosum
  • Bugula neritina
  • Bugulina fulva
  • Bugulina simplex
  • Bugulina stolonifera
  • Bursatella leachii
  • Calappa pelii
  • Callinectes sapidus
  • Calyptospadix cerulea
  • Caprella mutica
  • Caprella scaura
  • Caulerpa cylindracea
  • Caulerpa taxifolia
  • Cephalothrix simula
  • Ceramium cingulatum
  • Cerithium scabridum
  • Chaetopleura angulata
  • Charybdis (Charybdis) feriata
  • Chondria coerulescens
  • Chorizopora brongniartii
  • Clavelina lepadiformis
  • Clavelina oblonga
  • Clytia hummelincki
  • Clytia linearis
  • Codium fragile
  • Colaconema codicola
  • Colpomenia peregrina
  • Corella eumyota
  • Coscinospira hemprichii
  • Crambe crambe
  • Crepidula fornicata
  • Crepipatella dilatata
  • Cryptosoma cristatum
  • Cystodytes dellachiajei
  • Cystodytes philippinensis
  • Dasya baillouviana
  • Dasya sessilis
  • Dasysiphonia japonica
  • Desdemona ornata
  • Desmarestia viridis
  • Diadumene lineata
  • Dictyota cyanoloma
  • Didemnum vexillum
  • Diplosoma listerianum
  • Dipolydora tentaculata
  • Dispio uncinata
  • Distaplia bermudensis
  • Dyspanopeus sayi
  • Ecteinascidia turbinata
  • Electra pilosa
  • Ensis leei
  • Eocuma dimorphum
  • Erinaceusyllis serratosetosa
  • Eriocheir sinensis
  • Escharina vulgaris
  • Eucheilota menoni
  • Eucheilota paradoxica
  • Eudendrium carneum
  • Eurythoe complanata
  • Eurythoe laevisetis
  • Fauveliopsis glabra
  • Fenestrulina malusii
  • Fibrocapsa japonica
  • Ficopomatus enigmaticus
  • Filellum serratum
  • Fistularia commersonii
  • Fucus spiralis
  • Fulvia fragilis
  • Fundulus heteroclitus heteroclitus
  • Ganonema farinosum
  • Gibbula albida
  • Godiva quadricolor
  • Goniadella gracilis
  • Goniotrichopsis sublittoralis
  • Gracilipurpura rostrata
  • Grallatoria reptans
  • Grateloupia imbricata
  • Grateloupia subpectinata
  • Grateloupia turuturu
  • Gymnodinium catenatum
  • Gymnophycus hapsiphorus
  • Halimeda incrassata
  • Haliscera bigelowi
  • Haminoea japonica
  • Hemigrapsus takanoi
  • Hesionura serrata
  • Heterosigma akashiwo
  • Heterotentacula mirabilis
  • Hexapleomera robusta
  • Hexaplex trunculus
  • Hydroides dirampha
  • Hydroides elegans
  • Hypnea spinella
  • Hypnea valentiae
  • Jassa marmorata
  • Jellyella tuberculata
  • Karenia mikimotoi
  • Laurencia caduciramulosa
  • Leiochrides australis
  • Leitoscoloplos kerguelensis
  • Lepidonotus carinulatus
  • Lomentaria hakodatensis
  • Lophocladia lallemandii
  • Lumbrineris perkinsi
  • Lysidice collaris
  • Magallana gigas
  • Marginella glabella
  • Mediomastus capensis
  • Melanothamnus harveyi
  • Mercenaria mercenaria
  • Merhippolyte ancistrota
  • Metasychis gotoi
  • Microcosmus squamiger
  • Microporella ciliata
  • Mnemiopsis leidyi
  • Molgula manhattensis
  • Monocorophium acherusicum
  • Monocorophium sextonae
  • Mya arenaria
  • Neanthes agulhana
  • Necora puber
  • Neomysis integer
  • Neopseudocapitella brasiliensis
  • Nereis jacksoni
  • Nicidion cariboea
  • Notomastus aberans
  • Notomastus mossambicus
  • Novafabricia infratorquata
  • Oculina patagonica
  • Oithona davisae
  • Oithona similis
  • Ostreopsis siamensis
  • Pachymeniopsis lanceolata
  • Pagurus mbizi
  • Palaemon macrodactylus
  • Palisada maris-rubri
  • Paracaprella pusilla
  • Paracartia grani
  • Paracerceis sculpta
  • Paradella dianae
  • Paraleucilla magna
  • Paraprionospio coora
  • Penaeus japonicus
  • Percnon gibbesi
