Member State report / Art11 / 2014 / D2 / Mediterranean
| Report type | Member State report to Commission |
| MSFD Article | Art. 11 Monitoring programmes (and Art. 17 updates) |
| Report due | 2014-10-15 |
| GES Descriptor | D2 Non-indigenous species |
| Region/subregion | Mediterranean |
| Reported by | Ministerio de Agricultura, Alimentacion y Medio Ambiente |
| Member state | ES |
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| Monitoring programme | Monitoring programme name | MP_D2 |
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MP_D2 |
MP_D2 |
MP_D2 |
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MP_D2 |
MP_D1_4_6_Fish |
MP_D1_4_6_Fish |
MP_D1_4_6_Fish |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_SeabedHabitats |
MP_D1_4_6_WaterColumnHabitats |
MP_D1_4_6_WaterColumnHabitats |
MP_D1_4_6_WaterColumnHabitats |
MP_D1_4_6_WaterColumnHabitats |
MP_D1_4_6_WaterColumnHabitats |
MP_D2 |
MP_D3 |
MP_D3 |
MP_D3 |
MP_D3 |
MP_D3 |
MP_D2 |
MP_D2 |
MP_D2 |
| Monitoring programme | Reference existing programme | MADHR-D02 |
MADHR-D02 |
MADHR-D02 |
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| Monitoring programme | Marine Unit ID |
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| Q4e - Programme ID | MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-ESAL-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MWEES-LEBA-EAI_EspeciesAloctonas |
MOFR-D1-4_PoissonsCephal |
MOFR-D1-4_PoissonsCephal |
MOFR-D1-4_PoissonsCephal |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-6_HabitatsBenthiques |
MOFR-D1-4-HabitatsPelagiques |
MOFR-D1-4-HabitatsPelagiques |
MOFR-D1-4-HabitatsPelagiques |
MOFR-D1-4-HabitatsPelagiques |
MOFR-D1-4-HabitatsPelagiques |
MOFR-D2_ENI |
MOFR-D3_EspCommerciales |
MOFR-D3_EspCommerciales |
MOFR-D3_EspCommerciales |
MOFR-D3_EspCommerciales |
MOFR-D3_EspCommerciales |
MADHR-D02 |
MADHR-D02 |
MADHR-D02 |
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| Q4f - Programme description |
El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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El objetivo estratégico del programa es proveer información adecuada y suficiente sobre las presiones de introducción, el estado de su expansión en los ecosistemas y los impactos producidos por las especies alóctonas en las demarcaciones marinas españolas, de forma que pueda evaluarse el estado ambiental de las mismas en relación a este descriptor y sirva de referencia para el diseño e implementación de medidas preventivas o paliativas encaminadas a la recuperación del BEA o al mantenimiento del estado actual.
Actualmente en España no existen programas de seguimiento globales, continuos en el tiempo y que apliquen metodologías estandarizadas, de forma que permitan llevar a cabo estimaciones de tendencias o integrar datos a nivel de demarcación. Este hecho es crucial en este descriptor ya que por el carácter irreversible de la mayoría de invasiones biológicas, la mejor forma de evaluar los esfuerzos de los países miembros de la UE encaminados a la consecución del BEA es en base a los cambios producidos en las tendencias observadas, y no evaluaciones de estado categóricas contempladas de forma aislada. Esto implica que hasta que no se disponga de una serie temporal de resultados comparables consistente, producida por nuevos programas de muestreo optimizados, no podrá realizarse una evaluación propiamente dicha.
Con el fin de cubrir la carencia de programas de seguimiento estandarizados que permitan obtener series temporales comparables se proponen tres subprogramas dirigidos a aprovechar la información existente en estudios de diferente relevancia:
EAI.1 Subprograma de seguimiento específico para la detección y cuantificación de especies alóctonas en áreas marinas protegidas o sensibles. Destinado a la consolidación de programas o proyectos ya existentes, a su estandarización metodológica y a la extensión del mismo tipo de muestreos a todos los Espacios marinos protegidos (EMP) de cada una de las demarcaciones españolas, así como de la integración de la información ya existente.
EAI.4 Subprograma de "DATA MINING" de programas de biodiversidad y gestión de información. Dirigido a la extracción de la información sobre especies alóctonas recogida en el marco de programas de muestreo de biodiversidad en los que se llevan a cabo identificaciones taxonómicas a nivel de especie, ya sean existentes o puestos en marcha en relación a otros descriptores de la DMEM, en los que se incluiría como objetivo específico la detección y cuantificación de especies alóctonas. Esa información se integraría posteriormente en una base de datos georreferenciada específica para alóctonas, que seguiría exactamente los mismos estándares y protocolos que las del resto de descriptores.
EIA.5. Subprograma de datos adicionales. Este programa está dirigido a integrar en la base de datos de especies alóctonas toda la información puntual no procedente de programas de muestreo estandarizados, es decir, de proyectos de investigación puntuales o de observaciones realizadas por ONG o voluntarios no especialistas a título individual, una vez confirmadas por expertos. Este programa presenta el beneficio intangible de la sensibilización social frente a la amenaza para la biodiversidad que suponen las especies invasoras.
Por otro lado, teniendo en cuenta la dualidad del descriptor (evaluación de presión de arribada de especies alóctonas a un área y de la presión sobre los ecosistemas derivada del impacto de las especies alóctonas una vez establecidas, constituyendo un componente más del ecosistema) es necesario evaluar las vías y vectores antrópicos, y también llevar a cabo el seguimiento de determinadas especies ya establecidas y de reconocido potencial invasor. Para ello se proponen los siguientes subprogramas:
EAI.2. Puntos calientes. Programas de muestreo para la detección de especies alóctonas en áreas de alto riesgo de introducción, como puertos y plantas de acuicultura. Dirigido al seguimiento de la presión de propágulos, evaluando asimismo la intensidad de las vías y vectores potenciales, así como a la detección precoz de introducciones primarias que, en determinados casos, permitiría llevar a cabo acciones de erradicación.
EAI.3. Programas específicos de seguimiento de alóctonas. Dirigido a profundizar en el conocimiento de la ecología de determinadas especies invasoras objetivo, analizando en profundidad los impactos causados al ecosistema, así como a conocer en detalle sus procesos de expansión con el fin de minimizar su dispersión mediante acciones preventivas o, en medida de lo posible, la erradicación en el entorno del foco primario.
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Ce programme a pour finalité de déterminer la répartition des espèces de poissons et céphalopodes (descripteur « biodiversité » – critère 1.1), la taille des populations (descripteur « biodiversité » – critère 1.2) et leur état écologique (descripteur « biodiversité » – critère 1.3). Il doit également permettre d’appréhender la structure et le fonctionnement des écosystèmes et du réseau trophique (descripteur « biodiversité » - critères 1.7 ; descripteur « réseaux trophiques » – critères 4.1 ; 4.2 ; 4.3).
Il repose principalement sur des dispositifs existants, communs au programme de surveillance des espèces commerciales, dont la finalité est plus spécifiquement le suivi des espèces exploitées à des fins commerciales. Ces dispositifs permettent en particulier le suivi des poissons et céphalopodes démersaux des milieux meubles côtiers, pélagiques des milieux côtiers et du plateau. Ils seront en partie adaptés aux besoins de suivi de la biodiversité et des réseaux trophiques, et, dans la mesure du possible complétés sur les secteurs insuffisamment couverts (en particulier les petits fonds de 20-40 m).
Concernant le suivi des poissons et céphalopodes en zone intertidale ainsi que le suivi des poissons et céphalopodes démersaux des milieux rocheux côtiers, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
Ce programme est composé des sous programmes suivants, selon une répartition géographique (côte vers le large) et écologique (poissons vivant en lien avec le fond – démersaux – ou poissons vivant dans la colonne d’eau – pélagiques) :
- Poissons et céphalopodes démersaux des milieux meubles côtiers
- Poissons et céphalopodes pélagiques des milieux côtiers
- Poissons et céphalopodes du plateau
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Ce programme a pour finalité de déterminer la répartition des espèces de poissons et céphalopodes (descripteur « biodiversité » – critère 1.1), la taille des populations (descripteur « biodiversité » – critère 1.2) et leur état écologique (descripteur « biodiversité » – critère 1.3). Il doit également permettre d’appréhender la structure et le fonctionnement des écosystèmes et du réseau trophique (descripteur « biodiversité » - critères 1.7 ; descripteur « réseaux trophiques » – critères 4.1 ; 4.2 ; 4.3).
Il repose principalement sur des dispositifs existants, communs au programme de surveillance des espèces commerciales, dont la finalité est plus spécifiquement le suivi des espèces exploitées à des fins commerciales. Ces dispositifs permettent en particulier le suivi des poissons et céphalopodes démersaux des milieux meubles côtiers, pélagiques des milieux côtiers et du plateau. Ils seront en partie adaptés aux besoins de suivi de la biodiversité et des réseaux trophiques, et, dans la mesure du possible complétés sur les secteurs insuffisamment couverts (en particulier les petits fonds de 20-40 m).
Concernant le suivi des poissons et céphalopodes en zone intertidale ainsi que le suivi des poissons et céphalopodes démersaux des milieux rocheux côtiers, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
Ce programme est composé des sous programmes suivants, selon une répartition géographique (côte vers le large) et écologique (poissons vivant en lien avec le fond – démersaux – ou poissons vivant dans la colonne d’eau – pélagiques) :
- Poissons et céphalopodes démersaux des milieux meubles côtiers
- Poissons et céphalopodes pélagiques des milieux côtiers
- Poissons et céphalopodes du plateau
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Ce programme a pour finalité de déterminer la répartition des espèces de poissons et céphalopodes (descripteur « biodiversité » – critère 1.1), la taille des populations (descripteur « biodiversité » – critère 1.2) et leur état écologique (descripteur « biodiversité » – critère 1.3). Il doit également permettre d’appréhender la structure et le fonctionnement des écosystèmes et du réseau trophique (descripteur « biodiversité » - critères 1.7 ; descripteur « réseaux trophiques » – critères 4.1 ; 4.2 ; 4.3).
Il repose principalement sur des dispositifs existants, communs au programme de surveillance des espèces commerciales, dont la finalité est plus spécifiquement le suivi des espèces exploitées à des fins commerciales. Ces dispositifs permettent en particulier le suivi des poissons et céphalopodes démersaux des milieux meubles côtiers, pélagiques des milieux côtiers et du plateau. Ils seront en partie adaptés aux besoins de suivi de la biodiversité et des réseaux trophiques, et, dans la mesure du possible complétés sur les secteurs insuffisamment couverts (en particulier les petits fonds de 20-40 m).
Concernant le suivi des poissons et céphalopodes en zone intertidale ainsi que le suivi des poissons et céphalopodes démersaux des milieux rocheux côtiers, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
Ce programme est composé des sous programmes suivants, selon une répartition géographique (côte vers le large) et écologique (poissons vivant en lien avec le fond – démersaux – ou poissons vivant dans la colonne d’eau – pélagiques) :
- Poissons et céphalopodes démersaux des milieux meubles côtiers
- Poissons et céphalopodes pélagiques des milieux côtiers
- Poissons et céphalopodes du plateau
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Ce programme a pour finalité d’évaluer l’état écologique des habitats benthiques depuis la côte jusqu’à la zone bathyale, au regard des pressions physiques, biologiques et chimiques au fond, induites par les activités et usages du milieu d’origine anthropique, et de leurs impacts sur les écosystèmes marins. Les macro-organismes de substrats meubles en particulier, sont considérés comme étant de bons indicateurs de l’état des écosystèmes dans la mesure où ils présentent des sensibilités spécifiques et des réponses variées aux perturbations.
L’atteinte des objectifs de la Directive cadre stratégie pour le milieu marin (DCSMM), notamment la réalisation ou le maintien d’un bon état écologique du milieu marin, suppose de pouvoir mesurer d’une part des paramètres d’état décrivant l’environnement, l’écosystème, les communautés et d’autre part de pouvoir mesurer des paramètres de pressions biologiques, physiques et chimiques engendrées par les activités humaines. Seule, l’analyse conjointe de ces deux catégories de paramètres pourra éclairer sur l’influence des activités humaines, leurs éventuels impacts sur l’environnement et sur l’intérêt des mesures prises pour limiter les pressions et impacts générés par ces activités. Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants).
Ce programme est composé de 15 sous-programmes répartis selon trois thématiques :
Thématique 1 : Etat des habitats
Sous-programme 1 - Répartition et étendue des habitats benthiques côtiers et du plateau ;
Sous-programme 2 - Etat écologique des habitats intertidaux ;
Sous-programme 3 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble ;
Sous-programme 4 - Etat écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat dur ;
Sous-programme 5 - Etat écologique des habitats du plateau (circalittoral du large) ;
Thématique 2 : Pressions et impacts
Sous-programme 8 - Pressions et impacts des activités sur les habitats benthiques côtiers et du plateau.
Thématique 3 : Usages et activités (= sources de pression)
Sous-programme 9 - Artificialisation du littoral et des fonds marins ;
Sous-programme 10 - Extraction sélective de matériaux en mer et rechargement de plages ;
Sous-programme 11 - Dragage et immersion de matériaux en mer (clapage) ;
Sous-programme 12 - Mouillages ;
Sous-programme 13 - Conchyliculture et pisciculture ;
Sous-programme 14 - Pêche professionnelle et récréative.
Le sous-programme 14 est décrit au sein du programme Espèces commerciales.
Concernant le suivi habitats benthiques dans le domaine bathyal, le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne pour les cycles ultérieurs.
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Le programme "Habitats pélagiques" a pour finalité d’évaluer la répartition, l’étendue et l’état écologique des habitats pélagiques. Il contribue également à définir la structure des écosystèmes, via notamment les paramètres abiotiques et à déterminer le fonctionnement et la dynamique des réseaux trophiques.
Au sein de ce programme sont considérés les premiers maillons du réseau trophique : les microorganismes hétérotrophes et mixotrophes, le phytoplancton (plancton végétal autotrophe) et le zooplancton (plancton animal).
Ce programme concerne le suivi des conditions abiotiques de la colonne d’eau (météorologie, hydrodynamique et hydrologie, physico-chimie), qui contribuent également au suivi de l’eutrophisation et des changements hydrographiques, ainsi que le suivi des communautés planctoniques (phytoplancton et zooplancton).
Ce programme est composé des sous-programmes :
- Météorologie
- Hydrodynamisme et hydrologie
- Physico-chimie
- Phytoplancton
- Zooplancton
Le suivi de ces différents éléments seront menées de manière conjointe. La couverture spatiale de l’échantillonnage et les moyens à mettre en œuvre concernent donc l’ensemble des 6 sous-programmes.
Le suivi des microorganismes hétérotrophes, qui n’avait pas été traité dans l’évaluation initiale en 2012, nécessite encore des développements méthodologiques importants pour pouvoir faire l’objet d’une surveillance pérenne dès le premier cycle de surveillance. Le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne (méthodes moléculaires).
Le suivi du zooplancton reposera sur la valorisation des dispositifs et données existants, sans adaptations particulières pour le premier cycle de surveillance et nécessitera également des travaux en vue d’améliorer la surveillance de ce compartiment.
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Le programme "Habitats pélagiques" a pour finalité d’évaluer la répartition, l’étendue et l’état écologique des habitats pélagiques. Il contribue également à définir la structure des écosystèmes, via notamment les paramètres abiotiques et à déterminer le fonctionnement et la dynamique des réseaux trophiques.
Au sein de ce programme sont considérés les premiers maillons du réseau trophique : les microorganismes hétérotrophes et mixotrophes, le phytoplancton (plancton végétal autotrophe) et le zooplancton (plancton animal).
Ce programme concerne le suivi des conditions abiotiques de la colonne d’eau (météorologie, hydrodynamique et hydrologie, physico-chimie), qui contribuent également au suivi de l’eutrophisation et des changements hydrographiques, ainsi que le suivi des communautés planctoniques (phytoplancton et zooplancton).
Ce programme est composé des sous-programmes :
- Météorologie
- Hydrodynamisme et hydrologie
- Physico-chimie
- Phytoplancton
- Zooplancton
Le suivi de ces différents éléments seront menées de manière conjointe. La couverture spatiale de l’échantillonnage et les moyens à mettre en œuvre concernent donc l’ensemble des 6 sous-programmes.
Le suivi des microorganismes hétérotrophes, qui n’avait pas été traité dans l’évaluation initiale en 2012, nécessite encore des développements méthodologiques importants pour pouvoir faire l’objet d’une surveillance pérenne dès le premier cycle de surveillance. Le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne (méthodes moléculaires).
Le suivi du zooplancton reposera sur la valorisation des dispositifs et données existants, sans adaptations particulières pour le premier cycle de surveillance et nécessitera également des travaux en vue d’améliorer la surveillance de ce compartiment.
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Le programme "Habitats pélagiques" a pour finalité d’évaluer la répartition, l’étendue et l’état écologique des habitats pélagiques. Il contribue également à définir la structure des écosystèmes, via notamment les paramètres abiotiques et à déterminer le fonctionnement et la dynamique des réseaux trophiques.
Au sein de ce programme sont considérés les premiers maillons du réseau trophique : les microorganismes hétérotrophes et mixotrophes, le phytoplancton (plancton végétal autotrophe) et le zooplancton (plancton animal).
Ce programme concerne le suivi des conditions abiotiques de la colonne d’eau (météorologie, hydrodynamique et hydrologie, physico-chimie), qui contribuent également au suivi de l’eutrophisation et des changements hydrographiques, ainsi que le suivi des communautés planctoniques (phytoplancton et zooplancton).
Ce programme est composé des sous-programmes :
- Météorologie
- Hydrodynamisme et hydrologie
- Physico-chimie
- Phytoplancton
- Zooplancton
Le suivi de ces différents éléments seront menées de manière conjointe. La couverture spatiale de l’échantillonnage et les moyens à mettre en œuvre concernent donc l’ensemble des 6 sous-programmes.
Le suivi des microorganismes hétérotrophes, qui n’avait pas été traité dans l’évaluation initiale en 2012, nécessite encore des développements méthodologiques importants pour pouvoir faire l’objet d’une surveillance pérenne dès le premier cycle de surveillance. Le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne (méthodes moléculaires).
Le suivi du zooplancton reposera sur la valorisation des dispositifs et données existants, sans adaptations particulières pour le premier cycle de surveillance et nécessitera également des travaux en vue d’améliorer la surveillance de ce compartiment.
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Le programme "Habitats pélagiques" a pour finalité d’évaluer la répartition, l’étendue et l’état écologique des habitats pélagiques. Il contribue également à définir la structure des écosystèmes, via notamment les paramètres abiotiques et à déterminer le fonctionnement et la dynamique des réseaux trophiques.
