Member State report / Art11 / 2014 / D2 / Spain / NE Atlantic: Macaronesia

Report type Member State report to Commission
MSFD Article Art. 11 Monitoring programmes (and Art. 17 updates)
Report due 2014-10-15
GES Descriptor D2 Non-indigenous species
Member State Spain
Region/subregion NE Atlantic: Macaronesia
Reported by Ministerio de Agricultura, Alimentacion y Medio Ambiente
Report date 2015-05-03
Report access
Monitoring programme Monitoring programme name
MP_D2
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Monitoring programme Reference existing programme
Monitoring programme Marine Unit ID
Q4e - Programme ID
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
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AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
AMAES-CAN-EAI_EspeciesAloctonas
Q4f - Programme description
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual. Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha. Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia: EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los EMP (Espacios Marinos Protegidos) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente. EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores. EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras. Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas: EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación. EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
Q5e - Natural variability
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
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  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
  • Qualitative
  • Quantiative
  • ExpertOpinion
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  • Quantiative
  • ExpertOpinion
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  • ExpertOpinion
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  • ExpertOpinion
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Q5d - Adequacy for assessment of GES Q5d - Adequate data
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Q5d - Adequacy for assessment of GES Q5d - Established methods
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Q5d - Adequacy for assessment of GES Q5d - Adequate understanding of GES
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Q5d - Adequacy for assessment of GES Q5d - Adequate capacity
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Q5f - Description of programme for GES assessment
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor. Estos son: - EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: correspondiente al descriptor candidato NIS2 Rate of new introductions of NIS (per defined period), previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas. - EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas. La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes. Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria. En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas. - EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos. - Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos. A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto. - En relación con el indicador candidato propuesto por OSPAR ”NIS1- Pathways management measures” se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones. Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7. Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Q5g - Gap-filling date for GES assessment
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Q5h - Plans to implement monitoring for GES assessment
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local. Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos. El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo. Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
Q6a -Relevant targets Q6a - Environmental target
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
Q6a -Relevant targets Q6a - Associated indicator
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
A.1.2 A.1.3 A.1.5 C.3.6
Q6b - Adequacy for assessment of targets Q6b_SuitableData
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Q6b - Adequacy for assessment of targets Q6b_EstablishedMethods
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Q6b - Adequacy for assessment of targets Q6d_AdequateCapacity
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Q6c - Target updating
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Q6d - Description of programme for targets assessment
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores. El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10: A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25) A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26) A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23) C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20) Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Q6e - Gap-filling date for targets assessment
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Q6f - Plans to implement monitoring for targets assessment
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
Q7a - Relevant activities
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
  • Aquaculture
  • Ports
  • Shipping
  • TourismRecreation
Q7b - Description of monitoring of activities
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas: Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc). Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3). Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas. Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5). Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
Q7c - Relevant measures
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Adequate data
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Established methods
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Adequate understanding of GES
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Adequate capacity
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Addresses activities and pressures
Q7e - Adequacy for assessment of measures Q7d - Addresses effectiveness of measures
Q7d - Description of monitoring for measures
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores. Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son: OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección OP23 Existencia de programas de control OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Q7f - Gap-filling date for activities and measures
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Q8a - Links to existing Monitoring Programmes
  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
  • Habitats
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  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
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  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
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  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
  • Habitats
  • Other
  • WFD
  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
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  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
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  • Convenio Internacional de gestión de aguas de lastre. Reg (UE) No 1143/2014 sobre la prevención y la gestión de la introducción y propagación de especies exóticas invasoras.El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente realizó, entre 2013 y 2014, un inventario de programas de seguimiento existentes en España, que pudiesen estar generando información de utilidad para las estrategias marinas. El documento VI.2-Programas existentes analiza en detalle los programas existentes para cada descriptor. En el documento VI.3 se refleja los programas que finalmente se han considerado integrables en cada programa de seguimiento.