  • Perinereis aibuhitensis
  • Perophora japonica
  • Petricolaria pholadiformis
  • Phyllorhiza punctata
  • Pikea californica
  • Pinctada imbricata radiata
  • Pista unibranchia
  • Plocamium secundatum
  • Polyandrocarpa zorritensis
  • Polycera hedgpethi
  • Polycerella emertoni
  • Polydora colonia
  • Polydora cornuta
  • Polysiphonia atlantica
  • Polysiphonia morrowii
  • Pomacanthus maculosus
  • Potamopyrgus antipodarum
  • Predaea huismanii
  • Prionospio pulchra
  • Processa macrodactyla
  • Protoreaster nodosus
  • Pseudo-nitzschia multistriata
  • Pseudopolydora paucibranchiata
  • Puellina innominata
  • Pylaiella littoralis
  • Pyropia koreana
  • Pyropia suborbiculata
  • Rapana venosa
  • Reptadeonella violacea
  • Rhithropanopeus harrisii
  • Ruditapes philippinarum
  • Rugulopteryx okamurae
  • Sargassum muticum
  • Scageliopsis patens
  • Schizoporella errata
  • Schizoporella unicornis
  • Scinaia acuta
  • Scruparia ambigua
  • Scytosiphon dotyi
  • Sigambra parva
  • Siphonaria pectinata
  • Sparus aurata
  • Sphaeroma walkeri
  • Spirorbis (Spirorbis) marioni
  • Spongoclonium caribaeum
  • Stenothoe georgiana
  • Steromphala adansonii
  • Steromphala cineraria
  • Styela clava
  • Styela plicata
  • Stypopodium schimperi
  • Syllis pectinans
  • Synidotea laticauda
  • Tayuva lilacina
  • Theora lubrica
  • Tonicia atrata
  • Tricellaria inopinata
  • Tritia neritea
  • Ulva australis
  • Ulva lactuca
  • Undaria pinnatifida
  • Urosalpinx cinerea
  • Vertebrata fucoides
  • Womersleyella setacea
  • Xenostrobus securis
  • Zebrasoma flavescens
  • Not Applicable
  • Agarophyton vermiculophyllum
  • Asparagopsis armata
  • Asparagopsis taxiformis
  • Aurelia coerulea
  • Austrominius modestus
  • Balanus trigonus
  • Beania mirabilis
  • Bivetiella cancellata
  • Blackfordia virginica
  • Boccardia proboscidea
  • Boccardia semibranchiata
  • Boccardiella ligerica
  • Bonnemaisonia hamifera
  • Bostrycapulus odites
  • Botrylloides leachii
  • Botrylloides violaceus
  • Botryllus schlosseri
  • Botryocladia wrightii
  • Branchiomma bairdi
  • Branchiomma luctuosum
  • Bugula neritina
  • Bugulina fulva
  • Bugulina simplex
  • Bugulina stolonifera
  • Bursatella leachii
  • Calappa pelii
  • Callinectes sapidus
  • Calyptospadix cerulea
  • Caprella mutica
  • Caprella scaura
  • Caulerpa cylindracea
  • Caulerpa taxifolia
  • Cephalothrix simula
  • Ceramium cingulatum
  • Cerithium scabridum
  • Chaetopleura angulata
  • Charybdis (Charybdis) feriata
  • Chondria coerulescens
  • Chorizopora brongniartii
  • Clavelina lepadiformis
  • Clavelina oblonga
  • Clytia hummelincki
  • Clytia linearis
  • Codium fragile
  • Colaconema codicola
  • Colpomenia peregrina
  • Corella eumyota
  • Coscinospira hemprichii
  • Crambe crambe
  • Crepidula fornicata
  • Crepipatella dilatata
  • Cryptosoma cristatum
  • Cystodytes dellachiajei
  • Cystodytes philippinensis
  • Dasya baillouviana
  • Dasya sessilis
  • Dasysiphonia japonica
  • Desdemona ornata
  • Desmarestia viridis
  • Diadumene lineata
  • Dictyota cyanoloma
  • Didemnum vexillum
  • Diplosoma listerianum
  • Dipolydora tentaculata
  • Dispio uncinata
  • Distaplia bermudensis
  • Dyspanopeus sayi
  • Ecteinascidia turbinata
  • Electra pilosa
  • Ensis leei
  • Eocuma dimorphum
  • Erinaceusyllis serratosetosa
  • Eriocheir sinensis
  • Escharina vulgaris
  • Eucheilota menoni
  • Eucheilota paradoxica
  • Eudendrium carneum