Au sein de ce programme sont considérés les premiers maillons du réseau trophique : les microorganismes hétérotrophes et mixotrophes, le phytoplancton (plancton végétal autotrophe) et le zooplancton (plancton animal).
Ce programme concerne le suivi des conditions abiotiques de la colonne d’eau (météorologie, hydrodynamique et hydrologie, physico-chimie), qui contribuent également au suivi de l’eutrophisation et des changements hydrographiques, ainsi que le suivi des communautés planctoniques (phytoplancton et zooplancton).
Ce programme est composé des sous-programmes :
- Météorologie
- Hydrodynamisme et hydrologie
- Physico-chimie
- Phytoplancton
- Zooplancton
Le suivi de ces différents éléments seront menées de manière conjointe. La couverture spatiale de l’échantillonnage et les moyens à mettre en œuvre concernent donc l’ensemble des 6 sous-programmes.
Le suivi des microorganismes hétérotrophes, qui n’avait pas été traité dans l’évaluation initiale en 2012, nécessite encore des développements méthodologiques importants pour pouvoir faire l’objet d’une surveillance pérenne dès le premier cycle de surveillance. Le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne (méthodes moléculaires).
Le suivi du zooplancton reposera sur la valorisation des dispositifs et données existants, sans adaptations particulières pour le premier cycle de surveillance et nécessitera également des travaux en vue d’améliorer la surveillance de ce compartiment.
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Le programme "Habitats pélagiques" a pour finalité d’évaluer la répartition, l’étendue et l’état écologique des habitats pélagiques. Il contribue également à définir la structure des écosystèmes, via notamment les paramètres abiotiques et à déterminer le fonctionnement et la dynamique des réseaux trophiques.
Au sein de ce programme sont considérés les premiers maillons du réseau trophique : les microorganismes hétérotrophes et mixotrophes, le phytoplancton (plancton végétal autotrophe) et le zooplancton (plancton animal).
Ce programme concerne le suivi des conditions abiotiques de la colonne d’eau (météorologie, hydrodynamique et hydrologie, physico-chimie), qui contribuent également au suivi de l’eutrophisation et des changements hydrographiques, ainsi que le suivi des communautés planctoniques (phytoplancton et zooplancton).
Ce programme est composé des sous-programmes :
- Météorologie
- Hydrodynamisme et hydrologie
- Physico-chimie
- Phytoplancton
- Zooplancton
Le suivi de ces différents éléments seront menées de manière conjointe. La couverture spatiale de l’échantillonnage et les moyens à mettre en œuvre concernent donc l’ensemble des 6 sous-programmes.
Le suivi des microorganismes hétérotrophes, qui n’avait pas été traité dans l’évaluation initiale en 2012, nécessite encore des développements méthodologiques importants pour pouvoir faire l’objet d’une surveillance pérenne dès le premier cycle de surveillance. Le premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne (méthodes moléculaires).
Le suivi du zooplancton reposera sur la valorisation des dispositifs et données existants, sans adaptations particulières pour le premier cycle de surveillance et nécessitera également des travaux en vue d’améliorer la surveillance de ce compartiment.
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Le programme « Espèces non indigènes » a pour vocation d’évaluer le niveau des introductions d’espèces non indigènes dans le milieu (descripteur « espèces non indigènes » du bon état écologique, critère 2.1) et les conséquences (impacts) de ces introductions sur les écosystèmes marins (critère 2.2).
Les espèces non indigènes peuvent entraîner des changements imprévisibles et irréversibles dans les écosystèmes marins, tels que la compétition ou la prédation avec les espèces indigènes et/ou la modification des habitats (structure et fonction, dont les flux trophiques). Divers impacts sur les activités ou la santé humaine peuvent également se produire, par exemple via les biosalissures (fouling) ou les efflorescences algales nuisibles. Cependant, les effets des espèces non indigènes sur l’environnement ne sont encore que partiellement connus.
Pour évaluer et progresser vers l’atteinte du bon état écologique et des objectifs environnementaux, il est nécessaire :
- d’une part, de réaliser un suivi des introductions d’espèces non indigènes dans le milieu par le suivi des principaux vecteurs d’introduction potentiels (eaux et sédiments de ballast, bio-salissures sur les coques de navire, imports d’organismes vivants)
- d’autre part, de réaliser un suivi des pressions liées aux espèces non indigènes au sein des zones à risque et zones sensibles aux biopollutions et un suivi de l’état du milieu et des impacts des espèces non indigènes.
Selon une approche fondée sur le risque, la première approche (suivi des introductions d’espèces non indigènes dans le milieu) apparaît comme prioritaire car elle permet une détection précoce et la prévention des introductions. Cependant, la mise en place en routine et efficace d’une telle surveillance apparaît comme complexe à court terme. En effet, le développement d’une stratégie d’échantillonnage permettant une bonne détection des introductions et de leurs mécanismes nécessite des moyens importants. La mise en œuvre d’une stratégie de surveillance serait donc facilitée :
- d’une part par une meilleure connaissance préalable des mécanismes et des zones d’introduction ;
- d’autre part si les données collectées pouvaient provenir des procédures et outils régissant les activités impliquées et la gestion des zones concernées.
La plupart des espèces non indigènes ne sont actuellement pas suivies ; elles sont surtout recensées dans des dispositifs « biodiversité » non dédiés et/ou non pérennes. Ainsi, au-delà du premier enjeu de ce programme, qui consiste à mettre en place des suivis dédiés pour répondre aux enjeux de la surveillance DCSMM, le renforcement des protocoles des suivis non dédiés constitue un autre enjeu fort en matière de surveillance des espèces non indigènes (notamment bancarisation et centralisation des données).
Pour le premier cycle de surveillance, il est prévu :
- de concentrer la surveillance sur le suivi existant dans le milieu
- de valoriser toute source de données existante disponible dans le cadre de la gestion actuelle des activités et des secteurs concernés par cette question (y compris dans le cadre des dispositifs en cours de mise en place, tels ceux liés à l’application du règlement européen relatif aux espèces exotiques envahissantes ou à la Convention internationale pour le contrôle et la gestion des eaux de ballast et sédiments des navires) ;
- de mettre en place une action d’acquisition de connaissances permettant de mieux connaître et de caractériser les vecteurs d’introduction d’espèces non indigènes dans le milieu et plus globalement de réaliser des développements méthodologiques et tests opérationnels afin de développer une surveillance adaptée sur cette thématique.
Pour le premier cycle de mise en œuvre, ce programme est ainsi composé du sous-programme :
« Caractérisation de l’état et des impacts des espèces non indigènes (zones « biopolluées » et zones « réservoir d'espèces non indigènes ») »
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Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique (Descripteur relatif aux espèces exploitées à des fins commerciales). Pour cela, il décrit la collecte de données relatives aux stocks exploités considérés et aux prélèvements réalisés sur ces espèces. Ces éléments contribuent également à l’évaluation au titre du Descripteur « biodiversité » et du Descripteur « réseau trophique ». Le programme concerne également le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »).
Ce programme est composé de 5 sous-programmes :
Sous-programme 1 - Pêche professionnelle
Sous-programme 2 - Pêche récréative
Sous-programme 3 - Echantillonnage des captures et paramètres biologiques des espèces cibles
Sous-programme 4 - Campagnes de surveillance halieutique
Sous-programme 5 - Interactions entre oiseaux et activités de pêche
Sous-programme 6 - Interactions entre mammifères marins et tortues marines et activités de pêche
Les sous-programmes 5 et 6 sont respectivement communs avec les programmes « Oiseaux » et « Mammifères marins et tortues » et sont décrits au sein de ces derniers (sous-programme « Interactions entre les oiseaux et les activités humaines » du programme « Oiseaux » et sous-programme « Interactions entre les mammifères marins, les tortues et les activités humaines » du programme « Mammifères marins et tortues »).
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Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique (Descripteur relatif aux espèces exploitées à des fins commerciales). Pour cela, il décrit la collecte de données relatives aux stocks exploités considérés et aux prélèvements réalisés sur ces espèces. Ces éléments contribuent également à l’évaluation au titre du Descripteur « biodiversité » et du Descripteur « réseau trophique ». Le programme concerne également le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »).
Ce programme est composé de 5 sous-programmes :
Sous-programme 1 - Pêche professionnelle
Sous-programme 2 - Pêche récréative
Sous-programme 3 - Echantillonnage des captures et paramètres biologiques des espèces cibles
Sous-programme 4 - Campagnes de surveillance halieutique
Sous-programme 5 - Interactions entre oiseaux et activités de pêche
Sous-programme 6 - Interactions entre mammifères marins et tortues marines et activités de pêche
Les sous-programmes 5 et 6 sont respectivement communs avec les programmes « Oiseaux » et « Mammifères marins et tortues » et sont décrits au sein de ces derniers (sous-programme « Interactions entre les oiseaux et les activités humaines » du programme « Oiseaux » et sous-programme « Interactions entre les mammifères marins, les tortues et les activités humaines » du programme « Mammifères marins et tortues »).
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Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique (Descripteur relatif aux espèces exploitées à des fins commerciales). Pour cela, il décrit la collecte de données relatives aux stocks exploités considérés et aux prélèvements réalisés sur ces espèces. Ces éléments contribuent également à l’évaluation au titre du Descripteur « biodiversité » et du Descripteur « réseau trophique ». Le programme concerne également le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »).
Ce programme est composé de 5 sous-programmes :
Sous-programme 1 - Pêche professionnelle
Sous-programme 2 - Pêche récréative
Sous-programme 3 - Echantillonnage des captures et paramètres biologiques des espèces cibles
Sous-programme 4 - Campagnes de surveillance halieutique
Sous-programme 5 - Interactions entre oiseaux et activités de pêche
Sous-programme 6 - Interactions entre mammifères marins et tortues marines et activités de pêche
Les sous-programmes 5 et 6 sont respectivement communs avec les programmes « Oiseaux » et « Mammifères marins et tortues » et sont décrits au sein de ces derniers (sous-programme « Interactions entre les oiseaux et les activités humaines » du programme « Oiseaux » et sous-programme « Interactions entre les mammifères marins, les tortues et les activités humaines » du programme « Mammifères marins et tortues »).
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Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique (Descripteur relatif aux espèces exploitées à des fins commerciales). Pour cela, il décrit la collecte de données relatives aux stocks exploités considérés et aux prélèvements réalisés sur ces espèces. Ces éléments contribuent également à l’évaluation au titre du Descripteur « biodiversité » et du Descripteur « réseau trophique ». Le programme concerne également le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »).
Ce programme est composé de 5 sous-programmes :
Sous-programme 1 - Pêche professionnelle
Sous-programme 2 - Pêche récréative
Sous-programme 3 - Echantillonnage des captures et paramètres biologiques des espèces cibles
Sous-programme 4 - Campagnes de surveillance halieutique
Sous-programme 5 - Interactions entre oiseaux et activités de pêche
Sous-programme 6 - Interactions entre mammifères marins et tortues marines et activités de pêche
Les sous-programmes 5 et 6 sont respectivement communs avec les programmes « Oiseaux » et « Mammifères marins et tortues » et sont décrits au sein de ces derniers (sous-programme « Interactions entre les oiseaux et les activités humaines » du programme « Oiseaux » et sous-programme « Interactions entre les mammifères marins, les tortues et les activités humaines » du programme « Mammifères marins et tortues »).
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Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique (Descripteur relatif aux espèces exploitées à des fins commerciales). Pour cela, il décrit la collecte de données relatives aux stocks exploités considérés et aux prélèvements réalisés sur ces espèces. Ces éléments contribuent également à l’évaluation au titre du Descripteur « biodiversité » et du Descripteur « réseau trophique ». Le programme concerne également le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »).
Ce programme est composé de 5 sous-programmes :
Sous-programme 1 - Pêche professionnelle
Sous-programme 2 - Pêche récréative
Sous-programme 3 - Echantillonnage des captures et paramètres biologiques des espèces cibles
Sous-programme 4 - Campagnes de surveillance halieutique
Sous-programme 5 - Interactions entre oiseaux et activités de pêche
Sous-programme 6 - Interactions entre mammifères marins et tortues marines et activités de pêche
Les sous-programmes 5 et 6 sont respectivement communs avec les programmes « Oiseaux » et « Mammifères marins et tortues » et sont décrits au sein de ces derniers (sous-programme « Interactions entre les oiseaux et les activités humaines » du programme « Oiseaux » et sous-programme « Interactions entre les mammifères marins, les tortues et les activités humaines » du programme « Mammifères marins et tortues »).
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In the Adriatic Sea a dynamic of non-indigenous species (NIS) introduction is increasing. There is an impact on biological, ecological and landscape diversity as well as on economy and human health that becomes more significant. Therefore, a monitoring of NIS occurrence, spreading and impact is of major importance.
The parameters of measuring NIS in the Adriatic Sea are dependent on the particular area and target species. Minimal research should include taxonomic identification, assessment of the impact, affected area, dynamics and mechanisms of spread. Additional research (research monitoring) depending on the particular species and can further comprise: bio-invasive index, abundance, biomass, annual dynamics and reproductive characteristics. |
In the Adriatic Sea a dynamic of non-indigenous species (NIS) introduction is increasing. There is an impact on biological, ecological and landscape diversity as well as on economy and human health that becomes more significant. Therefore, a monitoring of NIS occurrence, spreading and impact is of major importance.
The parameters of measuring NIS in the Adriatic Sea are dependent on the particular area and target species. Minimal research should include taxonomic identification, assessment of the impact, affected area, dynamics and mechanisms of spread. Additional research (research monitoring) depending on the particular species and can further comprise: bio-invasive index, abundance, biomass, annual dynamics and reproductive characteristics. |
In the Adriatic Sea a dynamic of non-indigenous species (NIS) introduction is increasing. There is an impact on biological, ecological and landscape diversity as well as on economy and human health that becomes more significant. Therefore, a monitoring of NIS occurrence, spreading and impact is of major importance.
The parameters of measuring NIS in the Adriatic Sea are dependent on the particular area and target species. Minimal research should include taxonomic identification, assessment of the impact, affected area, dynamics and mechanisms of spread. Additional research (research monitoring) depending on the particular species and can further comprise: bio-invasive index, abundance, biomass, annual dynamics and reproductive characteristics. |
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| Q5f - Description of programme for GES assessment |
Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. Este indicador ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Además se han definido dos indicadores operativos concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Los indicadores finalmente propuestos, detallados en las fichas correspondientes (Anexo del Documento VI.1) resultan de la transposición directa o de una concreción de los propuestos por el Grupo de Expertos organizado por el JRC y la DG-ENV (Comisión Europea) para el desarrollo del Descriptor 2 de especies alóctonas (Olenin et al., 2010), algunos de los cuales fueron recogidos en la Decisión de la Comisión (2010/477/UE) y asumidos a su vez literalmente como propuesta de indicadores comunes por el grupo de coordinación del Ecosystem Approach del Convenio de Barcelona, y también de los candidatos priorizados de OSPAR para este descriptor.
Estos son:
- EAI-tasa: Tasa de nuevas introducciones de especies invasoras: previamente mencionado en el informe del Grupo de Expertos (Olenin et al., 2010), siendo definido como un indicador básico de presión. Este indicador, por su simplicidad y por el hecho que no requiere realmente programas de muestreo sistemáticos y estandarizados para aplicarse –aunque si ese es el caso lógicamente su fiabilidad y validez es muy limitada- fue propuesto y considerado ya, si bien de forma provisional al no haberse completado la revisión exhaustiva de toda la bibliografía existente, en la evaluación inicial de las demarcaciones españolas. Es sobre todo, como apuntó el Grupo de Expertos JRC/DG ENV, un indicador de presión general, ya que puede asumirse una cierta proporcionalidad entre la tasa de nuevas citas y la presión de propágulos. Podría considerarse asimismo un indicador de estado general, ya que lo más probable es que se den citas cuando existen realmente poblaciones asentadas. Además, unas tasas de introducción elevadas conducen, teniendo en cuenta que las regresiones espontáneas una vez se han establecido poblaciones con capacidad reproductora son poco habituales, a cantidades acumuladas de alóctonas en una demarcación altas, y con ello se incrementan las posibilidades de que se causen impactos negativos relevantes al ecosistema. Sin embargo, esto último debe ser interpretado con cautela, ya que las nuevas citas no implican necesariamente que las especies detectadas formen parte de poblaciones ya asentadas, ni aportan por si solas información alguna sobre el grado de impacto. Para interpretarlo correctamente se deben tener también en cuenta los fuertes sesgos asociados a la intensidad y calidad de los muestreos, ya que la existencia o inicio de estudios detallados de biodiversidad llevados a cabo por taxónomos expertos, hecho muy positivo en sí mismo, puede conducir a una falsa sensación de rápido empeoramiento o de gravedad de la situación en esas zonas bien estudiadas respecto a otras que aparentemente se encuentran en mejor estado sólo por no estar correctamente monitorizadas.
- EAI-tend: Tendencias en la abundancia, frecuencia temporal y distribución espacial dentro de la naturaleza de las especies alóctonas y, en especial, de las invasoras, particularmente en las zonas de riesgo, en relación con los principales vectores y vías de propagación de esas especies: correspondiente al indicador 2.1.1 de la Decisión de la Comisión. Se trataría de un indicador de estado que puede también proporciona cierta información sobre nivel potencial de impacto. El indicador EAI-tend ha sido propuesto como indicador común (nº7) del ECAP, en el Convenio de Barcelona. En realidad, con el mismo tipo de información de base, si se dispone de datos tanto de distribución espacial como de abundancia en las localidades determinadas, se puede definir el índice de biopolución, que combinando esa información con una categorización del tipo de impacto, da cuenta de ese impacto potencial. En función de la calidad de los sistemas de muestreo, de si sólo se registran datos de presencia/ausencia o se toman datos cuantitativos precisos de abundancia, biomasa o cobertura, pueden definirse diferentes algoritmos para este indicador, que puede asimismo ser aplicado a especies concretas, grupos taxonómicos determinados o a un conjunto de ellos. Considerando la información disponible no sería posible aplicar a día de hoy este tipo de indicadores en las demarcaciones marinas españolas a una escala global, ya que requieren el uso conjunto de varios sistemas de muestreo estandarizados, de amplia cobertura espacial y continuos en el tiempo. Sin embargo, para ciertas zonas y grupos taxonómicos, sobre todo macroalgas en las zonas intermareal e infralitoral, sí podría realizarse una evaluación parcial del BEA en relación a especies alóctonas.