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  • WFD
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  • Habitats
  • Other
  • WFD
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  • Habitats
  • Other
  • WFD
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  • Habitats
  • Other
  • WFD
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  • Other
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  • Habitats
  • Other
  • WFD
Reference sub-programme Sub-programme ID
AMAES-CAN-ACT-3_Acuicultura
AMAES-CAN-ACT-3_Acuicultura
AMAES-CAN-ACT-4_ActPortuarias
AMAES-CAN-ACT-4_ActPortuarias
AMAES-CAN-ACT-5_Navegacion
AMAES-CAN-ACT-5_Navegacion
AMAES-CAN-ACT-6_ActRecreativas
AMAES-CAN-ACT-6_ActRecreativas
AMAES-CAN-OP_ObjetivosOperativos
AMAES-CAN-OP_ObjetivosOperativos
Reference sub-programme Sub-programme name
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Activities producing food (aquaculture)
Activities producing food (aquaculture)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Other
Other
Q4g - Sub-programmes Sub-programme ID
AMAES-CAN-ACT-3_Acuicultura
AMAES-CAN-ACT-3_Acuicultura
AMAES-CAN-ACT-4_ActPortuarias
AMAES-CAN-ACT-4_ActPortuarias
AMAES-CAN-ACT-5_Navegacion
AMAES-CAN-ACT-5_Navegacion
AMAES-CAN-ACT-6_ActRecreativas
AMAES-CAN-ACT-6_ActRecreativas
AMAES-CAN-OP_ObjetivosOperativos
AMAES-CAN-OP_ObjetivosOperativos
Q4g - Sub-programmes Sub-programme name
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Non-indigenous species inputs - from specific sources
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Non-indigenous species - abundance and/or biomass
Other
Activities producing food (aquaculture)
Activities producing food (aquaculture)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Sea-based mobile activities (shipping, boating)
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism)
Other
Other
Q4k - Monitoring purpose
Activities
Activities
Activities
Activities
Activities
Activities
Activities
Activities
Measures
Measures
Q4l - Links of monitoring programmes of other Directives and Conventions
estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta al convenio regional de Londres.
En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta al convenio regional de Londres.
Ninguno
Ninguno
Ninguno
Ninguno
Directivas Hábitats y Aves.
Directivas Hábitats y Aves.
Q5c - Features Q5c - Habitats
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
  • All the benthic and pelagic habitats that will be covered by BH and PH monitoring programs.
  • HabitatsOther
Q5c - Features Q5c - Species list
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
  • All the benthic and pelagic species that will be detected by BH and PH monitoring programs.
  • FunctionalGroupOther
Q5c - Features Q5c - Physical/Chemical features
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
  • PhysicalChemicalOther
  • no physical/chemical features covered by this program
Q5c - Features Q5c - Pressures
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
  • IntroNIS
Q9a - Elements
  • La unidad estadística o unidad de la encuesta es cada uno de los establecimientos con autorización para ejercer la actividad de acuicultura, si bien los datos disponibles para utilizar en el subprograma están a nivel provincial.
  • La unidad estadística o unidad de la encuesta es cada uno de los establecimientos con autorización para ejercer la actividad de acuicultura, si bien los datos disponibles para utilizar en el subprograma están a nivel provincial.
  • Infraestructuras portuarias, fondo marino modificado por la extracción o deposición de sedimentos o por sellado, volumen de sedimento dragado, peso seco de material dragado vertido y masa de PAH, PCBs y metales pesados (Cd, Hg, As, Cr, Cu, Pb, Ni y Zn) en los mismos, mercancías potencialmente contaminantes cargadas/descargadas.
  • Infraestructuras portuarias, fondo marino modificado por la extracción o deposición de sedimentos o por sellado, volumen de sedimento dragado, peso seco de material dragado vertido y masa de PAH, PCBs y metales pesados (Cd, Hg, As, Cr, Cu, Pb, Ni y Zn) en los mismos, mercancías potencialmente contaminantes cargadas/descargadas.
  • Tráfico marítimo, zonas designadas para el fondeo, número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación
  • Tráfico marítimo, zonas designadas para el fondeo, número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación
  • Puertos deportivos, licencias de pesca recreativa, avistamiento de cetáceos.
  • Puertos deportivos, licencias de pesca recreativa, avistamiento de cetáceos.