  • Eurythoe complanata
  • Eurythoe laevisetis
  • Fauveliopsis glabra
  • Fenestrulina malusii
  • Fibrocapsa japonica
  • Ficopomatus enigmaticus
  • Filellum serratum
  • Fistularia commersonii
  • Fucus spiralis
  • Fulvia fragilis
  • Fundulus heteroclitus heteroclitus
  • Ganonema farinosum
  • Gibbula albida
  • Godiva quadricolor
  • Goniadella gracilis
  • Goniotrichopsis sublittoralis
  • Gracilipurpura rostrata
  • Grallatoria reptans
  • Grateloupia imbricata
  • Grateloupia subpectinata
  • Grateloupia turuturu
  • Gymnodinium catenatum
  • Gymnophycus hapsiphorus
  • Halimeda incrassata
  • Haliscera bigelowi
  • Haminoea japonica
  • Hemigrapsus takanoi
  • Hesionura serrata
  • Heterosigma akashiwo
  • Heterotentacula mirabilis
  • Hexapleomera robusta
  • Hexaplex trunculus
  • Hydroides dirampha
  • Hydroides elegans
  • Hypnea spinella
  • Hypnea valentiae
  • Jassa marmorata
  • Jellyella tuberculata
  • Karenia mikimotoi
  • Laurencia caduciramulosa
  • Leiochrides australis
  • Leitoscoloplos kerguelensis
  • Lepidonotus carinulatus
  • Lomentaria hakodatensis
  • Lophocladia lallemandii
  • Lumbrineris perkinsi
  • Lysidice collaris
  • Magallana gigas
  • Marginella glabella
  • Mediomastus capensis
  • Melanothamnus harveyi
  • Mercenaria mercenaria
  • Merhippolyte ancistrota
  • Metasychis gotoi
  • Microcosmus squamiger
  • Microporella ciliata
  • Mnemiopsis leidyi
  • Molgula manhattensis
  • Monocorophium acherusicum
  • Monocorophium sextonae
  • Mya arenaria
  • Neanthes agulhana
  • Necora puber
  • Neomysis integer
  • Neopseudocapitella brasiliensis
  • Nereis jacksoni
  • Nicidion cariboea
  • Notomastus aberans
  • Notomastus mossambicus
  • Novafabricia infratorquata
  • Oculina patagonica
  • Oithona davisae
  • Oithona similis
  • Ostreopsis siamensis
  • Pachymeniopsis lanceolata
  • Pagurus mbizi
  • Palaemon macrodactylus
  • Palisada maris-rubri
  • Paracaprella pusilla
  • Paracartia grani
  • Paracerceis sculpta
  • Paradella dianae
  • Paraleucilla magna
  • Paraprionospio coora
  • Penaeus japonicus
  • Percnon gibbesi
  • Perinereis aibuhitensis
  • Perophora japonica
  • Petricolaria pholadiformis
  • Phyllorhiza punctata
  • Pikea californica
  • Pinctada imbricata radiata
  • Pista unibranchia
  • Plocamium secundatum
  • Polyandrocarpa zorritensis
  • Polycera hedgpethi
  • Polycerella emertoni
  • Polydora colonia
  • Polydora cornuta
  • Polysiphonia atlantica
  • Polysiphonia morrowii
  • Pomacanthus maculosus
  • Potamopyrgus antipodarum
  • Predaea huismanii
  • Prionospio pulchra
  • Processa macrodactyla
  • Protoreaster nodosus
  • Pseudo-nitzschia multistriata
  • Pseudopolydora paucibranchiata
  • Puellina innominata
  • Pylaiella littoralis
  • Pyropia koreana
  • Pyropia suborbiculata
  • Rapana venosa
  • Reptadeonella violacea
  • Rhithropanopeus harrisii
  • Ruditapes philippinarum
  • Rugulopteryx okamurae
  • Sargassum muticum
  • Scageliopsis patens
  • Schizoporella errata
  • Schizoporella unicornis
  • Scinaia acuta
  • Scruparia ambigua
  • Scytosiphon dotyi
  • Sigambra parva
  • Siphonaria pectinata
  • Sparus aurata
  • Sphaeroma walkeri
  • Spirorbis (Spirorbis) marioni
  • Spongoclonium caribaeum
  • Stenothoe georgiana
  • Steromphala adansonii
  • Steromphala cineraria
  • Styela clava
  • Styela plicata
  • Stypopodium schimperi
  • Syllis pectinans
  • Synidotea laticauda
  • Tayuva lilacina
  • Theora lubrica
  • Tonicia atrata