La concreción numérica más simple de este tipo de indicadores, propuesta en los informes de la Evaluación Inicial, sería el valor de la pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas, entendiendo cita como la presencia de una alóctona en una localidad y periodo de tiempo determinado y asumiendo la permanencia de la misma en dicha localidad desde el momento de la introducción inicial, asunción que no tiene porque cumplirse necesariamente. Para aplicar estos indicadores de forma coherente y estandarizada es necesario pues delimitar espacialmente dichas localidades. Sería recomendable que dichas celdas se correspondieran exactamente con las utilizadas como referencia en los descriptores de biodiversidad. Dada la heterogeneidad existente en cuanto al nivel de conocimiento relativo a este descriptor entre distintos grupos taxonómicos y áreas -no es por ejemplo comparable la información disponible sobre macroalgas o macrobentos alóctono en el piso intermareal o el infralitoral que la del meiobentos de fondos sedimentarios circalitorales- no tiene mucho sentido aplicar en la actualidad estos indicadores de forma global, sino que en una primera fase, al menos hasta que se implementen sistemas de muestreo de amplia cobertura que integren diversas metodologías de forma que puedan evaluar de forma comparable los distintos grupos taxonómicos, es más prudente ceñirlos a aquellos con menor probabilidad de estar afectados por sesgos de muestreo importantes.
Incluso así, la correcta interpretación de este indicador (pendiente de la tendencia en el nº de citas acumuladas de un grupo o grupos taxonómicos determinados, es decir, tendencia en la distribución espacial), requeriría un conocimiento previo del grado de expansión potencial de cada especie considerada en una determinada Demarcación, basado en los datos sobre su biología y ecología y en la distribución y extensión de los hábitats potencialmente colonizables por dichas especies en esa Demarcación, ya que podrían obtenerse valores positivos para este indicador –variación a la baja o incluso estabilización del nº de citas acumuladas- debidas no a una ralentización o detención del proceso de expansión, sino a que las especies evaluadas ya hayan colonizado todas las localidades con su hábitat potencial en la demarcación. La falta de cartografías bionómicas precisas no impediría por tanto aplicar estos indicadores, aunque dificultaría su interpretación. Podría concluirse que este indicador va dejando de ser útil, o como mínimo es menos sensible, a medida que avanzan los procesos de expansión secundaria.
En caso de contar con datos cuantitativos de abundancia de las especies alóctonas se puede aplicar un algoritmo más complejo para el cálculo del indicador, multiplicando por ejemplo el nº de localidades afectadas por la abundancia media de las especies o grupos taxonómicos considerados, medida con las unidades más adecuadas a cada caso concreto (densidades, biomasas, coberturas…). Aún así, como ya se ha mencionado en la introducción, por sí solo este tipo de indicadores tampoco evalúan directamente el impacto y por tanto el BEA, aunque se trata de una aproximación mucho mejor el uso únicamente del nº de especies alóctonas.
- EAI-ratio: Relación entre especies alóctonas invasoras y especies autóctonas en algunos grupos taxonómicos bien estudiados (por ejemplo, peces, macroalgas o moluscos en zonas neríticas), como medida de los cambios en la composición por especies: equivalente al indicador 2.2.1 de la Decisión de la Comisión. Al igual que los indicadores de tendencias descritos anteriormente, se pueden definir varios algoritmos en función de la información disponible, considerando relaciones entre nº de especies en el caso más simple, cuando sólo se dispone de información cualitativa de presencia/ausencia, o ya ratios en abundancias (medidas asimismo con las unidades más adecuadas en cada caso: densidades, biomasas, coberturas…). En el primer caso el indicador aporta una casi nula información en cuanto al nivel de impacto negativo real. Sin embargo, en el segundo, si esa proporción se calcula a partir de un mismo programa de muestreo de biodiversidad que analice conjuntamente especies autóctonas y alóctonas esos valores sí pueden ser interpretados como una aproximación de impacto potencial fiable. Son por tanto indicadores de estado que también puede ser utilizados como evaluador de impacto potencial en ciertos casos. El prerrequisito para su aplicación es que se conozca perfectamente la composición y/o estructura de las comunidades autóctonas en cada uno de los grupos y zonas considerados, información de la cual no se dispone en muchos casos.
- Con relación a indicadores directos de impacto, tal como recoge el indicador general EAI-impacto (indicador 2.2.2 de la propuesta de la Comisión), es decir, impactos de las especies alóctonas invasoras a nivel de especies, hábitats y ecosistemas, cuando ello sea factible, como indicador de tipo global y de aplicación rutinaria se propone el antes mencionado índice de biopolución, cuya metodología se detalla en Olenin et al. (2007), que podría ser utilizado tanto a escala de toda la demarcación y para el conjunto de todas las especies alóctonas conocidas como a escalas locales y sólo para especies o grupos determinados. Un prerrequisito para su aplicación es contar con la misma información de base necesaria para los indicadores de tendencias y de ratios antes descritos. En realidad se trata de una combinación de los mismos, que considera la expansión geográfica de las alóctonas analizadas y su abundancia en relación a las biotas nativas, asignando unos niveles de impacto en relación a unas escalas de referencia predefinidas a tres niveles: comunidades, hábitat y ecosistemas, para finalmente integrar la información en un Índice de Biopolución sobre una escala de 5 niveles también predefinidos.
A partir de la información aportada por ese indicador global, cuando se detectaran casos potencialmente peligrosos por la alta intensidad del impacto potencial o por afectar a zonas especialmente sensibles se debería prever la realización de estudios basados en programas de monitoring ad hoc que permitieran definir indicadores de impacto adaptados a cada caso concreto.
- Respecto a los objetivos ambientales operativos, se han definido dos indicadores concretos: el número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación y el número de actuaciones de erradicación o disminución de abundancia de especies invasoras (indicadores OP25 y OP26, ver apartado 2.11 del documento VI.1). Esos indicadores sólo permiten evaluar directamente las acciones de gestión. Para una correcta interpretación deberían considerarse no sólo los valores absolutos, sino también el porcentaje que representan respecto a las que serían necesarias en función de análisis de riesgos objetivos. En el caso de que se implantaran sistemas de evaluación de riesgos y planes de contingencia que se activaran de forma cuasi automática esos indicadores podría ser considerado también como una medida indirecta de la presión asociada a este descriptor; pero en un contexto dominado por limitaciones presupuestarias no es posible realizar este tipo de extrapolaciones.
Además se recogerán otra serie de indicadores de presión, actividades humanas, así como indicadores operativos, que son explicados en el apartado 7.
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Ce programme a pour finalité de déterminer la répartition des espèces de poissons et céphalopodes (descripteur « biodiversité » – critère 1.1), la taille des populations (descripteur « biodiversité » – critère 1.2) et leur l’état écologique (descripteur « biodiversité » – critère 1.3). Il doit également permettre d’appréhender la structure et le fonctionnement des écosystèmes et du réseau trophique (descripteur « biodiversité » - critères 1.7 ; descripteur « réseaux trophiques » – critères 4.1 ; 4.2 ; 4.3). Plus indirectement, ce sous-programme participera à la surveillance « non dédiée » des espèces non indigènes. Il permettra ainsi, le cas échéant, de renseigner les critères et indicateurs suivants (2.1 Abondance des espèces non indigènes, en particulier des espèces envahissantes, et caractérisation de leur état).
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Ce programme a pour finalité de déterminer la répartition des espèces de poissons et céphalopodes (descripteur « biodiversité » – critère 1.1), la taille des populations (descripteur « biodiversité » – critère 1.2) et leur l’état écologique (descripteur « biodiversité » – critère 1.3). Il doit également permettre d’appréhender la structure et le fonctionnement des écosystèmes et du réseau trophique (descripteur « biodiversité » - critères 1.7 ; descripteur « réseaux trophiques » – critères 4.1 ; 4.2 ; 4.3). Plus indirectement, ce sous-programme participera à la surveillance « non dédiée » des espèces non indigènes. Il permettra ainsi, le cas échéant, de renseigner les critères et indicateurs suivants (2.1 Abondance des espèces non indigènes, en particulier des espèces envahissantes, et caractérisation de leur état).
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Ce programme a pour finalité de déterminer la répartition des espèces de poissons et céphalopodes (descripteur « biodiversité » – critère 1.1), la taille des populations (descripteur « biodiversité » – critère 1.2) et leur l’état écologique (descripteur « biodiversité » – critère 1.3). Il doit également permettre d’appréhender la structure et le fonctionnement des écosystèmes et du réseau trophique (descripteur « biodiversité » - critères 1.7 ; descripteur « réseaux trophiques » – critères 4.1 ; 4.2 ; 4.3). Plus indirectement, ce sous-programme participera à la surveillance « non dédiée » des espèces non indigènes. Il permettra ainsi, le cas échéant, de renseigner les critères et indicateurs suivants (2.1 Abondance des espèces non indigènes, en particulier des espèces envahissantes, et caractérisation de leur état).
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées. La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE. Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Les éléments présentés dans ce programme sont liés aux descripteurs 1 (biodiversité), 2 (espèces non indigènes), 5 (eutrophisation), 6 (intégrité des fonds marins), 7 (conditions hydrographiques) et 8 (contaminants). Ce programme permet d’évaluer l’atteinte des Objectifs Environnementaux (OE) suivants pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale :
- Maintenir ou rétablir la biodiversité et le fonctionnement des écosystèmes des fonds côtiers (medio, infra et circalittoral), et en particulier préserver les zones de fonctionnalité pour la faune marine (frayères, nourriceries...), renforcer la conservation des zones de coralligène et des zones d'herbiers, supprimer l'abrasion résiduelle des fonds côtiers par le chalutage dans les zones où celui-ci est réglementé ; maîtriser la pression des usages maritimes sur le milieu en développant l'organisation spatiale des usages, limiter l’artificialisation de l'espace littoral, de la laisse de basse mer à 20 mètres de profondeur, identifier les sites présentant des habitats naturels dégradés et engager la restauration de la moitié de ces sites, optimiser le rôle écologique des fonds côtiers artificialisés (digues, enrochements...)
Maintenir un bon état de conservation des habitats profonds des canyons sous marins, et en particulier limiter la dégradation par abrasion des zones de têtes de canyons par les activités anthropiques (pêche, câbles sous-marins, ...), limiter les risques d'étouffement des habitats d’intérêt patrimonial ou écosystèmes marins vulnérables des têtes de canyons par des activités anthropiques générant des dépôts divers ou la remise en suspension de sédiments
À noter qu’il n’existe pas de programme « Intégrité des fonds» relatif au descripteur « intégrité des fonds » du Bon État Écologique. La surveillance des paramètres permettant de renseigner ce descripteur est intégrée d’une part dans le programme « Habitats benthiques et intégrité des fonds » et d’autre part dans le programme « Changements hydrographiques » et « Espèces commerciales ». Pour le premier cycle de mise en œuvre de la surveillance, la priorité est mise sur les suivis du milieu (état des habitats), depuis la côte jusqu’au plateau (Sous-programmes 1 à 5). Parmi ceux-ci, les suivis sur substrats meubles sont privilégiés, compte tenu du fait que certains éléments, dont la stratégie d’échantillonnage, sont encore à définir pour les substrats durs. Par ailleurs, la mise en place de suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés est privilégiée par rapport à la collecte de données pour cartographier des zones peu connues voire inexplorées. Ce choix permettra en effet de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. Les suivis dans le domaine bathyal (Sous-programmes 6 et 7) sont considérés comme étant encore du domaine de l’exploration et aucun suivi spécifique ne sera mis en place au cours du premier cycle de surveillance. Les campagnes scientifiques en cours en Méditerranée occidentale et les études menées dans le cadre de la désignation des sites Natura 2000 au large en Méditerranée devraient fournir des données permettant de réfléchir à la mise en place éventuelle d’un suivi de ces habitats pour les prochains cycles de surveillance. Concernant le suivi des pressions et impacts des activités et usages sur les habitats benthiques côtiers et du plateau (Sous-programme 8), le choix est fait de mettre en place une démarche spécifique (appelée « zones ateliers ») qui relève d’un travail scientifique et de recherche. Elle sera mise en œuvre selon des modalités et des orientations en cours de définition (couples habitats-pressions, localisation, protocoles) et n’est pas intégrée au Programme de surveillance DCSMM en tant que tel (voir chapitre introductif du programme de surveillance). Pour le premier cycle de surveillance, la mise en œuvre du sous-programme 8 reposera donc uniquement sur la mobilisation de suivis et données existants relatifs à des secteurs d’influence d’activités anthropiques si ceux-ci s’avèrent pertinents et valides pour répondre aux objectifs scientifiques fixés pour les suivis en zones ateliers. Une partie des besoins du Descripteur « Réseau trophique (D4) » (paramètre : signatures isotopiques, biomasses), en vue de renseigner l’indicateur 4.3.1, nécessite encore un développement méthodologique (choix d’espèces, de sites, d’effort d’échantillonnage, etc.), qui sera mené dans le cadre des travaux en « zones atelier », évoqués en présentation du programme de surveillance et dans la présentation du sous programme 8 du présent programme. En conséquence, pour le premier cycle, le programme de surveillance relatif aux « habitats benthiques et intégrité des fonds », ne réalisera pas le suivi de ces paramètres. Les sous-programmes 9 à 14, centrés sur le suivi des activités humaines, reposent sur des données existantes. Le sous-programme « Pêche professionnelle et récréative » est décrit au sein du programme « Poissons et coquillages commerciaux ».
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « habitats pélagiques » a pour finalité de suivre l’évolution de l'état des habitats pélagiques. La surveillance concerne les conditions abiotiques ainsi que le suivi des communautés planctoniques. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « Biodiversité - habitats pélagiques» ainsi que des descripteurs "Conditions hydrographiques" , "Réseau trophique" et "Eutrophisation", et de manière indirecte le descripteur "Espèces non indigènes". Le programme "habitats pélagiques" permettra donc de soutenir l’évaluation du BEE pour l'ensemble de ces descripteurs.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « habitats pélagiques » a pour finalité de suivre l’évolution de l'état des habitats pélagiques. La surveillance concerne les conditions abiotiques ainsi que le suivi des communautés planctoniques. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « Biodiversité - habitats pélagiques» ainsi que des descripteurs "Conditions hydrographiques" , "Réseau trophique" et "Eutrophisation", et de manière indirecte le descripteur "Espèces non indigènes". Le programme "habitats pélagiques" permettra donc de soutenir l’évaluation du BEE pour l'ensemble de ces descripteurs.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « habitats pélagiques » a pour finalité de suivre l’évolution de l'état des habitats pélagiques. La surveillance concerne les conditions abiotiques ainsi que le suivi des communautés planctoniques. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « Biodiversité - habitats pélagiques» ainsi que des descripteurs "Conditions hydrographiques" , "Réseau trophique" et "Eutrophisation", et de manière indirecte le descripteur "Espèces non indigènes". Le programme "habitats pélagiques" permettra donc de soutenir l’évaluation du BEE pour l'ensemble de ces descripteurs.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « habitats pélagiques » a pour finalité de suivre l’évolution de l'état des habitats pélagiques. La surveillance concerne les conditions abiotiques ainsi que le suivi des communautés planctoniques. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « Biodiversité - habitats pélagiques» ainsi que des descripteurs "Conditions hydrographiques" , "Réseau trophique" et "Eutrophisation", et de manière indirecte le descripteur "Espèces non indigènes". Le programme "habitats pélagiques" permettra donc de soutenir l’évaluation du BEE pour l'ensemble de ces descripteurs.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « habitats pélagiques » a pour finalité de suivre l’évolution de l'état des habitats pélagiques. La surveillance concerne les conditions abiotiques ainsi que le suivi des communautés planctoniques. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « Biodiversité - habitats pélagiques» ainsi que des descripteurs "Conditions hydrographiques" , "Réseau trophique" et "Eutrophisation", et de manière indirecte le descripteur "Espèces non indigènes". Le programme "habitats pélagiques" permettra donc de soutenir l’évaluation du BEE pour l'ensemble de ces descripteurs.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique.
Le programme « espèces non indigènes » a pour finalité de caractériser l’état et les impacts des espèces non indigènes.
Pour le premier cycle de mise en œuvre, les données collectées dans le cadre de ce programme mais également des données d’opportunité collectées dans le cadre de suivis non dédiés d’autres programmes contribueront à renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « Espèces non indigènes » et donc de contribuer à une évaluation de l’atteinte du BEE pour ce descripteur.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « espèces commerciales » et donc de soutenir l’évaluation du BEE pour ce descripteur.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « espèces commerciales » et donc de soutenir l’évaluation du BEE pour ce descripteur.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « espèces commerciales » et donc de soutenir l’évaluation du BEE pour ce descripteur.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « espèces commerciales » et donc de soutenir l’évaluation du BEE pour ce descripteur.
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Les indicateurs du BEE sont, avec les échelles d’évaluation, les niveaux et tendances et les éventuelles règles d’agrégation, l’outil principal de la méthode d’évaluation de l’atteinte du BEE. Le programme de surveillance a été conçu en identifiant les données nécessaires pour permettre le renseignement de ces indicateurs puis en définissant la manière dont ces données devront être collectées.
La mise en œuvre du programme de surveillance permettra donc la collecte des données qui seront ensuite traitées pour renseigner les indicateurs du BEE. Ces indicateurs seront utilisés selon les modalités prévues dans la définition du BEE afin d’estimer l’atteinte du BEE ou la progression vers le BEE.
Les indicateurs du BEE sont définis dans la mesure du possible pour permettre de mesurer les effets des pressions anthropiques en les distinguant de la variabilité naturelle et climatique. L’acquisition de données sur le long terme permettra de mieux distinguer les évolutions d’origine naturelle de celles dues aux pressions liées aux activités humaines et de mieux comprendre les variations de l’écosystème liées aux changements globaux.
Le programme « Espèces commerciales » a pour finalité principale l’évaluation de l’état écologique des stocks relatifs aux espèces exploitées prise en référence dans le cadre de la définition du Bon Etat Ecologique. Il permettra de ce fait de renseigner les critères et indicateurs du Bon État Écologique du Descripteur « espèces commerciales » et donc de soutenir l’évaluation du BEE pour ce descripteur.
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The Croatian part of the Adriatic Sea covers more than 35% of the total Croatian territory, which means that monitoring changes in marine ecosystems and the conservation of biodiversity are of great importance. Following global changes, Croatia is experiencing increasing problems due to the introduction of new species that include alien species (due to aquaculture activities and shipping) and species from other Mediterranean subregions that are extending their geographic range.
Eventhough, the NIS which are currently established or simply present in Croatian waters could potentially cause adverse impacts in not-too-distant future, attention must be focused on IAS for the status evaluation of the Croatian marine environment regarding Descriptor 2, since all of these are considered to cause significant impacts to the marine ecosystem. |
The Croatian part of the Adriatic Sea covers more than 35% of the total Croatian territory, which means that monitoring changes in marine ecosystems and the conservation of biodiversity are of great importance. Following global changes, Croatia is experiencing increasing problems due to the introduction of new species that include alien species (due to aquaculture activities and shipping) and species from other Mediterranean subregions that are extending their geographic range.