  • Variable según los indicadores
  • Variable según los indicadores
Q5a - GES criteria Relevant GES criteria
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
  • 2.1
  • 2.2
Q5b - GES indicators Relevant GES indicators
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
  • 2.1.1
  • 2.2.1
  • 2.2.2
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species distribution
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species population size
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species population characteristics
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Species impacts
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat distribution
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat extent
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat condition (physical-chemical)
  • Profundidad
  • batimétrica
  • Profundidad
  • batimétrica
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat condition (biological)
Q9b - Parameters monitored (state/impact) Habitat impacts
Q9b - Parameters monitored (pressures) Pressure input
  • Masa
  • accidentalmente;Longitud
  • accidentalmente;Tipo
  • aportada
  • contaminante
  • contaminante
  • contaminantes;Masa
  • de
  • de
  • de
  • de
  • infraestructuras
  • las
  • sustancias
  • vertido
  • vertido
  • Masa
  • accidentalmente;Longitud
  • accidentalmente;Tipo
  • aportada
  • contaminante
  • contaminante
  • contaminantes;Masa
  • de
  • de
  • de
  • de
  • infraestructuras
  • las
  • sustancias
  • vertido
  • vertido
  • Masa
  • accidentalmente;Frecuencia
  • accidentalmente;Tipo
  • contaminante
  • contaminante
  • de
  • de
  • de
  • vertido
  • vertido
  • vertidos
  • Masa
  • accidentalmente;Frecuencia
  • accidentalmente;Tipo
  • contaminante
  • contaminante
  • de
  • de
  • de
  • vertido
  • vertido
  • vertidos
Q9b - Parameters monitored (pressures) Pressure output
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • de
  • de
  • episodios
  • extraído;Volumen
  • la
  • por
  • presión/actividad;Volumen
  • sedimento
  • sedimento
  • vertido;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • de
  • de
  • episodios
  • extraído;Volumen
  • la
  • por
  • presión/actividad;Volumen
  • sedimento
  • sedimento
  • vertido;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • episodios
  • la
  • por
  • presión/actividad;Número
  • Superficie
  • afectada
  • contaminación
  • de
  • de
  • episodios
  • la
  • por
  • presión/actividad;Número
  • Superficie
  • agua
  • de
  • de
  • lámina
  • Superficie
  • agua
  • de
  • de
  • lámina
Q9b - Parameters monitored (activity) Activity
  • Especie/grupo
  • acuícola
  • cultivado/a
  • por
  • por
  • provincia
  • provincia;Producción
  • Especie/grupo
  • acuícola
  • cultivado/a
  • por
  • por
  • provincia
  • provincia;Producción
  • Masa
  • cargada/descargada;Calado
  • de
  • mercancía
  • Masa
  • cargada/descargada;Calado
  • de
  • mercancía
  • Número
  • buques;Densidad
  • buques;Número
  • buques;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • hundimientos
  • Número
  • buques;Densidad
  • buques;Número
  • buques;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • hundimientos
  • Número
  • amarres/puerto;Número
  • autorizadas
  • avistamiento
  • avistamiento
  • cetáceos
  • cetáceos;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • empresas
  • licencias;Número
  • para
  • salidas
  • Número
  • amarres/puerto;Número
  • autorizadas
  • avistamiento
  • avistamiento
  • cetáceos
  • cetáceos;Número
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • empresas
  • licencias;Número
  • para
  • salidas
Q9b Parameters monitored (other) Other
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • Coordenadas
  • geográficas
  • /
  • A
  • Presencia
  • actuaciones;Número
  • actuación;Número
  • ausencia;%
  • catálogos;Otros:
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • determinar
  • espacios
  • especies
  • estudiados;%
  • estudios;Número
  • hidrológicos;%
  • hábitats
  • iniciativas;Número
  • la
  • marinos
  • objeto
  • pesca
  • planes
  • productos
  • protegidos;%
  • revisiones
  • trazados;Número
  • área;%
  • /
  • A
  • Presencia
  • actuaciones;Número
  • actuación;Número
  • ausencia;%
  • catálogos;Otros:
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • de
  • determinar
  • espacios
  • especies
  • estudiados;%
  • estudios;Número
  • hidrológicos;%
  • hábitats
  • iniciativas;Número
  • la
  • marinos
  • objeto
  • pesca
  • planes
  • productos
  • protegidos;%
  • revisiones
  • trazados;Número
  • área;%
Q41 Spatial scope
Aguas territoriales;Aguas interiores
Aguas territoriales;Aguas interiores
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE
Aguas territoriales;Aguas interiores
Aguas territoriales;Aguas interiores
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;ZEE;Aguas interiores;Aguas exteriores
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;ZEE;Aguas interiores;Aguas exteriores
Q4j - Description of spatial scope
El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se encuentran en las aguas costeras. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se encuentran en las aguas costeras. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de recreación en zonas cercanas a la costa, que es donde se concentran este tipo de actividades.