  • Tricellaria inopinata
  • Tritia neritea
  • Ulva australis
  • Ulva lactuca
  • Undaria pinnatifida
  • Urosalpinx cinerea
  • Vertebrata fucoides
  • Womersleyella setacea
  • Xenostrobus securis
  • Zebrasoma flavescens
GES criteria
D2C1
D2C2
D2C1
D2C1
D2C2
D2C1
D2C2
D2C1
D2C2
Parameters
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
  • Abundance (number of individuals)
  • Biomass
  • Distribution (pattern)
  • Distribution (spatial)
  • Presence
  • Relative abundance within community (of pelagic and benthic habitats)
Parameter Other
Spatial scope
  • Coastal waters (WFD)
  • Territorial waters
  • Coastal waters (WFD)
  • Coastal waters (WFD)
  • EEZ (or similar)
  • Territorial waters
  • Transitional waters (WFD)
  • Coastal waters (WFD)
  • Territorial waters
  • Transitional waters (WFD)
  • Coastal waters (WFD)
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Yearly
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Monitoring method
  • Other monitoring method
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  • Other monitoring method
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  • OSPAR CEMP Guideline: Common Indicator - Changes to non-indigenous species communities (NIS3) (Agreement 2018-04)
  • Other monitoring method
  • UNEP/MAP Integrated Monitoring and Assessment Guidance (2016)
  • WFD Guidance document n.° 32 - Biota Monitoring
  • OSPAR CEMP Guideline: Common Indicator - Changes to non-indigenous species communities (NIS3) (Agreement 2018-04)
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  • UNEP/MAP Integrated Monitoring and Assessment Guidance (2016)
  • WFD Guidance document n.° 32 - Biota Monitoring
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  • UNEP/MAP Integrated Monitoring and Assessment Guidance (2016)
  • WFD Guidance document n.° 32 - Biota Monitoring
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  • UNEP/MAP Integrated Monitoring and Assessment Guidance (2016)
  • WFD Guidance document n.° 32 - Biota Monitoring
  • OSPAR CEMP Guideline: Common Indicator - Changes to non-indigenous species communities (NIS3) (Agreement 2018-04)
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  • UNEP/MAP Integrated Monitoring and Assessment Guidance (2016)
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Monitoring method other
Se analizan los datos estadísticos ofrecidos en la página web del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de la denominada "Encuesta de Establecimientos de Acuicultura" que se encuentran agregados a nivel de provincias. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: https://www.mapa.gob.es/images/es/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm30-121880.pdf
Se analiza la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: Puertos del Estado y las autoridades portuarias facilitan información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, estas se identifican haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años procedentes del Plan Nacional de Ortofotografía Aérea. Para realizar este análisis se utilizan herramientas GIS.
El análisis de la densidad de tráfico marítimo se realiza mediante el procesado de datos AIS facilitados por SASEMAR. Los datos de intensidad de tráfico marítimo en dispositivos de separación de tráfico marítimo los publica SASEMAR mientras que la información relativa a los puertos de interés general la publica Puertos del Estado.