Eventhough, the NIS which are currently established or simply present in Croatian waters could potentially cause adverse impacts in not-too-distant future, attention must be focused on IAS for the status evaluation of the Croatian marine environment regarding Descriptor 2, since all of these are considered to cause significant impacts to the marine ecosystem. |
The Croatian part of the Adriatic Sea covers more than 35% of the total Croatian territory, which means that monitoring changes in marine ecosystems and the conservation of biodiversity are of great importance. Following global changes, Croatia is experiencing increasing problems due to the introduction of new species that include alien species (due to aquaculture activities and shipping) and species from other Mediterranean subregions that are extending their geographic range.
Eventhough, the NIS which are currently established or simply present in Croatian waters could potentially cause adverse impacts in not-too-distant future, attention must be focused on IAS for the status evaluation of the Croatian marine environment regarding Descriptor 2, since all of these are considered to cause significant impacts to the marine ecosystem. |
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| Q5g - Gap-filling date for GES assessment | By2020 |
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| Q5h - Plans to implement monitoring for GES assessment |
Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Los indicadores propuestos para especies alóctonas reflejan la dualidad de este descriptor, ya que las mismas son tanto un elemento integrante de los ecosistemas como una presión sobre los mismos. Así, una vez establecidas dichas especies pueden ser consideradas como un componente más de las biocenosis, y por tanto la cuantificación de su presencia abordarse mediante indicadores de estado relativamente sencillos. Sin embargo, esos indicadores por sí solos no son suficientes para la evaluación del BEA, ya que si bien la detección de alóctonas en un área es prueba de un estado no óptimo no necesariamente impide que el estado ambiental pueda ser calificado como bueno, porque lo relevante no es la mera presencia de alóctonas, sino los impactos que causan en la biota local.
Por desgracia, existe una general falta de conocimientos para la mayoría de especies alóctonas sobre sus efectos negativos concretos, y la dificultad y coste inherente a los estudios que pueden generar esa información detallada hace que los mismos no puedan ser llevados a cabo de forma general y continua, sino que se deban limitarse a casos específicos, normalmente asociados a especies peligrosas por su gran potencial invasor o por afectar a especies o comunidades autóctonas protegidas o especialmente sensibles. Por ello resulta casi imposible definir umbrales concretos que delimiten un buen o mal estado ambiental de forma directa a escalas espaciales amplias, y eso condiciona el diseño de indicadores. A pesar de esas dificultades es necesario diseñar y aplicar indicadores capaces de dar cuenta de los impactos potenciales, o mejor aún de cuantificar directamente los efectos negativos. Además, considerando esa faceta de elemento de presión, con el fin de servir de referencia para poder realizar análisis de riesgos y diseñar en función de los mismos sistemas de prevención o planes de contingencia, se debe cuantificar, mediante indicadores de presión, tanto la intensidad de vías y vectores de introducción como la cantidad de propágulos que efectivamente llegan a un área asociados a los mismos.
El desarrollo de los descriptores de estado e impacto relativos a especies alóctonas, y especialmente las alóctonas invasoras, está asimismo condicionado, al contrario de lo que puede ocurrir con otros impactos de origen antrópico, por una cierta irreversibilidad, ya que los procesos de expansión secundaria tras el establecimiento de una nueva especie dependen principalmente de procesos naturales sobre los que no se puede ejercer en la mayoría de casos un control realmente efectivo. Con ello el impacto negativo puede mantenerse en el tiempo aunque cesen las presiones externas, y eso complica mucho la evaluación de la bondad de las medidas de gestión. Debido a eso la mayoría de indicadores han sido definidos en términos relativos, en base a las pendientes de tendencias en lugar de mediante delimitación de umbrales de valores concretos en un momento dado. Con todo, se propone también el uso de indicadores que sí pueden dar cuenta directamente de un nivel de presencia y abundancia de especies alóctonas que con una alta probabilidad pueden resultar en un mal estado ambiental, como es el nivel de biopolución (Olenin et al., 2007), tal como fue recomendado por el grupo de expertos que elaboró el documento de referencia para el desarrollo posterior de este descriptor (Olenin et al., 2010). Se contempla el desarrollo en un futuro de indicadores de niveles de impacto más específicos, pero se considera que el estado actual de los conocimientos y de los actuales sistemas de muestreo aún no permite proponer, en esta fase de la implementación de la DMEM, indicadores de ese tipo.
Además de los problemas producidos por la falta de información de base para aplicar estos indicadores, derivados generalmente de la inexistencia de programas de seguimiento amplios y estandarizados, la mayor dificultad para evaluar el BEA en relación a este descriptor es la de la integración de los resultados a nivel de Demarcación. Para que tengan realmente sentido, los indicadores propuestos deberían calcularse por separado para distintos hábitats y grupos taxonómicos, incluso a nivel de especie. Por ello deberia consensuarse en su momento que datos deben integrarse en el proceso de evaluación (grupos taxonómicos, hábitats) de forma que sean mínimamente comparables entre distintas Demarcaciones para evitar interpretaciones sesgadas que conduzcan a agravios comparativos. Deberán asimismo definirse una serie de criterios para definir unos umbrales mínimos a partir de los cuales en ningún caso pueda considerarse un buen estado ambiental en relación a la presencia alóctonas, como la afectación con un nivel de impacto fuerte, según la escala definida en el índice de biopolución, de cualquier hábitat relevante de la Demarcación, o moderado incluso si afecta a especies autóctonas protegidas.
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Des travaux complémentaires sont prévus au cours du premier cycle de la surveillance.
Le suivi de l'introduction d’espèces non indigènes par les principaux vecteurs (eaux et sédiments de ballast, bio-salissures et imports et transferts d’organismes vivants), ainsi que les suivis dédiés au sein des zones à risque et des zones sensibles aux biopollutions sont considérés comme très importants mais leur mise en œuvre n'est pas encore mûre. Pour ces suivis, la durée du premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne en vue du second cycle.
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| Q6a -Relevant targets | Q6a - Environmental target | OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_part_A1 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_part_A1 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_part_A1 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_B OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_A5 OE_MO_part_A6 OE_MO_part_A7 OE_MO_part_B1 OE_MO_part_B2 |
OE_MO_gen_I OE_MO_part_I1 OE_MO_part_I2 OE_MO_part_I3 OE_MO_part_I4 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_gen_trans_J OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_gen_trans_J OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_gen_trans_J OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_gen_trans_J OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
OE_MO_gen_A OE_MO_gen_C OE_MO_gen_trans_J OE_MO_part_A1 OE_MO_part_A2 OE_MO_part_A3 OE_MO_part_A4 OE_MO_part_C1 OE_MO_part_C2 OE_MO_part_C3 |
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| Q6a -Relevant targets | Q6a - Associated indicator | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q6b - Adequacy for assessment of targets | Q6b_SuitableData | Y |
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| Q6b - Adequacy for assessment of targets | Q6b_EstablishedMethods | Y |
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| Q6b - Adequacy for assessment of targets | Q6d_AdequateCapacity | Y |
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| Q6c - Target updating | Y |
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| Q6d - Description of programme for targets assessment |
El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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El apartado 3 del documento VI.1.Indicadores realiza un análisis detallado de la relación entre los indicadores propuestos en los programas de seguimiento, con los respectivos objetivos ambientales y sus indicadores asociados. En ocasiones la relación es uno a uno, pero en otros casos se considera que un mismo objetivo ambiental podrá ser evaluado por uno conjunto de varios indicadores.
El programa proporcionará información para cubrir los indicadores asociados a los siguientes objetivos ambientales reportados en el artículo 10:
A.1.2 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores de introducción y translocación (Indicador OP-25)
A.1.3 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia (Indicador OP-26)
A.1.5 Existencia de programas de control (Indicador OP-23)
C.3.6. Número de estudios realizados sobre especies invasoras (Indicador OP-8); Porcentaje del área de la demarcación cubierto por programas regulares de detección (OP-20)
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des OE.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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L'analyse des tendances sur plusieurs années permettra de contribuer à l'évaluation de l'atteinte des objectifs environnementaux.
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With the current state of knowledge on NIS (IAS), it was only possible to put forward interim targets which are required to achieve GES in the longer term. In this regard, the proposed interim targets are related to early detection of new NIS (IAS) coupled with strengthening knowledge generation on existing NIS (IAS) in Croatia to build a sound information basis upon which to prioritize and develop effective and yet practical prevention and management/control options for priority pathways. To obtain information on the occurrence of new non-indigenous species (invasive species), it is necessary to take certain actions in the areas of particular risk (ports, marinas, farms), and acquire new knowledge (biology, ecology) on non-indigenous species, particularly invasive species. |
With the current state of knowledge on NIS (IAS), it was only possible to put forward interim targets which are required to achieve GES in the longer term. In this regard, the proposed interim targets are related to early detection of new NIS (IAS) coupled with strengthening knowledge generation on existing NIS (IAS) in Croatia to build a sound information basis upon which to prioritize and develop effective and yet practical prevention and management/control options for priority pathways. To obtain information on the occurrence of new non-indigenous species (invasive species), it is necessary to take certain actions in the areas of particular risk (ports, marinas, farms), and acquire new knowledge (biology, ecology) on non-indigenous species, particularly invasive species. |
With the current state of knowledge on NIS (IAS), it was only possible to put forward interim targets which are required to achieve GES in the longer term. In this regard, the proposed interim targets are related to early detection of new NIS (IAS) coupled with strengthening knowledge generation on existing NIS (IAS) in Croatia to build a sound information basis upon which to prioritize and develop effective and yet practical prevention and management/control options for priority pathways. To obtain information on the occurrence of new non-indigenous species (invasive species), it is necessary to take certain actions in the areas of particular risk (ports, marinas, farms), and acquire new knowledge (biology, ecology) on non-indigenous species, particularly invasive species. |
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| Q6e - Gap-filling date for targets assessment | By2020 |
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By2020 |
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By2014 |
By2014 |
By2014 |
By2018 |
By2018 |
By2018 |
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| Q6f - Plans to implement monitoring for targets assessment |
Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Se considera que el programa cubre el seguimiento de todos aquellos indicadores y objetivos ambientales reportados en el art 10. No obstante, las dificultadoes ya indicadas en el apartado 5h, condicionan igualmente que pueda realizarse una evaluación propiamente dicha.Para evaluar el cumplimiento de los objetivos ambientales en relación a este descriptor en el caso en que no se disponga de evidencias directas sobre su efecto negativo a pesar de que los indicadores de estado más sencillos señalen la presencia de alóctonas, o de información suficiente para aplicar siquiera el indicador general de nivel de biopolución, se ha planteado realizar esa evaluación de forma indirecta, ligándola a los indicadores desarrollados para otros descriptores, esencialmente los de biodiversidad 1,4 y 6.
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Des travaux complémentaires sont prévus au cours du premier cycle de la surveillance.
Le suivi de l'introduction d’espèces non indigènes par les principaux vecteurs (eaux et sédiments de ballast, bio-salissures et imports et transferts d’organismes vivants), ainsi que les suivis dédiés au sein des zones à risque et des zones sensibles aux biopollutions sont considérés comme très importants mais leur mise en œuvre n'est pas encore mûre. Pour ces suivis, la durée du premier cycle de mise en œuvre sera nécessaire et mis à profit pour réaliser des développements méthodologiques et des tests opérationnels afin de développer une surveillance robuste et pérenne en vue du second cycle.
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| Q7a - Relevant activities |
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| Q7b - Description of monitoring of activities |
En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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En este programa se integrará información de los diferentes subprogramas de actividades humanas:
Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
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Subprograma ACT.3. Acuicultura: Se contemplará el seguimiento de la producción acuícola que realizan tanto JACUMAR (Junta Asesora de Cultivos Marinos) como el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente anualmente, en el cual se recopila información sobre ubicación de instalaciones (indicador ACT.3-2), así como de producción y especies cultivadas (ACT.3-1).Con estos dos indicadores se podrá evaluar la actividad de la acuicultura y su potencialidad como presión de introducción de propágulos. En un futuro se podría incluir otros indicadores más directamente asociados a la presión de introducción (escapes, etc).
Subprograma ACT.4. Actividades portuarias Indicadores. Esta actividad se evalúa con diversos indicadores, pero los que están más relacionados con el Descriptor 2 son el indicador ACT.4-1:Vertido al mar de material dragado, ACT.4-3: Infraestructuras portuarias.se realizará un seguimiento del peso seco del material dragado vertido al mar y superficie afectada (ACT.4-1) y se llevará a cabo un inventario de las infraestructuras portuarias de nueva construcción (ACT.4-3).
Subprograma ACT.5. Navegación: Indicador ACT.5-2: Afección al fondeo, como medida indirecta de la influencia del fondeo en la introducción de especies aloctonas.
Subprograma ACT.6. Actividades recreativas: Se recogerá información sobre el número de puertos deportivos, número de amarres y superficie de lámina de agua (indicador ACT.6-1), así como el número de fondeaderos recreativos y una aproximación de la superficie que ocupan (indicador ACT.6-5).
Se puede encontrar una ficha detallada de cada uno estos indicadores en el Documento VI.1.Indicadores.
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Cf. sous-programmes activités. Il n'y a pas de lien entre les questions 7b et 7f.
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Il n'y a pas de lien entre les questions 7b et 7f.
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Le programme concerne le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »). Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation. Le suivi de la pêche récréative se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les sous-programmes MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro et MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative détaillent ces suivis.
Il n'y a pas de lien entre les questions 7b et 7f.
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Le programme concerne le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »). Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation. Le suivi de la pêche récréative se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les sous-programmes MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro et MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative détaillent ces suivis.
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Le programme concerne le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »). Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation. Le suivi de la pêche récréative se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les sous-programmes MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro et MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative détaillent ces suivis.
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Le programme concerne le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »). Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation. Le suivi de la pêche récréative se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les sous-programmes MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro et MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative détaillent ces suivis.
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Le programme concerne le suivi de la localisation de l’activité de pêche (professionnelle / récréative) en tant que telle, dans le but de contribuer à l’évaluation des pressions et impacts de cette activité sur les habitats (principalement au titre du Descripteur « habitats benthiques et intégrité des fonds »). Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation. Le suivi de la pêche récréative se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les sous-programmes MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro et MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative détaillent ces suivis.
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Croatia recognizes ballast water (BW) issues as important environmental threat and ratified BWM Convention and amended its national regulation accordingly. In addition, Croatia participates in EU project BALMAS, the main objective of which is to establish a common cross-border system linking all Adriatic research, experts and national responsible to avoid the unwanted risks to the environment and humans from the transfer of IAS. Through the undertaken activity, frame for precautionary measures is created reducing the risk of new biological invasions. |
Croatia recognizes ballast water (BW) issues as important environmental threat and ratified BWM Convention and amended its national regulation accordingly. In addition, Croatia participates in EU project BALMAS, the main objective of which is to establish a common cross-border system linking all Adriatic research, experts and national responsible to avoid the unwanted risks to the environment and humans from the transfer of IAS. Through the undertaken activity, frame for precautionary measures is created reducing the risk of new biological invasions. |
Croatia recognizes ballast water (BW) issues as important environmental threat and ratified BWM Convention and amended its national regulation accordingly. In addition, Croatia participates in EU project BALMAS, the main objective of which is to establish a common cross-border system linking all Adriatic research, experts and national responsible to avoid the unwanted risks to the environment and humans from the transfer of IAS. Through the undertaken activity, frame for precautionary measures is created reducing the risk of new biological invasions. |
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| Q7c - Relevant measures | |||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7e - Adequacy for assessment of measures | Q7d - Adequate data | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7e - Adequacy for assessment of measures | Q7d - Established methods | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7e - Adequacy for assessment of measures | Q7d - Adequate understanding of GES | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7e - Adequacy for assessment of measures | Q7d - Adequate capacity | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7e - Adequacy for assessment of measures | Q7d - Addresses activities and pressures | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7e - Adequacy for assessment of measures | Q7d - Addresses effectiveness of measures | ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||
| Q7d - Description of monitoring for measures |
Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
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OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
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OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
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OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
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OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
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OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
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Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
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OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
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OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
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OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
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OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
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Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
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OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
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OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
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OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
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Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
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OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
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OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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Algunos de los objetivos ambientales que se aprobaron en 2012, contemplaban objetivos ambientales operativos, en el sentido del Anexo IV de la Dir 2008/56/UE, como•”relacionados con medidas de aplicación concretas que faciliten su ejecución”. Para la evaluación de la consecución de estos objetivos operativos se han propuesto un conjunto de 25 indicadores operativos (indicadores OP), cuya lista puede encontrarse en el Documento VI.1. Indicadores.
Los indicadores OP directamente relacionados con este programa EIA son:
OP2 Existencia de sistemas de vigilancia del medio marino
OP8 Nº de estudios realizados sobre la presencia, distribución, espacial, abundancia e Impacto de las especies alóctonas
OP11 Nº de iniciativas de participación social y evaluación de sus resultados
OP12 Nº de iniciativas, proyectos y reuniones de coordinación
OP16 Grado de acceso y calidad de la información disponible sobre medio marino
OP20 % del área de la demarcación cubierta por programas regulares de detección
OP23 Existencia de programas de control
OP24 Número de medidas de actuación sobre vías y vectores
OP25 Número de especies invasoras y superficie objeto de las actuaciones de erradicación o disminución de abundancia
Esta propuesta de indicadores operativos contribuirá a conocer el avance de algunos de los objetivos ambientales operativos, pero no obstante, no se considera suficiente para evaluar la efectividad de las medidas, por lo que la propuesta de programas de seguimiento en lo relativo a la evaluación de las medidas quedará incompleto en este primer ciclo, o al menos hasta que no se haya desarrollado y aprobado los Programas de medidas correspondientes.