El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de recreación en zonas cercanas a la costa, que es donde se concentran este tipo de actividades.
Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
Marine Unit IDs
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
  • AMA-ES-SD-CAN
Q4h - Temporal scope Start date- End date
-
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-
-
-
2002-9999
2002-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2014-9999
2015-9999
2015-9999
Q9h - Temporal resolution of sampling
  • Yearly
  • Yearly
  • Yearly
  • Yearly
  • Depende del parámetro
  • Other
  • Depende del parámetro
  • Other
  • Yearly
  • Yearly
  • 6yearly
  • 6yearly
Q9c - Monitoring method
Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf
Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas.
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas.
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS. Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS. Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente.
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS. Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS. Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente.
Se realizará la recopilación de información bien mediante consulta en internet bien mediante su petición a los organismos responsables. Se llevará a cabo un análisis espacial y temporal de la evolución de los citados parámetros cuando su nivel de desagregación lo permita.
Se realizará la recopilación de información bien mediante consulta en internet bien mediante su petición a los organismos responsables. Se llevará a cabo un análisis espacial y temporal de la evolución de los citados parámetros cuando su nivel de desagregación lo permita.
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016)
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016)
Q9d - Description of alteration to method
Q9e - Quality assurance
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad.
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad.
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad
  • Other
  • El aplicado por las autoridades competentes en la ejecución de la actividad
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad o por la autoridad ejecutora durante el análisis de los datos
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad o por la autoridad ejecutora durante el análisis de los datos
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad
  • Other
  • El aplicado por la autoridad competente en la ejecución de la actividad
  • Other
  • A determinar
  • National
  • A determinar
  • National
Q9f - Quality control
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
OtherQC
Q9g - Spatial resolution of sampling Q9g - Proportion of area covered %
Q9g - Spatial resolution of sampling Q9g - No. of samples
Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación.
Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación.
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias.
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias.
Entre el 75-100 %, dependiendo del parámetro
Entre el 75-100 %, dependiendo del parámetro
Aproximadamente el 100 % de las actividades. Dada la dispersión y complejidad con la que se producen estas actividades, es prácticamente imposible controlar la intensidad y las zonas reales de las aguas interiores y territoriales y sus fondos que podrían verse afectadas por estas actividades.
Aproximadamente el 100 % de las actividades. Dada la dispersión y complejidad con la que se producen estas actividades, es prácticamente imposible controlar la intensidad y las zonas reales de las aguas interiores y territoriales y sus fondos que podrían verse afectadas por estas actividades.
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina.
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina.
Q9i - Description of sample representivity
El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos.
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos.
El análisis de los datos será igual para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será igual para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal.
El análisis de los datos será igual para todas las aguas.
El análisis de los datos será igual para todas las aguas.
Q10a - Scale for aggregation of data
  • EU
  • EU
  • Other
  • Other
  • Other
  • Other
  • Other
  • Other
  • Other
  • Other
Q10b - Other scale for aggregation of data
Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros.
Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros.
Nivel estatal
Nivel estatal
Nivel estatal
Nivel estatal
Nivel estatal
Nivel estatal
Nacional / Demarcación marina
Nacional / Demarcación marina
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data type
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
DataProducts
DataProducts
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
ProcessedData
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data access mechanism
URLdownload
URLdownload
URLdownload
URLdownload
LocationNationalDC
LocationNationalDC
LocationNationalDC
LocationNationalDC
LocationNationalDC
LocationNationalDC
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data access rights
Open
Open
Open
Open
Open
Open
Open
Open
Open
Open
Q10c - Access to monitoring data Q10c - INSPIRE standard
Instalaciones agrícolas y de acuicultura
Instalaciones agrícolas y de acuicultura
Q10c - Access to monitoring data Q10c Date data are available
2014-07
2014-07
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
2017-01
Q10c - Access to monitoring data Q10c - Data update frequency
Yearly
Yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
6yearly
Q10d - Description of data access
Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
Los datos se almacenarán en un repositorio nacional, que estará abierto a consultas
Los datos se almacenarán en un repositorio nacional, que estará abierto a consultas
Previa solicitud.
Previa solicitud.