Se realiza la recopilación de información bien mediante la consulta de estadísticas publicadas bien mediante su petición a los organismos responsables. Así, la ocupación en establecimientos turísticos se obtiene del Instituto Nacional de Estadística y de los institutos de estadística de las comunidades autónomas; los deportes náuticos procede de la Estadística de Deporte Federado del Ministerio de Cultura y Deporte; los datos de cruceros procede de Puertos del Estado y de los puertos autonómicos; las actividades practicadas en las playas procede de la Guía de playas del MITECO y los datos sobre avistamientos de cetáceos los suministra la Dirección General de la Costa y el Mar, órgano que otorga las licencias para el desarrollo de esta actividad (Datos AROC sobre la actividad recreativa de observación de cetáceos). Se lleva a cabo un análisis espacial y temporal de la evolución de los citados parámetros cuando su nivel de desagregación lo permita utilizando herramientas GIS.
El principal método de muestreo son los transectos batimétricos, caracterizando las comunidades desde el piso intermareal al infralitoral, que es la ya utilizada en la mayoría los programas de seguimiento existentes en espacios marinos protegidos. La densidad de transectos se adaptará a la heterogeneidad de los hábitats. En los fondos sedimentarios o fondos más profundos más allá del infralitoral se aplicarán las mismas metodologías usadas en los programas de los descriptores de biodiversidad, priorizando métodos no invasivos. Como referencia metodológica adicional se considerarán la guía Monitoreo de especies marinas invasoras en áreas marinas protegidas (AMP) del Mediterráneo de MEDPAN (Otero et al., 2013) y los protocolos del Integrated Monitoring and Assessment Programme of the Mediterranean Sea and Coast and Related Assessment Criteria UNEP/MAP Athens, Greece (2016).
El principal método de muestreo son los transectos batimétricos, caracterizando las comunidades desde el piso intermareal al infralitoral, que es la ya utilizada en la mayoría los programas de seguimiento existentes en espacios marinos protegidos. La densidad de transectos se adaptará a la heterogeneidad de los hábitats. En los fondos sedimentarios o fondos más profundos más allá del infralitoral se aplicarán las mismas metodologías usadas en los programas de los descriptores de biodiversidad, priorizando métodos no invasivos. Como referencia metodológica adicional se considerarán la guía Monitoreo de especies marinas invasoras en áreas marinas protegidas (AMP) del Mediterráneo de MEDPAN (Otero et al., 2013) y los protocolos del Integrated Monitoring and Assessment Programme of the Mediterranean Sea and Coast and Related Assessment Criteria UNEP/MAP Athens, Greece (2016).
Adicionalmente, se seguirá la metodología descrita en las guías sobre especies invasoras adoptadas conjuntamente por los convenios OSPAR y HELCOM (Joint HELCOM/OSPAR Guidelines for the Contracting Parties of OSPAR and HELCOM).
Se definirá en función de la especie objetivo. Por ejemplo, en el caso de las macroalgas se realizarán transectos batimétricos: a pie en la zona intermareal y mediante buceo en el piso infralitoral. Para otros niveles batimétricos más profundos, se usarán las metodologías utilizadas en los programas de seguimiento de hábitats bentónicos del circalitoral.
Se definirá en función de la especie objetivo. Por ejemplo, en el caso de las macroalgas se realizarán transectos batimétricos: a pie en la zona intermareal y mediante buceo en el piso infralitoral. Para otros niveles batimétricos más profundos, se usarán las metodologías utilizadas en los programas de seguimiento de hábitats bentónicos del circalitoral.
La metodología para extracción de datos a partir de bases de datos de biodiversidad será similar a la descrita en los trabajos publicados por Martínez y Adarraga (2005 y 2006). El sistema de información en el que se integrará después esta información (junto con la información procedente del resto de programas sobre especies invasoras), se fundamentará en una base de datos relacional y georreferenciada, la cual producirá salidas directamente asimilables por los SIG usados en la integración de la información de otros programas de seguimiento relacionados con descriptores de biodiversidad.
La metodología para extracción de datos a partir de bases de datos de biodiversidad será similar a la descrita en los trabajos publicados por Martínez y Adarraga (2005 y 2006). El sistema de información en el que se integrará después esta información (junto con la información procedente del resto de programas sobre especies invasoras), se fundamentará en una base de datos relacional y georreferenciada, la cual producirá salidas directamente asimilables por los SIG usados en la integración de la información de otros programas de seguimiento relacionados con descriptores de biodiversidad.