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| Q7f - Gap-filling date for activities and measures | By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
By2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
After2020 |
By2014 |
By2014 |
By2014 |
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| Q8a - Links to existing Monitoring Programmes |
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| Reference sub-programme | Sub-programme ID | MWEES-ESAL-ACT-3_Acuicultura |
MWEES-ESAL-ACT-4_ActPortuarias |
MWEES-ESAL-ACT-5_Navegacion |
MWEES-ESAL-OP_ObjetivosOperativos |
MWEES-LEBA-ACT-3_Acuicultura |
MWEES-LEBA-ACT-4_ActPortuarias |
MWEES-LEBA-ACT-5_Navegacion |
MWEES-LEBA-OP_ObjetivosOperativos |
MOFR-D1-4_Poissons-3-Meuble_Cotier |
MOFR-D1-4_Poissons-4-Pelagique_Cotier |
MOFR-D1-4_Poissons-5-Plateau |
MOFR-D1-4-6_HB-1-Repart_Cotier_Plateau |
MOFR-D1-4-6_HB-10-Extraction_Materiaux |
MOFR-D1-4-6_HB-12-Mouillages |
MOFR-D1-4-6_HB-13-Aquaculture |
MOFR-D1-4-6_HB-2-Etat_Ecol_Intertidal |
MOFR-D1-4-6_HB-3-Etat_Ecol_Meuble_Cotier |
MOFR-D1-4-6_HB-4-Etat_Ecol_Rocheux_Cotier |
MOFR-D1-4-6_HB-8-PI_Activites |
MOFR-D1-4-6_HB-9-Artificialisation |
MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro |
MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative |
MOFR-D1-4_HP-5-Phytoplancton |
MOFR-D1-4_HP-6-Zooplancton |
MOFR-D7_ChangementsHydro-1-Hydrologie |
MOFR-D7_ChangementsHydro-2-PhysicoChimie |
MOFR-D7_ChangementsHydro-4-Meteorologie |
MOFR-D2_ENI-3-Caract_Etat_Impacts |
MOFR-D1-4_MT-5-Interactions |
MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro |
MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative |
MOFR-D3_EspCom-3-Echantillonnage_Captures |
MOFR-D3_EspCom-4-Campagnes_Halieutiques |
MADHR-D02-01 |
MADHR-D02-02 |
MADHR-D02-03 |
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| Reference sub-programme | Sub-programme name | Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Other |
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism) |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Other |
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism) |
Activities producing food (aquaculture) |
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences) |
Sea-based mobile activities (shipping, boating) |
Other |
Activities producing food (aquaculture) |
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences) |
Sea-based mobile activities (shipping, boating) |
Other |
Other |
Other |
Other |
Seabed habitats - community characteristics |
Seabed habitats - distribution and extent |
Seabed habitats - community characteristics |
Activities extracting non-living resources (sand, gravel, dredging) |
Seabed habitats - distribution and extent |
Activities extracting non-living resources (sand, gravel, dredging) |
Other |
Activities producing food (aquaculture) |
Seabed habitats - community characteristics |
Seabed habitats - community characteristics |
Seabed habitats - community characteristics |
Other |
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences) |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Pelagic habitats - community characteristics |
Pelagic habitats - community characteristics |
Water column - hydrological characteristics |
Water column - chemical characteristics |
Other |
Other |
Other |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Other |
Other |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
| Q4g - Sub-programmes | Sub-programme ID | MWEES-ESAL-ACT-3_Acuicultura |
MWEES-ESAL-ACT-4_ActPortuarias |
MWEES-ESAL-ACT-5_Navegacion |
MWEES-ESAL-OP_ObjetivosOperativos |
MWEES-LEBA-ACT-3_Acuicultura |
MWEES-LEBA-ACT-4_ActPortuarias |
MWEES-LEBA-ACT-5_Navegacion |
MWEES-LEBA-OP_ObjetivosOperativos |
MOFR-D1-4_Poissons-3-Meuble_Cotier |
MOFR-D1-4_Poissons-4-Pelagique_Cotier |
MOFR-D1-4_Poissons-5-Plateau |
MOFR-D1-4-6_HB-1-Repart_Cotier_Plateau |
MOFR-D1-4-6_HB-10-Extraction_Materiaux |
MOFR-D1-4-6_HB-12-Mouillages |
MOFR-D1-4-6_HB-13-Aquaculture |
MOFR-D1-4-6_HB-2-Etat_Ecol_Intertidal |
MOFR-D1-4-6_HB-3-Etat_Ecol_Meuble_Cotier |
MOFR-D1-4-6_HB-4-Etat_Ecol_Rocheux_Cotier |
MOFR-D1-4-6_HB-8-PI_Activites |
MOFR-D1-4-6_HB-9-Artificialisation |
MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro |
MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative |
MOFR-D1-4_HP-5-Phytoplancton |
MOFR-D1-4_HP-6-Zooplancton |
MOFR-D7_ChangementsHydro-1-Hydrologie |
MOFR-D7_ChangementsHydro-2-PhysicoChimie |
MOFR-D7_ChangementsHydro-4-Meteorologie |
MOFR-D2_ENI-3-Caract_Etat_Impacts |
MOFR-D1-4_MT-5-Interactions |
MOFR-D3_EspCom-1-Peche_Pro |
MOFR-D3_EspCom-2-Peche_Recreative |
MOFR-D3_EspCom-3-Echantillonnage_Captures |
MOFR-D3_EspCom-4-Campagnes_Halieutiques |
MADHR-D02-01 |
MADHR-D02-02 |
MADHR-D02-03 |
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| Q4g - Sub-programmes | Sub-programme name | Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Other |
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism) |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Non-indigenous species - abundance and/or biomass |
Other |
Coastal human activities (e.g. tourism, recreational sports, ecotourism) |
Activities producing food (aquaculture) |
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences) |
Sea-based mobile activities (shipping, boating) |
Other |
Activities producing food (aquaculture) |
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences) |
Sea-based mobile activities (shipping, boating) |
Other |
Other |
Other |
Other |
Seabed habitats - community characteristics |
Seabed habitats - distribution and extent |
Seabed habitats - community characteristics |
Activities extracting non-living resources (sand, gravel, dredging) |
Seabed habitats - distribution and extent |
Activities extracting non-living resources (sand, gravel, dredging) |
Other |
Activities producing food (aquaculture) |
Seabed habitats - community characteristics |
Seabed habitats - community characteristics |
Seabed habitats - community characteristics |
Other |
Activities with permanent infrastructures (e.g. renewable energy, oil & gas, ports) or structural changes (e.g. coastal defences) |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Pelagic habitats - community characteristics |
Pelagic habitats - community characteristics |
Water column - hydrological characteristics |
Water column - chemical characteristics |
Other |
Other |
Other |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Activities extracting living resources (fisheries including recreational, maerl, seaweed) |
Other |
Other |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
Non-indigenous species inputs - from specific sources |
| Q4k - Monitoring purpose | Activities |
Activities |
Activities |
Measures |
Activities |
Activities |
Activities |
Measures |
StateImpact |
StateImpact |
StateImpact |
StateImpact |
Pressurse Activities |
Pressurse Activities |
Pressurse Activities |
StateImpact Pressurse |
StateImpact Pressurse |
StateImpact Pressurse |
Pressurse Activities |
Pressurse Activities |
Pressurse Activities |
Pressurse Activities |
StateImpact Pressurse |
StateImpact Pressurse |
StateImpact |
StateImpact Pressurse |
StateImpact |
StateImpact Pressurse |
StateImpact Pressurse |
Pressurse Activities |
Pressurse Activities |
StateImpact Pressurse |
StateImpact Pressurse |
Pressurse |
Pressurse |
Pressurse |
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| Q4l - Links of monitoring programmes of other Directives and Conventions |
estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
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En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta a los convenios regionales de Londres y Barcelona.
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Ninguno
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Directivas Hábitats y Aves. Convenio de Barcelona.
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estadísticas derivadas de la pertenencia a la UE y a Organismos de carácter internacional (FAO, OCDE, etc.).
|
En lo que al vertido de material dragado se refiere, la información se reporta a los convenios regionales de Londres y Barcelona.
|
Ninguno
|
Directivas Hábitats y Aves. Convenio de Barcelona.
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CFP-DCF
Plusieurs des dispositifs de ce sous-programme (campagnes halieutiques et dispositif OBSMER) sont mis en œuvre en vertu du règlement DCF.
|
CFP-DCF
Plusieurs des dispositifs de ce sous-programme (campagnes halieutiques et dispositif OBSMER) sont mis en œuvre en vertu du règlement DCF.
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CFP-DCF
Plusieurs des dispositifs de ce sous-programme (campagnes halieutiques et dispositif OBSMER) sont mis en œuvre en vertu du règlement DCF.
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Le sous-programme n'est pas concerné.
|
Le sous-programme n'est pas concerné.
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Le sous-programme n'est pas concerné.
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Le sous-programme n'est pas concerné.
|
Le seul dispositif pérenne pouvant répondre aux objectifs de ce sous-programme est le DCE-Benthos (= REBENT National: http://envlit.ifremer.fr/surveillance/directive_cadre_sur_l_eau_dce/elements_de_qualite_ecologique), qui nécessite toutefois des modifications.
|
Il existe un seul dispositif pérenne et réglementaire, le DCE Benthos (= REBENT National: http://envlit.ifremer.fr/surveillance/directive_cadre_sur_l_eau_dce/elements_de_qualite_ecologique), mais il doit faire l’objet d’importantes modifications pour pouvoir répondre aux besoins de la surveillance DCSMM.
|
Il existe un seul dispositif pérenne pouvant répondre aux objectifs ce sous-programme qui doit faire l’objet d’importantes modifications pour répondre aux enjeux de la surveillance DCSMM : le DCE benthos (= REBENT National: http://envlit.ifremer.fr/surveillance/directive_cadre_sur_l_eau_dce/elements_de_qualite_ecologique).
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Le sous-programme n'est pas concerné.
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Le sous-programme n'est pas concerné.
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DCF
La surveillance de la distribution géographique de l'effort de pêche, de son intensité et de la localisation des captures constitue pour chaque Etat membre une activité régalienne en réponse aux obligations réglementaires établies par l’Union européenne. Le principal règlement est la DCF
Voir les actions "Référentiels et statistiques de pêche", "Enquêtes activité des navires" et "Observation des Marées aux débarquements (OBSDEB)" sur le site du SIH : http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees
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DCF
http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees/Peche-recreative
Ce sous-programme repose sur les suivis existants mis en œuvre pour les besoins du règlement DCF (enquêtes téléphoniques, suivis de panels, enquêtes sur sites).
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Le dispositif DCE pour le phytoplancton, qui existe déjà en Méditerranée Occidentale, sera notamment utilisé puisqu’il répond en partie aux objectifs demandés. Ce suivi sera étoffé par des suivis nationaux et régionaux existants (REPHY, SOMLIT, RESOMAR-Pelagos...), et par de nouveaux suivis. Des réflexions pour l'harmonisation des protocoles sont en cours.
Cette adaptation est nécessaire car les para mètres suivis pour la DCE ne suffisent pas à renseigner l'état écologique des habitats pélagiques aux échelles spatiales requises.
Des informations plus complètes sur les protocoles de suivi du phytoplancton peuvent être trouvées aux adresses suivantes :
Protocoles DCE : http://www.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/guide_REEE_EL_-vf.pdf
Protocoles REPHY(cahier des procédures REPHY) : http://envlit.ifremer.fr/documents/publications
Protocoles SOMLIT : http://somlit.epoc.u-bordeaux1.fr/fr/spip.php?article369
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Non pertinent
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sous-programme non concerné
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DCE
En ce qui concerne le suivi commun avec le descripteur eutrophisation, on fait appel à la stratégie et à des méthodes utilisées dans le cadre de la mise en œuvre de la directive cadre sur l’eau.
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sous-programme non concerné
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Non pertinent
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Ce sous programme fait référence à la PCP concernant les captures accidentelles de mammifères marins.
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DCF
La surveillance de la distribution géographique de l'effort de pêche, de son intensité et de la localisation des captures constitue pour chaque Etat membre une activité régalienne en réponse aux obligations réglementaires établies par l’Union européenne. Le principal règlement est la DCF
Voir les actions "Référentiels et statistiques de pêche", "Enquêtes activité des navires" et "Observation des Marées aux débarquements (OBSDEB)" sur le site du SIH : http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees
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DCF
http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees/Peche-recreative
Ce sous-programme repose sur les suivis existants mis en œuvre pour les besoins du règlement DCF (enquêtes téléphoniques, suivis de panels, enquêtes sur sites).
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DCF
L’information collectée dans le cadre de ce sous-programme servira à l’estimation des paramètres biologiques des espèces évaluées par ces modèles. Ces données correspondent aux « variables stocks » du règlement DCF et de sa décision UE/93/2010.
Voir les actions "Échantillonnages biologiques à terre", "Échantillonnages des captures à bord des navires de pêche (OBSMER)" sur le site du SIH http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees
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DCF
http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees/Campagnes-scientifiques-halieutiques
Certaines des campagnes scientifiques halieutiques répétitives contribuant à ce sous-programme sont mises en oeuvre en vertu du règlement DCF.
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Monitoring for requirements of Water Framework Directive is conducted in coastal waters through National monitoring program, that contributes to MSFD program. In addition, baseline survey and monitoring in ports within the framework of IPA ADRIATIC project BALMAS will be used to contribute to D2 of MSFD (http://www.balmas.eu/) |
National monitoring program contributes to MSFD program. |
Croatia participates in EU project BALMAS, the main objective of which is to establish a common cross-border system linking all Adriatic research, experts and national responsible to avoid the unwanted risks to the environment and humans from the transfer of introduced species.
http://www.balmas.eu/
We also participate in data collection framework (DCF) for fisheries. It's a monitoring programme that can potenitally provide information on NIS species which can appear in fisheries.
http://datacollection.jrc.ec.europa.eu/dcf-legislation |
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| Q5c - Features | Q5c - Habitats |
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| Q5c - Features | Q5c - Species list |
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| Q5c - Features | Q5c - Physical/Chemical features |
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| Q5c - Features | Q5c - Pressures |
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| Q9a - Elements |
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| Q5a - GES criteria | Relevant GES criteria |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Species distribution |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Species population size |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Species population characteristics |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Species impacts |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Habitat distribution |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Habitat extent |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Habitat condition (physical-chemical) |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Habitat condition (biological) |
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| Q9b - Parameters monitored (state/impact) | Habitat impacts |
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| Q9b - Parameters monitored (pressures) | Pressure input |
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| Q9b - Parameters monitored (pressures) | Pressure output |
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| Q9b - Parameters monitored (activity) | Activity |
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| Q9b Parameters monitored (other) | Other |
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| Q41 Spatial scope | Aguas territoriales;Aguas interiores |
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales |
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE |
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;Aguas interiores;Aguas exteriores |
Aguas territoriales;Aguas interiores |
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales |
Aguas costeras DMA;Aguas territoriales;ZEE |
Parte terrestre EM;Aguas territoriales;ZEE;Aguas interiores;Aguas exteriores |
WFD_CW TerritorialWaters |
WFD_CW TerritorialWaters |
TerritorialWaters EEZ |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ CS |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_TW WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_TW WFD_CW |
WFD_CW |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_TW WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ CS BeyondMSwaters |
WFD_CW |
WFD_TW WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_TW WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
WFD_TW WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
MSland_FW WFD_TW WFD_CW TerritorialWaters EEZ |
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| Q4j - Description of spatial scope |
El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
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El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se encuentran en las aguas costeras. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
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El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
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Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
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El subprograma se limita a recopilar información sobre la actividad acuícola, esto es, el ámbito espacial de aplicación son aquellas aguas interiores y territoriales donde existan instalaciones de acuicultura.
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El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades desarrolladas en los puertos de interés general que se encuentran en las aguas costeras. Incluye las zonas I, zonas II y zonas autorizadas para el vertido de material dragado, que suelen localizarse en las aguas territoriales. No se incluyen los puertos autonómicos en los que se produce también carga o descarga de mercancías o pasajeros salvo en lo que a la actividad dragado y vertido de material dragado se refiere.
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El subprograma se centra en la recopilación de información de las actividades de navegación desarrolladas en mar abierto, en aguas de la demarcación.
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Toda la Demarcacación marina. Variable según los indicadores empleados.
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Les suivis sont situés entre la limite basse de la zone intertidale et le début de l’étage circalittoral (limite inférieure de présence des macroalgues photophiles et phanérogames marines), soit approximativement 15-40m en Méditerranée occidentale (la limite inférieure de l’infralittoral étant beaucoup moins profonde dans le Languedoc-Roussillon qu’en PACA et en Corse). La couverture spatiale est celle des campagnes halieutiques menées par l’Ifremer ainsi que celle des navires de pêche embarquant des observateurs (dispositif OBSMER). Il est prévu, dans la mesure des possibilités logistiques et financières de compléter la couverture spatiale sur certaines zones spécifiquement non couvertes par ces campagnes halieutiques (à la côte notamment).
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Ce sous-programme concerne les habitats pélagiques jusqu’à approximativement 15-40m de profondeur en Méditerranée occidentale (la limite inférieure de l’infralittoral étant beaucoup moins profonde dans le Languedoc-Roussillon qu’en PACA et en Corse).
La couverture spatiale est celle des campagnes halieutiques menées par l’Ifremer ainsi que celle des navires de pêche embarquant des observateurs (dispositif
OBSMER). Il est prévu, dans la mesure des possibilités logistiques et financières de compléter la couverture spatiale sur certaines zones spécifiquement non couvertes par ces campagnes halieutiques (à la côte notamment).
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Ce sous-programme concerne les habitats pélagiques du plateau continental au-delà de 40-60 m en Méditerranée occidentale. Concernant les habitats meubles du plateau, les suivis semblent suffisants ; concernant les habitats pélagiques du plateau, les suivis sont dans l’ensemble bien standardisés.
La couverture spatiale est celle des campagnes halieutiques menées par l’Ifremer ainsi que celle des navires de pêche embarquant des observateurs (dispositif
OBSMER).
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Sont concernées ici les Eaux côtières (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau), les Eaux Territoriales, la Zone économique Exclusive (ZEE) et le Plateau continental au-delà de la ZEE.
Si le programme concerne les quatre sous-régions marines, la couverture spatiale de l’échantillonnage sera précisée au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
Il s’agit, pour le premier cycle de surveillance, de suivre finement la répartition et l’étendue surfacique de certains habitats particuliers (herbiers, bancs de maërl, coralligènes) dont la localisation est généralement bien connue.
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La couverture concerne les eaux côtières (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau), les eaux territoriales et le plateau continental, sur l’ensemble des sites d’extraction et de rechargement de plage de la sous-région marine :
En Méditerranée Occidentale : sites d’extraction ponctuelle (Espiguette) et rechargement des plages (Carnon). Projet d’extraction sur le plateau (BEACHMED)
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L’ensemble des quatre sous-régions marines est concerné : eaux de transition (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau - DCE), eaux côtières (au sens de la DCE), eaux territoriales, Zone Economique Exclusive. Zone littorale de 10 à 40 m de profondeur.
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La surveillance porte sur les sites aquacoles (conchyliculture et pisciculture), dans les eaux de transition et les eaux côtières (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau).
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Sont concernées ici les Eaux côtières (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau).
Si le programme concerne les quatre sous-régions marines, la couverture spatiale de l’échantillonnage sera précisée au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
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Sont concernées ici les Eaux côtières (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau), les Eaux Territoriales et la Zone Economique Exclusive.
Si le programme concerne les quatre sous-régions marines, la couverture spatiale de l’échantillonnage reste à préciser.
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Sont concernées ici les Eaux côtières (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau), les Eaux Territoriales et la Zone Economique Exclusive.
Si le programme concerne les quatre sous-régions marines, la couverture spatiale de l’échantillonnage sera précisée ultérieurement.
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La couverture spatiale varie selon le type d’habitat et de source de pression considérés.
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Sont concernées les eaux de transition (au sens de la Directive Cadre sur l’Eau - DCE), les eaux côtières (au sens de la DCE), les eaux territoriales et la Zone Economique Exclusive, plus particulièrement au droit et autour des ouvrages pétroliers et d’Energie Marine Renouvelable (EMR, en projet) :
- zone intertidale et supra-tidale (si l’ouvrage influence la zone intertidale)
- zone infratidale et le plateau (futurs champs d’EMR et plates-formes pétrolières, câbles)
Actuellement, l’artificialisation concerne essentiellement le littoral. A moyen terme, les sites retenus pour les EMR (éoliennes, hydroliennes) seront à prendre en compte.
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La couverture spatiale correspond aux zones de pêche des navires équipés.
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Au niveau spatial, les zones concernées sont les secteurs d’activités des pêcheurs récréatifs, à pied comme en bateau. L’aire d’activité est très généralement côtière.
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Les zones à échantillonner ont été choisies en fonction des caractéristiques hydrologiques de la colonne d’eau (« paysage hydrologiques ») complétées par les caractéristiques des communautés phytoplanctoniques et zooplanctoniques (http://www.dirm.mediterranee.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/PdS-Mediterranee-occidentale.pdf, p185). L’ensemble des paysages hydrologiques ou habitats et zones d’intérêt particulier fera l’objet d’un échantillonnage afin que les successions temporelles des communautés phytoplanctoniques associées puissent être décrites. Le nombre de points dépendra de la superficie de l’habitat concerné, de la variabilité naturelle du milieu et des pressions anthropiques qui s’y exercent (les zones côtières par exemple, soumises à une grande variabilité naturelle ainsi qu’à de nombreuses pressions anthropiques, feront l’objet d’un effort accru).
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Les zones à échantillonner ont été choisies en fonction des caractéristiques hydrologiques de la colonne d’eau (« paysage hydrologiques ») complétées par les caractéristiques des communautés phytoplanctoniques et zooplanctoniques (http://www.dirm.mediterranee.developpement-durable.gouv.fr/IMG/pdf/PdS-Mediterranee-occidentale.pdf, p185). L’ensemble des paysages hydrologiques ou habitats et zones d’intérêt particulier fera l’objet d’un échantillonnage afin que les successions temporelles des communautés phytoplanctoniques associées puissent être décrites. Le nombre de points dépendra de la superficie de l’habitat concerné, de la variabilité naturelle du milieu et des pressions anthropiques qui s’y exercent (les zones côtières par exemple, soumises à une grande variabilité naturelle ainsi qu’à de nombreuses pressions anthropiques, feront l’objet d’un effort accru).
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L’objectif de ce sous-programme est de surveiller les changements des conditions hydrologiques et hydrodynamiques dans le milieu marin. Il couvre donc l'intégralité de la sous-région marine.
La priorité est mise d’une part sur les secteurs où les pressions exercées sont les plus fortes, et d’autre part sur l’extension des suivis et de la production de données dans les secteurs du large.
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L’objectif de ce sous-programme est de surveiller les changements des conditions physico-chimiques dans le milieu marin. Il couvre donc l'intégralité de la sous-région marine.
Les zones qui seront suivies prioritairement dans le cadre de ce sous-programme sont : pour le descripteur « changements hydrographiques » : zones soumises à des changements permanents des conditions hydrographiques (à dire d’experts) ; Pour le descripteur « biodiversité » : in situ dans chacun des paysages hydrologiques et zones d’intérêt identifiés dans le cadre des travaux menés sur les habitats pélagiques ; Pour le descripteur « eutrophisation » : points représentatifs de différentes masses d’eau de transition (MET) et masses d’eau côtières (MEC) telles que délimitées dans le cadre de la mise en œuvre de la Directive Cadre sur l’Eau, considérant que l’étude de l’eutrophisation peut se résumer à une bande très côtière.
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L’objectif de ce sous-programme est de surveiller les conditions météorologiques. Il couvre l'ensemble de la sous-région marine.
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Ce sous-programme permet de suivre l’état des espèces non indigènes (nature et fréquence, étendue, et intensité) ainsi que les impacts induits par celles-ci, en particulier celles dont le caractère envahissant (stade ultime) et/ou nuisible est avéré.
Concernant le suivi des Caulerpes, la couverture spatiale s’appuie sur la définition de zones d’intérêt patrimonial, qui ont été inventoriées selon plusieurs critères : la valeur écologique, l’intérêt halieutique du site (zones de pêche), la faisabilité technique de la surveillance, l’intérêt économique.
Concernant les espèces envahissantes exotiques dans les aires marines protégées, le suivi est basé sur des observations volontaires de plongeurs. La couverture spatiale dépend des sites de plongée.
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Ce sous programme s'appuie sur deux dispositifs : le programme OBSMER qui est un programme d'observations scientifiques embarquées à la mer et couvre la ZEE et le suivi des échouages des mammifères marins et tortues qui s'effectue à pied sur le littoral.
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La couverture spatiale correspond aux zones de pêche des navires équipés.
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Au niveau spatial, les zones concernées sont les secteurs d’activités des pêcheurs récréatifs, à pied comme en bateau. L’aire d’activité est très généralement côtière.
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Au niveau spatial, l’approche se fait à l’échelle des stocks exploités. Les échelles spatiales sont donc très variables et s’imbriquent selon les espèces considérées ; les stocks visés sont souvent partagés entre plusieurs pays. La couverture pertinente s’évalue donc plutôt en termes de métiers qui ciblent ces stocks qu’en termes d’espace.
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Au niveau spatial, les plans d’échantillonnage sont conçus en fonction des espèces définies comme prioritaires pour les évaluations de stocks (démersaux, pélagiques, benthiques). La stratification est fonction de la bathymétrie ou selon des carroyages ou radiales précis.
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Survey sites are present along the eastern Adriatic coast encompassing the open and coastal waters.Selected sites at coastal waters reflect areas under various anthropogenic pressures. |
Entire territorial waters can be affected by different non indigenous species. |
The Croatian part of the Adriatic Sea covers more than 35% of the total Croatian territory, and the conservation of biodiversity and monitoring of introduces non-indigenous species in this area is of great importance. Following global changes, Croatia is experiencing increasing problems due to the introduction of new species that include aliens (due to aquaculture activities and shipping) and species from other Mediterranean subregions that are extending their geographic range. |
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| Q4h - Temporal scope | Start date- End date | - |
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2015-9999 |
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2015-9999 |
2015-9999 |
2015-9999 |
1998-9999 |
2010-9999 |
2000-9999 |
| Q9h - Temporal resolution of sampling |
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| Q9c - Monitoring method | Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf |
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas. |
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS.
Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS.
Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente. |
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016) |
Se utilizarán los datos estadísticos ofrecidos en la página-web del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente. La metodología de obtención y procesado de los datos se puede consultar en el siguiente link: http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/Metodolog%C3%ADa_EncuestaEstablecimientosAcuicultura_tcm7-193804.pdf |
Se analizará la información generada por las distintas autoridades responsables en el marco de sus competencias, esto es: para todos los parámetros relacionados con los dragados y vertidos de material dragado se utilizará la información relevante que se remita a la Dirección General de Sostenibilidad de la Costa y el Mar en aplicación de las "Directrices para la caracterización del material dragado y su reubicación en aguas del dominio público marítimo-terrestre". Puertos del Estado y las Autoridades Portuarias facilitarán información relativa a las modificaciones de los puertos que conlleven la creación/modificación de infraestructuras portuarias o que den lugar a nuevas áreas del fondo marino selladas. En cuanto a las modificaciones de puertos autonómicos, éstas se identificarán haciendo uso de la comparativa de fotografías aéreas en distintos años. Puertos del Estado también recopila información sobre las mercancías potencialmente contaminandas, su naturaleza y la carga y descarga de las mismas. |
Tráfico marítimo: El análisis de todos los parámetros asociados al mismo se hará mediante el procesado de datos AIS.
Zonas designadas para el fondeo: el cálculo de los parámetros se basará en la información contenida en las cartas náuticas electrónicas publicadas por el Instituto Hidrográfico de la Marina. En las áreas de fondeo más abiertas, se valorará la posibilidad de determinar las áreas reales que usan los buques para el fondeo zonas en base a datos AIS.
Número de buques hundidos como consecuencia de accidentes de navegación: Se evaluará con la información facilitada por la autoridad competente. |
En el documento VI.1 se han propuesto un total de 25 indicadores (indicadores “OP”) que serán utilizados para evaluar la consecución de los objetivos ambientales operativos. Su fuente de información será, en la mayoría de los casos, de tipo estadístico. Este subconjunto de indicadores puede considerarse como el “germen” de los subprogramas de seguimiento relativos a los programas de medidas. Como tal, es esperable que el subprograma vaya enriqueciéndose y sea moldeado una vez los programas de medidas hayan sido aprobados (lo cual está previsto para finales del año 2015) y puestos en marcha (a partir de 2016) |
Les protocoles utilisés sont principalement ceux des campagnes halieutiques menées par l’Ifremer et celles des navires de pêche embarquant des observateurs.
Les campagnes de pêche scientifique standardisées ont pour objectif d'observer les ressources halieutiques, en suivant toujours les mêmes méthodes d'échantillonnage. Elles sont toujours réalisées dans la même zone, à la même saison, avec des engins de pêche standardisés, afin que les données soient comparables d'année en année. Elles servent à décrire les espèces, qu'elles soient commerciales ou non, d'une zone et à observer les changements s'il y en a. Les protocoles et résultats des campagnes démersales sont disponibles à l’adresse suivante : http://www.ifremer.fr/SIH-indices-campagnes/survey.action;jsessionid=2BF53127B231D82EDF94D53D025DBC94.
Il est également prévu d'utiliser OBSMER sans modifications : il s'agit d'échantillonnages des captures à bord des navires de pêche (http://archimer.ifremer.fr/doc/00018/12895/9855.pdf) |
Les protocoles utilisés sont principalement ceux des campagnes halieutiques menées par l’Ifremer et celles des navires de pêche embarquant des observateurs.
Les campagnes de pêche scientifique standardisées ont pour objectif d'observer les ressources halieutiques, en suivant toujours les mêmes méthodes d'échantillonnage. Elles sont toujours réalisées dans la même zone, à la même saison, avec des engins de pêche standardisés, afin que les données soient comparables d'année en année. Elles servent à décrire les espèces, qu'elles soient commerciales ou non, d'une zone et à observer les changements s'il y en a. Les protocoles et résultats des campagnes sont disponibles à l’adresse suivante : http://www.ifremer.fr/SIH-indices-campagnes/survey.action;jsessionid=2BF53127B231D82EDF94D53D025DBC94.
Il est également prévu d'utiliser OBSMER sans modifications : il s'agit d'échantillonnages des captures à bord des navires de pêche (http://archimer.ifremer.fr/doc/00018/12895/9855.pdf). |
Les protocoles utilisés sont principalement ceux des campagnes halieutiques menées par l’Ifremer et celles des navires de pêche embarquant des observateurs.
Les campagnes de pêche scientifique standardisées ont pour objectif d'observer les ressources halieutiques, en suivant toujours les mêmes méthodes d'échantillonnage. Elles sont toujours réalisées dans la même zone, à la même saison, avec des engins de pêche standardisés, afin que les données soient comparables d'année en année. Elles servent à décrire les espèces, qu'elles soient commerciales ou non, d'une zone et à observer les changements s'il y en a. Les protocoles et résultats des campagnes sont disponibles à l’adresse suivante : http://www.ifremer.fr/SIH-indices-campagnes/survey.action;jsessionid=2BF53127B231D82EDF94D53D025DBC94.
Il est également prévu d'utiliser OBSMER – échantillonnages des captures à bord des navires de pêche (http://archimer.ifremer.fr/doc/00018/12895/9855.pdf) sans modifications. |
Selon le domaine concerné (zone médiolittorale, fonds de faible profondeur explorés en plongée, fonds accessibles aux navires océanographiques) et le type d’habitat, on fera appel à des outils et méthodes différents, qu’il s’agisse d’imagerie de surface (orthophotographie littorale avec validation par observation de terrain, imagerie satellitaire, imagerie acoustique des fonds) ou d’observations ponctuelles de terrain (vidéo sous-marines, mesures en plongées, prélèvements sédimentologiques, faunistiques ou floristiques, validations sur le terrain). L’utilisation de certains des outils logiciels d’analyses d’images sont en cours dans le cadre du programme européen JERICO (Réseau européen d’observation de l’environnement côtier : http://wwz.ifremer.fr/institut_eng/Documental-resources/Medias/Press-release/Archives/2013/Observer-proteger-et-gerer-les-cotes-europeennes-de-maniere-fiable-avec-des-outils-communs) et permettra notamment d’optimiser l’analyse des transects vidéo sous-marins.
Concernant la répartition des habitats selon l’approche cartographique, il sera essentiel de coupler la cartographie à des prélèvements de la faune benthique pour permettre une bonne interprétation des données selon un référentiel typologique des habitats marins. |
Ce suivi requiert l’amélioration d’une base de données géoréférencée existante sur les extractions de granulats et l’ajout des données (à solliciter auprès des exploitants). Il consiste également à finaliser une base de données sur les rechargements de plages. La collecte et la centralisation des données constituent un enjeu particulier.
Le sous-programme fournit une information « support » à l’évaluation de l’état écologique en permettant d’évaluer l’intensité de la source de pression, à partir des données d’activités fournies par l’Union nationale des producteurs de granulats (UNPG) ; les indicateurs relatifs aux pressions et impacts des extractions de matériaux restent à développer, notamment à partir des travaux du GIS SIEGMA (Groupement d’Intérêt Scientifique de Suivi des Impacts de l’Extraction de Granulats Marins : www.siegma.fr) et des lignes directrices du Conseil International pour l’Exploration de la Mer (CIEM) : www.ices.dk/community/groups/Pages/WGEXT.aspx |
Un suivi aéroporté des mouillages forains est déjà réalisé sur le littoral de Méditerranée occidentale dans le cadre de MEDOBS (www.medobs.fr/l-observatoire/les-indicateurs/) ; ce suivi permet d’identifier des zones de concentration, des périodes de mouillages (saisonnières, journalières…) ; la reproduction d’une telle démarche sur les autres façades permettrait de définir a minima des zones et des densités de mouillages.
Moyens utilisés :
- Suivis à terre (enquêtes complémentaires auprès des ports) ;
- Moyens aériens ;
- Exploitation de bases de données d’usages ;
- Télédétection, et imagerie aérienne. |
Ce suivi repose principalement sur l’exploitation de bases de données d’usage et le suivi à pied sur le littoral pour vérifier les données cadastrales ainsi que l’identification des concessions abandonnées permettant l’analyse de leur résilience.
Les principales données disponibles sont issues de trois sources :
- les données de cadastre national conchylicole (CNC)
- les données cadastrales départementales mises à jour par les DDTM
- les données Géolittoral sur les zones de cultures marines : www.geolittoral.developpement-durable.gouv.fr |
Il existe actuellement un seul dispositif national, opérationnel et pérenne sur cet étage bathymétrique, le DCE Benthos (= REBENT National: http://envlit.ifremer.fr/surveillance/directive_cadre_sur_l_eau_dce/elements_de_qualite_ecologique), qui sera donc valorisé pour la mise en œuvre de ce sous-programme, mais il sera adapté pour répondre aux besoins de surveillance de la DCSMM.
En complément pour la Méditerranée occidentale, le réseau de suivi CARLIT, qui comprend les stations de mesures du dispositif DCE macroalgues, permet de suivre les peuplements des roches médiolittorales, notamment les trottoirs à Lithophyllum, sur l’ensemble de la façade rocheuse.
Les moyens à mettre en œuvre pour l’étude de la macrofaune benthique sont globalement bien connus mais les méthodes ne sont pas toujours harmonisées entre les différents dispositifs existants. |
Il existe un seul dispositif pérenne et réglementaire, le DCE Benthos (= REBENT National: http://envlit.ifremer.fr/surveillance/directive_cadre_sur_l_eau_dce/elements_de_qualite_ecologique), mais il doit faire l’objet d’importantes modifications pour pouvoir répondre aux besoins de la surveillance DCSMM. Il existe par ailleurs d’autres dispositifs mais dont les financements sont limités, ainsi que des suivis réguliers non pérennes et des suivis d’impact. Ces derniers pourront malgré tout contribuer à ce sous-programme.
Les paramètres nécessaires pour l’évaluation de l’état écologique des habitats ont été identifiés. Les moyens à mettre en œuvre pour l’étude de la macrofaune benthique sont globalement bien connus mais les méthodes ne sont pas toujours harmonisées entre les différents dispositifs existants. |
Il existe un seul dispositif pérenne et réglementaire, le DCE benthos (= REBENT National: http://envlit.ifremer.fr/surveillance/directive_cadre_sur_l_eau_dce/elements_de_qualite_ecologique), mais il doit faire l’objet d’importantes modifications.
En Méditerranée Occidentale, il existe également deux dispositifs relativement pérennes pour le coralligène et les macroalgues (RECOR : http://observatoire-mer.fr/recor.html et CARLIT), qui pourront contribuer au sous-programme.
Le protocole utilisé pour les suivis DCE sera utilisé pour les macroalgues brunes avec des adaptations et des relevés supplémentaires.
Globalement, un travail approfondi sur les protocoles est nécessaire pour les habitats à macroalgues rouges et brunes.
Les protocoles seront donc précisés au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle. |
Les moyens, outils et protocoles varient selon le type d’habitat et de source de pression considérés.
D’une manière générale, pour les activités soumises à autorisation, un grand nombre de données sur les sources de pressions, les pressions induites et leur impact sur la biologie, sont produites dans le cadre des études d’impact environnementales et des suivis environnementaux imposés suite à ces études.
Il est proposé, d’une part, de valoriser, dans la mesure du possible les données collectées dans le cadre de ces études d’impacts ou suivis environnementaux actuellement réalisés par les industriels. Il sera proposé d'autre part que les protocoles des suivis benthiques réalisés dans ces cadres réglementaires soient adaptés et standardisés pour mieux répondre aux enjeux de la DCSMM. |
Suivis à terre (quand supratidal concerné), suivi à pied sur le littoral, validation par observation de terrain de l’évaluation des zones d’influence des ouvrages, petits navires côtiers (zodiacs, etc.), moyens aériens (si imagerie insuffisante), exploitation de bases de données d’usages (ex. : études d’impacts, suivis environnementaux, etc.).