La definida en cada proyecto de investigación, en el caso de los estudios científicos puntuales; en el caso de colaboraciones ciudadanas no programadas, observaciones de oportunidad; o registros sistemáticos de presencia en un área siguiendo la metodología adecuada en función de las especies objetivo (transectos a pie en zona intermareal, buceo en el piso infralitoral, etc.).
La definida en cada proyecto de investigación, en el caso de los estudios científicos puntuales; en el caso de colaboraciones ciudadanas no programadas, observaciones de oportunidad; o registros sistemáticos de presencia en un área siguiendo la metodología adecuada en función de las especies objetivo (transectos a pie en zona intermareal, buceo en el piso infralitoral, etc.).
Se recopilará la información entre las unidades administrativas competentes en cada uno de los indicadores asociadas a los objetivos.
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Quality control
Other quality checks: That applied by the competent authorities in the execution of the activity.
Other quality checks: That applied by the competent authorities in the execution of the activity.
Otros controles de calidad: El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad o por la autoridad ejecutora durante el análisis de los datos.
That applied by the competent authorities in the execution of the activity
Estándares nacionales: validación por un grupo de expertos en taxonomía
Estándares nacionales: validación por un grupo de expertos en taxonomía
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Data management
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  • A.N.10., A.S.10., A.C.13., A.E.10., A.L.10.
  • A.N.11., A.S.11., A.C.14., A.E.11., A.L.11.
  • A.N.12., A.S.12., A.C.15., A.E.12., A.L.12.):
  • A.N.2., A.S.2., A.C.2., A.E.2., A.L.2
  • A.N.5., A.S.5., A.C.5., A.E.3., A.L.5.
  • A.N.6., A.S.6., A.C.6., A.E.6., A.L.6.
  • A.N.7., A.S.7., A.C.7., A.E.7., A.L.7.
  • A.N.8., A.S.8., A.C.8., A.E.8., A.L.8.
  • A.N.9., A.S.9., A.C.9., A.E.9., A.L.9.
  • A.C.10
  • A.C.11.
  • A.C.12.
  • A.N.1., A.S.1., A.C.1., A.E.1., A.L.1
  • A.N.10., A.S.10., A.C.13., A.E.10., A.L.10.
  • A.N.11., A.S.11., A.C.14., A.E.11., A.L.11.
  • A.N.12., A.S.12., A.C.15., A.E.12., A.L.12.):
  • A.N.2., A.S.2., A.C.2., A.E.2., A.L.2
  • A.N.5., A.S.5., A.C.5., A.E.3., A.L.5.
  • A.N.6., A.S.6., A.C.6., A.E.6., A.L.6.
  • A.N.7., A.S.7., A.C.7., A.E.7., A.L.7.
  • A.N.8., A.S.8., A.C.8., A.E.8., A.L.8.
  • A.N.9., A.S.9., A.C.9., A.E.9., A.L.9.
  • A.C.10
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  • A.N.1., A.S.1., A.C.1., A.E.1., A.L.1
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  • A.N.11., A.S.11., A.C.14., A.E.11., A.L.11.
  • A.N.12., A.S.12., A.C.15., A.E.12., A.L.12.):
  • A.N.2., A.S.2., A.C.2., A.E.2., A.L.2
  • A.N.5., A.S.5., A.C.5., A.E.3., A.L.5.
  • A.N.6., A.S.6., A.C.6., A.E.6., A.L.6.
  • A.N.7., A.S.7., A.C.7., A.E.7., A.L.7.
  • A.N.8., A.S.8., A.C.8., A.E.8., A.L.8.
  • A.N.9., A.S.9., A.C.9., A.E.9., A.L.9.
  • A.C.10
  • A.C.11.
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  • A.N.1., A.S.1., A.C.1., A.E.1., A.L.1
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  • A.N.11., A.S.11., A.C.14., A.E.11., A.L.11.
  • A.N.12., A.S.12., A.C.15., A.E.12., A.L.12.):
  • A.N.2., A.S.2., A.C.2., A.E.2., A.L.2
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