Il existe une base de données sur l’artificialisation du littoral en Méditerranée (MEDAM : www.medam.org/).
La base de données MEDAM fournit un inventaire exhaustif :
- du linéaire de côte naturel (« historique » : avant tout aménagement) ;
- des surfaces initiales de petits fonds (surfaces « historiques » : avant tout aménagement). Les tranches bathymétriques 0 à -10 m et -10 m à -20 m ont été considérées ;
- de tous les ouvrages gagnés sur la mer, supérieurs à 100 m² (ports, ports abris, terre-pleins, plages alvéolaires, épis, appontements, endigage d’embouchure). Le linéaire artificialisé et la surface occupée par ces ouvrages font partie de l’inventaire. |
Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation.
Il est proposé de se fonder sur les dispositifs existants mis en œuvre pour les besoins de la DCF et du règlement contrôle en vertu des obligations réglementaires en vigueur, ainsi que dans le cadre de projets mis en œuvre hors DCF dans le but de répondre à l’enjeu de suivi de certains métiers en zone côtière. Il s'agit :
- des dispositifs dont les données alimentent le système d’information halieutique (SIH) et le SIPA, ainsi qu’OBSDEB, mis en œuvre au titre de la PCP ;
- des dispositifs ou projets mis en œuvre de manière complémentaire à la réponse aux exigences de la PCP afin notamment de répondre à l’enjeu de suivi de certains métiers en zone côtière. C’est le cas du dispositif RECOPESCA.
Les méthodes de surveillance employées sont précisées sur les sites internet suivants, décrivant ces dispositifs.
Site du SIH : http://sih.ifremer.fr/
Site du SIPA : http://www.sipa.dpma.developpement-durable.gouv.fr/
Présentation de RECOPESCA : http://sih.ifremer.fr/content/download/19977/129259/file/plaquette_recopesca___fevrier_2009.pdf
Présentation d'OBSDEB : http://sextant.ifremer.fr/geonetwork/srv/fre/md.format.html?uuid=8803b09c-eae1-43d7-a8b0-c16695485861&xsl=mdviewer |
Les dispositifs permettant de réaliser le suivi sont les suivants : enquêtes téléphoniques, échantillonnages des pêcheurs et captures sur sites, suivi de panels de pêcheurs.
Les données du projet life+ « pêche à pied » mené sur 11 territoires pilotes durant 4 ans pourront être mobilisées en complément de la surveillance relative aux espèces suivies dans le cadre de la DCF.
Des précisions sont disponibles sur le site du SIH : http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees/Peche-recreative |
Le suivi des communautés phytoplanctoniques nécessite des moyens et outils variés et complémentaires : campagnes sur des navires côtiers et hauturiers, mouillages fixes à la côte et au large, navires d’opportunité, télédétection, modélisation .
Les suivis pérennes existants sont essentiellement basés sur des prélèvements d'eau, réalisés à pied ou en bateau. En complément des prélèvements et analyses traditionnelles, sont utilisés des systèmes semi-automatisés sur des navires d’opportunité scientifiques, commerciaux ou de plaisance, et des bouées (Continuous Plankton Recorder ou CPR, etc.). Les navires équipés de systèmes de mesure automatisées permettent d’augmenter considérablement la superficie de la zone couverte, et les bouées instrumentées la fréquence temporelle des mesures.
Concernant les analyses en laboratoire, elles sont également diverses. Pour les suivis existants, les méthodes traditionnellement utilisées sont :
Pour la diversité du micro-phytoplancton :
Microscopie optique inversée, microscopie électronique à balayage, microscopie à épifluorescence, chromatographie en phase liquide à haute performance (HPLC).
Pour la diversité du pico et du nano phytoplancton :
Méthodes traditionnelles : microscopie à épifluorescence, microscopie électronique à balayage, cytométrie en flux.
Pour caractériser l'état physiologique du compartiment « Phytoplancton » via les paramètres photosynthétiques :
- Méthodes indirectes (proxy via le suivi des changements de la concentration en chlorophylle et/ou de la biomasse) : analyses pigmentaires (chromatographie (HPLC), fluorimétrie, spectrophotométrie), sondes CTD2 mesurant la fluorescence totale (proxy de la chlorophylle a) ou spectrale (groupes pigmentaires), microscopie optique (biomasse carbonée estimée à partir des biovolumes cellulaires), réflectance/couleur de l’eau par télédétection satellite.
- directes : incubations/isotopes radioactifs.
Des méthodes opérationnelles innovantes pourraient également être utilisées lors du premier cycle de surveillance, notamment pour améliorer les fréquences spatio-temporelles :
Pour la diversité du micro-phytoplancton :
Analyse d’image (de type FlowCAM), signature optique et taille cellulaire (cytométrie en flux de type CytoSense), fluorimétrie spectrale, méthodes génomiques.
Ces techniques peuvent être implantées sur des capteurs / systèmes automatisés ou semi-automatisés pour des mesures in situ ou des prélèvements à haute fréquence temporelle et/ou large couverture géographique.
De nouveaux algorithmes de traitement des images de réflectance et de télédétection satellitale (par exemple, méthode PHYSAT), permettant désormais d'obtenir des informations sur la diversité du microphytoplancton.
Pour la diversité du nano phytoplancton :
Cytométrie en flux traditionnelle de type CytoSense sur des systèmes/capteurs automatisés ou semi-automatisés, fluorescence spectrale, métagénomique, réflectance et télédétection satellitale (méthode PHYSAT).
Pour caractériser l'état physiologique du compartiment « Phytoplancton » via les paramètres photosynthétiques :
Capteurs automatisés ou semi-automatisés, fluorescence variable (PAM, FRRF, AOA, ALA3). |
Le suivi des communautés zooplanctoniques sera fondé, lors du premier cycle de surveillance, sur les suivis existants.
Il nécessite des moyens et outils variés et complémentaires : suivis côtiers stationnels, campagnes halieutiques, modélisation. Par ailleurs, des systèmes semi-automatisés pouvant être implantés sur des mouillages fixes ou sur des navires d’opportunité existent (Continuous Plankton Recorder, Zooscan submersible, Laser Optical Counter…), mais doivent faire l’objet de développements afin d’être utilisés dans le cadre du programme de surveillance. Une période de test est nécessaire avant une utilisation possible in situ, dès le premier cycle de la surveillance DCSMM (premiers tests effectués en 2014-2015).
Concernant les méthodes d'analyse et d'identification, les protocoles suivants pourraient être utilisés :
- Diversité spécifique du métazooplancton : elle est traditionnellement décrite grâce à l’identification et au dénombrement des taxons à l’aide d’une loupe binoculaire (microscopie classique). La diversité des grands groupes taxinomiques peut être décrite au moyen de méthodes semi-automatisées basées sur la reconnaissance de formes. Ces méthodes (microscopie classique et Zooscan) sont actuellement utilisées dans le cadre des observations réalisées pour le suivi de certaines séries temporelles du RESOMAR/PELAGOS.
Biomasse du métazooplancton : elle est estimée à partir des classes de taille obtenues après analyse des échantillons au zooscan.
Les méthodes de prélèvements (traits de filets) seront à adapter selon les zones échantillonnées :
de manière verticale à l’aide d’un filet WP2 de 200 µm de maille ;
de manière horizontale au filet MANTA de 700 µm de maille. |
La mise en place d’une surveillance opérationnelle des conditions hydrodynamiques et hydrologiques à différentes échelles spatio-temporelles nécessite l’établissement d’un système d’observation pérenne et de simulations numériques pour suivre et prévoir en continu le devenir de l’océan, et fait appel à des moyens et outils variés : navires côtiers, navires hauturiers, navires d’opportunité, moyens aériens, mouillages instrumentés, exploitation de bases de données d’usages, télédétection, modélisation.
Les méthodologies utilisées sont celles des dispositifs suivants :
- Observation de terrain : campagnes d'hydrographie et d'océanographie physique planifiées du SHOM ; prélèvements et mesures à partir de navires d'opportunité à l'aide de systèmes automatisés ou semi-automatisés type ferrybox (fiche Sextant : http://sextant.ifremer.fr/geonetwork/srv/fre/md.format.html?uuid=57854f45-869a-4e32-a2d0-6014f76281d0&xsl=mdviewer) ; infrastructure de collecte de données du consortium Coriolis (http://www.coriolis.eu.org/) ; bouées instrumentées type MAREL ; REPHY (http://sextant.ifremer.fr/geonetwork/srv/fre/md.format.html?uuid=aa8fe568-d2c0-4b53-a8bb-d9fcef2b5293&xsl=mdviewer) ; RECOPESCA (http://wwz.ifremer.fr/peche/Les-defis/Les-partenariats/Avec-les-professionnels/Recopesca) ; Réseau d’observation du niveau de la mer (RONIM) (http://refmar.shom.fr/fr/partenaires/producteurs-de-donnees/reseau-maregraphique-ronim) ; RESOMAR (http://resomar.cnrs.fr/) et SOMLIT (http://somlit.epoc.u-bordeaux1.fr/fr/) ; Centre d’archivage national de données de houles in situ (CANDHIS, http://candhis.cetmef.developpement-durable.gouv.fr) ; Bouées Météo France (http://www.meteo.shom.fr/real-time/) ; observations par satellites de température de surface, couleur de l'océan (MyOcean, AVISO, CERSAT, Vigisat) et vagues.
- Modélisation de la circulation océanique, des états de mer, de la marée : PREVIMER (http://www.previmer.org/) ; MERCATOR (http://www.mercator-ocean.fr/fre/) (modèles OPA/NEMO, HYCOM, MARS, TELEMAC 3D, ECWAN, WWIII, MFWAM)
Voir aussi la page http://www.ifremer.fr/sextant/fr/web/dcsmm/documentation-annexe2 |
La surveillance des paramètres physico-chimiques fera appel à des moyens variés : navires côtiers, navires hauturiers, navires d’opportunité, mouillages instrumentés, exploitation de bases de données d’usages, télédétection, modélisation.
Plus précisément, les dispositifs utilisés sont :
Suivi satellitaire de surface ; Réseaux MAREL, RECOPESCA (http://wwz.ifremer.fr/peche/Les-defis/Les-partenariats/Avec-les-professionnels/Recopesca) et REPHY (http://envlit.ifremer.fr/content/download/81386/558742/file/Cahier_REPHY_2012_version_finale_12_sep_%202012.pdf) ; les réseaux SOMLIT (http://somlit.epoc.u-bordeaux1.fr/fr/) et Resomar-Pelagos (http://resomar.cnrs.fr/) ; suivi Ferrybox (http://wwz.ifremer.fr/lpo/content/download/60603/828366/file/08_VAS_TSG_Pascal_Morin.pdf) ; campagnes scientifiques et hydrographiques ; modélisation (MARS 3D).
Les protocoles de prélèvement, de conservation et d'analyses des échantillons pour l'analyse des nutriments sont détaillés dans les document ci-dessous :
• Aminot & Kérouel, 2004 ; Aminot & Kérouel, 2007 ;
• Lignes directrices OSPAR JAMP de la surveillance continue de l’eutrophisation : nutriments ;
• Lignes directrices OSPAR sur les procédures harmonisées de quantification et de notification des nutriments (HARP-NUT) (Ref. 2004-2) ;
• Eutrophication Monitoring Programme (OSPAR Agreement 2005-4 – en révision) (Annexe 5) ;
• ICES advice on the review and update of JAMP eutrophication monitoring guidelines (2009) ;
• Daniel A., 2009. Technique de prélèvement hydrologique. DVD d’apprentissage. Document Aquaref/Onema disponible librement à l’adresse suivante : http://envlit.ifremer.fr/var/envlit/storage/documents/dossiers/prelevementhydro/index.html ;
• Daniel A ., 2009. Document de méthode hydrologie. Consignes pour le prélèvement d’échantillons d’eau en vue de mesures hydrologiques. Rapport DYNECO/PELAGOS/09.01 ;
• Daniel A., Kerouel R., Aminot A., 2010. Document de méthode hydrologie. Compléments au manuel de méthodes d’analyses en milieu marin « Dosage automatique des nutriments dans les eaux marines » (2007). Rapport DYNECO/PELAGOS/10.05. |
La prévision météorologique marine s’appuie sur des observations in situ, réalisées par du suivi à terre, des navires côtiers, des navires hauturiers, des navires d’opportunité, des moyens aériens, des mouillages instrumentés et la télédétection, ainsi que sur l'exploitation de bases de données d’usages et la modélisation. Il faut notamment citer le réseau de bouées Météo-France et les modèles ARPEGE (http://www.cnrm.meteo.fr/spip.php?article121), ALADIN (http://www.cnrm.meteo.fr/spip.php?article122) et AROME (http://www.cnrm.meteo.fr/spip.php?article120). Ces dispositifs couvrent les besoins de la surveillance DCSMM. |
Ce sous-programme repose sur le suivi dédié des Caulerpes ainsi que sur le suivi opportuniste des espèces envahissantes exotiques dans les aires marines protégées via une approche de science participative. Dans les deux cas, les observations se font en plongée.
Les protocoles de suivi sont disponibles via les liens internet suivants :
Pour les Caulerpes : http://www.observatoire-marin.com/milieu_caulerpa.htm
Pour les espèces envahissantes exotiques dans les aires marines protégées : http://www.iucn-medmis.org/?c=Map/show |
Pour les suivis directs des interactions en mer, l’échantillonnage s’effectue à bord de navires d’opportunité (navires de pêches) par des observateurs embarqués. Pour les tortues marines, des données complémentaires sont également collectées à la faveur d'enquêtes à l'aide d'entretien semi-directifs.
Pour le suivi des interactions à travers les échouages, se rapporter au sous programme "échouages des mammifères marins et tortues". |
Le suivi s’effectue à terre, à bord de navires de pêche volontaires (OBSMER par exemple), via l’exploitation de bases de données d’usages ou grâce à des outils tels que la géolocalisation.
Il est proposé de se fonder sur les dispositifs existants mis en œuvre pour les besoins de la DCF et du règlement contrôle en vertu des obligations réglementaires en vigueur, ainsi que dans le cadre de projets mis en œuvre hors DCF dans le but de répondre à l’enjeu de suivi de certains métiers en zone côtière. Il s'agit :
- des dispositifs dont les données alimentent le système d’information halieutique (SIH) et le SIPA, ainsi qu’OBSDEB, mis en œuvre au titre de la PCP ;
- des dispositifs ou projets mis en œuvre de manière complémentaire à la réponse aux exigences de la PCP afin notamment de répondre à l’enjeu de suivi de certains métiers en zone côtière. C’est le cas du dispositif RECOPESCA.
Les méthodes de surveillance employées sont précisées sur les sites internet suivants, décrivant ces dispositifs.
Site du SIH : http://sih.ifremer.fr/
Site du SIPA : http://www.sipa.dpma.developpement-durable.gouv.fr/
Présentation de RECOPESCA : http://sih.ifremer.fr/content/download/19977/129259/file/plaquette_recopesca___fevrier_2009.pdf
Présentation d'OBSDEB : http://sextant.ifremer.fr/geonetwork/srv/fre/md.format.html?uuid=8803b09c-eae1-43d7-a8b0-c16695485861&xsl=mdviewer |
Les dispositifs permettant de réaliser le suivi sont les suivants : enquêtes téléphoniques, échantillonnages des pêcheurs et captures sur sites, suivi de panels de pêcheurs.
Les données du projet life+ « pêche à pied » mené sur 11 territoires pilotes durant 4 ans pourront être mobilisées en complément de la surveillance relative aux espèces suivies dans le cadre de la DCF.
Des précisions sont disponibles sur le site du SIH : http://sih.ifremer.fr/Description-des-donnees/Les-donnees-collectees/Peche-recreative |
Les suivis se font à terre et via des navires professionnels (côtiers, hauturiers, d’opportunité).
Il est prévu de se fonder sur l’existant mis en œuvre pour les besoins du règlement DCF, dont les protocoles et méthodes de surveillance mises en œuvre sont précisées aux liens suivants :
- OBSVENTES - échantillonnages des apports sous les criées et sur les marchés (http://sextant.ifremer.fr/geonetwork/srv/fre/md.format.html?uuid=f6f20177-c190-4feb-8410-3454c19e6d8f&xsl=mdviewer) ;
- OBSMER - échantillonnages des captures à bord des navires de pêche (protocole disponible sur : http://archimer.ifremer.fr/doc/00018/12895/9855.pdf) ;
- SIH Ifremer - Pôle de sclérochronologie et paramètres biologiques des espèces cibles (site du SIH : http://sih.ifremer.fr). |
Navires côtiers, navires hauturiers, navires d’opportunité, moyens aériens (survols aériens thon rouge Golfe du Lion) sont utilisés pour la surveillance.
Les dispositifs existants sont les suivants :
Campagnes halieutiques labellisées DCF (opérationnelles sur la base des requis DCF-DCMAP) :
Démersales : MEDITS (protocole disponible ici : http://archimer.ifremer.fr/doc/1999/rapport-3933.pdf)
Acoustiques petits pélagiques : MEDIAS-PELMED (http://sextant.ifremer.fr/geonetwork/srv/fre/md.format.html?uuid=81834290-2946-4fb7-93b1-7d1655ef80f3&xsl=mdviewer)
- Autres campagnes halieutiques cofinancées :
Survols aériens thon rouge BFTAS en Méditerranée Occidentale |
Roger Harris, Peter Wiebe, Jürgen Lenz, Hein Rune Skjoldal and Mark Huntley. 2000. ICES Zooplankton Methodology Manual
Utermöhl, von H. 1931. Neue Wege in der quantitativen Erfassung des Planktons. (Mit besondere Beriicksichtigung des Ultraplanktons). Verh. Int. Verein. Theor. Angew. Limnol., 5, 567–595.
Sampling procedure has been described in Marasović I., Krstulović, N., Leder, N., Lončar, G., Precali, R., Šolić, M., Lončar,.G., Beg- Paklar, G., Bojanić, N., Cvitković, I., Dadić, V., Despalatović, M., Dulčić, J., Grbec, B., Kušpilić, G., Ninčević-Gladan, Ž., P. Tutman, Ujević, I., Vrgoč, N., Vukadin, P., Žuljević, A. Coastal cities water pollution control project, Part C1: Monitoring and Observation System for Ongoing Assessment of the Adriatic sea under the Adriatic sea Monitoring Programme, Phase II. Interim report (IR), December, 2013. (Ftp://baltazar.izor.hr) |
Sampling procedure has been described in Marasović I., Krstulović, N., Leder, N., Lončar, G., Precali, R., Šolić, M., Lončar,.G., Beg- Paklar, G., Bojanić, N., Cvitković, I., Dadić, V., Despalatović, M., Dulčić, J., Grbec, B., Kušpilić, G., Ninčević-Gladan, Ž., P. Tutman, Ujević, I., Vrgoč, N., Vukadin, P., Žuljević, A. Coastal cities water pollution control project, Part C1: Monitoring and Observation System for Ongoing Assessment of the Adriatic sea under the Adriatic sea Monitoring Programme, Phase II. Interim report (IR), December, 2013. (Ftp://baltazar.izor.hr) |
Methodology of the field work is based on visual census, photo documentation and collection of samples. Those activities have to be done by SCUBA diving, snorkeling or observation and collection from shore. For each location a different methodology is applied and it is always site-specific. That means how sampling methodology and spatial scale of field research (size and depth of profile), are highly depend on specific location and cannot be completely standardized. Only for the purpose of harbors, a modify CRIMP protocol is used as a standard methodology for NIS assessment.
Mobile epifauna, such as crabs, fish and shrimps should be sampled at each site using traps. Traps are selective in nature and therefore provide only relative measures of species abundances. Trammel net should be used to sample near-shore fishes. Seven 32 m long single nets (height 1.8 m, 28 mm mesh) joined together (224 m) are suitable for deployment and recovery by two people and can be used on different types of bottom.
Data collection also has to be done using citizen science principle involving public in observation network. It has to be made by sharing information on NIS through different media (most popular magazines, facebook, etc).
Sampling procedure has been described in Marasović I., Krstulović, N., Leder, N., Lončar, G., Precali, R., Šolić, M., Lončar,.G., Beg- Paklar, G., Bojanić, N., Cvitković, I., Dadić, V., Despalatović, M., Dulčić, J., Grbec, B., Kušpilić, G., Ninčević-Gladan, Ž., P. Tutman, Ujević, I., Vrgoč, N., Vukadin, P., Žuljević, A. Coastal cities water pollution control project, Part C1: Monitoring and Observation System for Ongoing Assessment of the Adriatic sea under the Adriatic sea Monitoring Programme, Phase II. Interim report (IR), December, 2013. (Ftp://baltazar.izor.hr) |
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| Q9d - Description of alteration to method | La surveillance des poissons côtiers de fond meuble peut s’appuyer sur des dispositifs existants (campagnes halieutiques et OBSMER). Cependant, une adaptation des campagnes halieutiques est nécessaire pour répondre aux besoins relatifs à la biodiversité des poissons et au réseau trophique : ajout de paramètres, modification de la couverture spatiale, de la saisonnalité, etc. Il est prévu, dans la mesure du possible de compléter la couverture spatiale sur certaines zones spécifiquement non couvertes par ces campagnes halieutiques. |
La surveillance des poissons pélagiques côtiers peut s’appuyer sur des dispositifs existants (campagnes halieutiques et OBSMER). Cependant, une adaptation des campagnes halieutiques est nécessaire pour répondre aux besoins relatifs à la biodiversité des poissons et au réseau trophique : ajout de paramètres, modification de la couverture spatiale, de la saisonnalité, etc. Il est prévu, dans la mesure du possible de compléter la couverture spatiale sur certaines zones spécifiquement non couvertes par ces campagnes halieutiques. |
La surveillance des poissons et céphalopodes du plateau peut s’appuyer sur des dispositifs existants (campagnes halieutiques et OBSMER). Cependant, une adaptation des campagnes halieutiques est nécessaire pour répondre aux besoins relatifs à la biodiversité des poissons et au réseau trophique : ajout de paramètres, modification de la couverture spatiale, de la saisonnalité, etc. |
Les protocoles sont à élaborer en tenant compte de ceux utilisés dans le cadre de projets actuels, récents et anciens, ou en cours d’élaboration. |
La base de données ADOC qui a vocation à archiver les autorisations d’exploitation du domaine public maritime est en cours de finalisation et sera bientôt utilisable pour le suivi des prélèvements et des rechargements de plages.
Les données sur les extractions de matériaux solides en mer sont collectées par IFREMER, à partir des informations communiquées par les exploitants (Union Nationale des Producteurs de Granulats UNPG : www.unpg.fr) et archivées dans la base BRGM-IFREMER « Carrières et matériaux », ainsi que dans Sextant et dans le Système d'Information sur la Nature et les Paysages (SINP : http://www.naturefrance.fr/sinp/presentation-du-sinp). N’y sont cependant archivées que les données relatives aux autorisations et non le volume exploité réel ou sa géolocalisation au sein de la zone autorisée. |
Il s’agit de créer une base de données nationale concernant les mouillages autorisés, complétée des informations du SHOM concernant les mouillages d’attente. |
Paramètres accessibles actuellement :
- Emprise géographique des installations (surfaces réglementaires).
Paramètres supplémentaires requis pour les besoins de la DCSMM :
- Emprise géographique réelle des installations ;
- Durée de la concession ;
- Type d’élevage et/ou espèces élevées ;
- Date de mise à jour du cadastre ;
- Données sur le transfert et l’importation d’espèces ;
- Éventuellement densité spatiale des installations de chaque concession. |
Le dispositif nécessaire à l’évaluation de l’état écologique des habitats intertidaux (zone de balancement des marées) est à créer en se basant sur le dispositif pérenne DCE Benthos, pour lequel des évolutions seront apportées pour mieux répondre aux besoins de la DCSMM. Des stations complémentaires constituées de stations de suivi en Aires Marines Protégées ou mises en place dans le cadre d’autres programmes ponctuels et passés suivants seront mobilisées. Il existe également des suivis réguliers, ainsi que des suivis de veille menés par les stations du RESOMAR qui devraient contribuer à ce sous-programme. |
Le dispositif nécessaire à l’évaluation de l’état écologique des habitats subtidaux côtiers de substrat meuble est à créer en se basant sur :
- le dispositif pérenne DCE Benthos présenté ci-dessus, pour lequel des évolutions seront apportées pour mieux répondre aux besoins de la DCSMM,
- des stations complémentaires constituées de stations de suivi en Aires Marines Protégées
- des suivis benthos extraction de granulats, des stations issues d’autres programmes ponctuels et passés, notamment :
- le suivi des herbiers de posidonies dans les sites Natura 2000 marins du Languedoc-Roussillon1 (DREAL LR, AAMP, AERMC, Région LR et opérateurs locaux) dont les méthodologies sont déjà harmonisées et qui pourrait donc être étendu à l’ensemble de la façade méditerranéenne.
Pour le premier cycle de surveillance, la priorité est donnée à l’adaptation des protocoles (méthodes, paramètres, fréquences) du dispositif DCE benthos aux besoins de la DCSMM, plutôt qu’à son extension spatiale.
Modifications des paramètres : oui
Intégrer la macrofaune au protocole de suivi des herbiers comme déjà réalisé sur certaines stations.
Modifications de la couverture spatiale : oui, mais de manière limitée pour le premier cycle de la surveillance DCSMM.
Les modifications de la couverture spatiale sont moins prioritaires que la modification des méthodes, des paramètres et des fréquences.
Modifications de l'effort d’échantillonnage : oui
Modifier le protocole d'échantillonnage et le nombre de réplicats : travail en cours
La fréquence d’échantillonnage mise en place pour la surveillance DCE n’est pas suffisante pour évaluer l’état écologique des habitats benthiques. |
Pour le premier cycle de surveillance, la priorité est donnée à l’adaptation des protocoles du DCE Benthos (méthodes, paramètres, fréquences) aux besoins de la DCSMM, plutôt qu’à son extension spatiale.
Modifications des paramètres : oui
Modifications de la couverture spatiale : oui, mais de manière limitée pour le premier cycle
National mais seulement en masses d’eaux côtières jusqu’à 1 mille : besoin d’extension au large pour la DCSMM et besoin de lien avec les paramètres de pression.
Modifications de l'effort d’échantillonnage : oui
Augmenter la fréquence d’échantillonnage : la fréquence d’échantillonnage DCE n’est pas complètement adaptée pour évaluer l’état écologique des habitats benthiques. Une fréquence d’échantillonnage annuelle est requise pour certains habitats. |
Suivis benthos extraction granulats : modifications des paramètres à voir au cas par cas selon les suivis, fréquence d’échantillonnage pouvant nécessiter d’être adaptée (pour suivi en zone atelier). |
Les évolutions prévues sont décrites dans le sous-programme 4 « échouages des mammifères marins et des tortues marines ».
Pour les mammifères marins, le programme de déclaration volontaire ou d’entretien type évaluation rapide des captures accessoires (« Rapid Bycatch Assessment ») pourrait permettre de compléter les informations provenant des échouages et pourrait être un moyen d’échantillonner les petits bateaux (<15m).
Pour les tortues marines, la collecte de données auprès des pêcheurs qui n'embarquent pas d'observateur est renforcée dans le cadre des actions de collaboration menées par l'Aquarium La Rochelle (RTMAE/CESTM) – GTMF-DPMA-CNPMEM, par l’intermédiaire d’entretiens semi-directifs. |
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| Q9e - Quality assurance |
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| Q9f - Quality control | OtherQC |
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DelayedValidation |
DelayedValidation |
DelayedValidation |
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| Q9g - Spatial resolution of sampling | Q9g - Proportion of area covered % | -8888 |
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9999 |
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-9999 |
100 |
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| Q9g - Spatial resolution of sampling | Q9g - No. of samples | Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación. |
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias. |
100 % |
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina. |
Al cubrir únicamente las zonas con instalaciones acuícolas, la proporción del dominio de aplicación del subprograma cubierta por el mismo es inferior al 1% de la demarcación. |
El subprograma abarca un pequeño porcentaje de las aguas costeras y de las aguas territoriales, si bien se considera que cubre la mayor parte de las zonas donde se concentran las actividades portuarias. |
Entre el 75-100 %, dependiendo del parámetro |
Se cubrirá la información disponible para la totalidad de la demarcación marina. |
Il n'est pas possible d'évaluer la densité de l'échantillonnage.
En effet, pour les campagnes halieutiques, l'échantillonnage consiste en un certain nombre de transects et de prélèvements variables d'une campagne à l'autre.
Pour les observations depuis les navires de pêche (OBSMER), la densité de l'échantillonnage dépend de l'activité de pêche. |
Il n'est pas possible d'évaluer la densité de l'échantillonnage.
En effet, pour les campagnes halieutiques, l'échantillonnage consiste en un certain nombre de transects et de prélèvements variables d'une campagne à l'autre.
Pour les observations depuis les navires de pêche (OBSMER), la densité de l'échantillonnage dépend de l'activité de pêche. |
Il n'est pas possible d'évaluer la densité de l'échantillonnage.
En effet, pour les campagnes halieutiques, l'échantillonnage consiste en un certain nombre de transects et de prélèvements variables d'une campagne à l'autre.
Pour les observations depuis les navires de pêche (OBSMER), la densité de l'échantillonnage dépend de l'activité de pêche. |
La densité de l’échantillonnage sera précisée lors du premier cycle de surveillance, préalablement à sa mise en œuvre opérationnelle. |
Unknown |
Unknown |
La densité de l’échantillonnage sera précisée lors du premier cycle de surveillance, préalablement à sa mise en œuvre opérationnelle. |
La densité de l’échantillonnage sera précisée lors du premier cycle de surveillance, préalablement à sa mise en œuvre opérationnelle. |
Unknown |
Unknown |
Il ne peut être donné de nombre d’échantillons. Sont suivis l’ensemble des navires de plus de 15 mètres équipés et 300 à 400 navires équipés de manière volontaire dans le cadre d’un programme expérimental pour les navires de moins de 15 mètres (RECOPESCA) |
Inconnu |
9/an au minimum
Dans la sous-région marine Méditerranée Occidentale, 9 zones devront être échantillonnées (l’effort d’échantillonnage sera précisé au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle ) :
• le panache estuarien du Rhône
• la zone de dilution du panache sur le plateau du golfe du Lion
• le large du golfe du Lion
• les eaux côtières de Marseille à l’Italie
• la zone frontale associée au courant Nord
• la zone centre Ligure de convection profonde hivernale
• la zone au large du golfe du Lion (sud-est) de convection profonde hivernale
• la côte est de la Corse
• la côte ouest de la Corse |
9/an au minimum
Dans la sous-région marine Méditerranée Occidentale, 9 zones devront être échantillonnées (l’effort d’échantillonnage sera précisé au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle ) :
• le panache estuarien du Rhône
• la zone de dilution du panache sur le plateau du golfe du Lion
• le large du golfe du Lion
• les eaux côtières de Marseille à l’Italie
• la zone frontale associée au courant Nord
• la zone centre Ligure de convection profonde hivernale
• la zone au large du golfe du Lion (sud-est) de convection profonde hivernale
• la côte est de la Corse
• la côte ouest de la Corse |
Etant donné la diversité et la nature (données in situ, modélisation, archivage) des dispositifs mis en oeuvre dans le cadre de ce sous-programme, il n'est pas possible de fournir un nombre d'échantillons annuel. |
Etant donné la diversité et la nature (données in situ, modélisation, archivage) des dispositifs mis en oeuvre dans le cadre de ce sous-programme, il n'est pas possible de fournir un nombre d'échantillons annuel. |
Etant donné la diversité et la nature (in situ, modélisation) des dispositifs mis en oeuvre dans le cadre de ce sous-programme, il n'est pas possible de fournir un nombre d'échantillons annuel. |
Il n'est pas possible d'évaluer la densité de l'échantillonnage très variable car il dépend des espèces suivies et du nombre de plongeurs alimentant le portail d'information MedMIS. |
Il n’y a pas de stratégie d’échantillonnage car pour le suivi des échouages, la collecte de données dépend d’une part du signalement (la pression de signalement est considérée stable depuis les années 1990), d’autre part de l’abondance et de la mortalité en mer et pour le suivi OBSMER la fréquence d’échantillonnage dépend du nombre de navires (volontaires) accueillant un observateur. |
Il ne peut être donné de nombre d’échantillons. Sont suivis l’ensemble des navires de plus de 15 mètres équipés et 300 à 400 navires équipés de manière volontaire dans le cadre d’un programme expérimental pour les navires de moins de 15 mètres (RECOPESCA) |
Inconnu |
inconnu |
campagnes MEDITS : 95 traits de chalut / an dans les eaux françaises (selon le protocole cité)
Campagnes PELMED : 15 radiales / an |
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| Q9i - Description of sample representivity | El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal. |
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos. |
El análisis de los datos será igual para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal. |
El análisis de los datos será similar para todas las instalaciones de la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal. |
La monitorización de esta actividad se concentra en las zonas I y II asociadas a los puertos de interés general, y a las zonas de dragado y vertido tanto de los puertos de interés general como de los autonómicos. |
El análisis de los datos será similar para toda la demarcación, no hay zonas que requieran de una mayor frecuencia de muestreo espacial o temporal. |
En complément des campagnes halieutiques menées à fréquence annuelle, les suivis menés sur les navires de pêche dépendent de la fréquence des sorties en mer des pêcheurs concernés. Néanmoins, on pourra récupérer les données de façon annuelle. |
En complément des campagnes halieutiques menées à fréquence annuelle, les suivis menés sur les navires de pêche dépendent de la fréquence des sorties en mer des pêcheurs concernés. Néanmoins, on pourra récupérer les données de façon annuelle. |
En complément des campagnes halieutiques menées à fréquence annuelle, les suivis menés sur les navires de pêche dépendent de la fréquence des sorties en mer des pêcheurs concernés. Néanmoins, on pourra récupérer les données de façon annuelle. |
Pour le premier cycle de surveillance, des suivis surfaciques récurrents d’habitats particuliers déjà cartographiés seront mis en place, afin de pouvoir détecter des tendances sur l’évolution des surfaces d’habitats. La cartographie de secteurs peu ou mal connus relèvera plutôt d'études menées par ailleurs (hors programme de surveillance) afin d'améliorer la connaissance.
La fréquence d’échantillonnage retenue est de :
- 3 à 6 ans pour les herbiers, et le coralligène
- pour les autres habitats particuliers, la fréquence sera à préciser par les experts selon les connaissances actuelles et l’exposition aux pressions. |
Ce sous-programme consiste en l’amélioration de bases de données et en la formalisation de procédures de centralisation des informations. La création de ce dispositif pourrait être mise en œuvre selon l’échéancier suivant :
2014-2015 : Évaluation du proxy (zones autorisées) ;
2014-2015-2016 : Analyse des études d’impacts pour l’amélioration des bases de données existantes (Observatoire des matériaux, UNPG/SINP).
Le deuxième cycle DCSMM serait consacré à l’amélioration de l’évaluation de la zone d’influence de l’activité (hydrodynamisme et sédimentologie). |
La fréquence recommandée est :
- Pour les mouillages forains : annuelle a minima ou biannuelle ;
- Pour les mouillages d’attente : a minima 1 fois par cycle de surveillance (selon mise à jour des données du SHOM) ;
- Pour les mouillages en AOT : a minima 1 fois par cycle de surveillance (selon mise à jour des DDTM). |
Ce suivi consiste en l’exploitation de données disponibles au niveau national, sans collecte de données spécifiques in situ. Il fournit une information « support » à l’évaluation de l’état écologique en considérant l’intensité de la source de pression, mais les indicateurs relatifs aux pressions de l’aquaculture, restent à développer. Les modalités d’accès aux données seront à définir avec la maîtrise d’ouvrage.
Ce suivi sera mis en œuvre dès 2014 selon l’échéancier suivant :
2014-2015 : évaluation du proxy « emprise réglementaire des concessions » ;
2014-2016 : amélioration de la donnée (emprise réelle, type élevage, etc.).
Le deuxième cycle sera consacré au suivi de l’emprise réelle, pondérée par type d’élevage, densité, durée et contexte hydrodynamique. |
Pour les estrans de substrats meubles :
- La densité de l’échantillonnage sera précisée au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
- La fréquence d’échantillonnage prévue est annuelle et en fin d’hiver (février-mars), ce qui constitue un minimum impératif.
Pour les substrats rocheux intertidaux à dominance végétale :
- La densité de l’échantillonnage sera précisée au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
- La fréquence d’échantillonnage prévue est de deux fois par an tous les ans.
Les suivis réalisés dans le cadre d’autres dispositifs visant les mêmes objectifs, suivis existants des habitats benthiques dans certaines Aires Marines Protégées, ou suivis dont la pérennité n’est pas assurée (comme les suivis de veille menés par les stations du RESOMAR), pourront le cas échéant contribuer au réseau des stations de surveillance, sous réserve d’une harmonisation des protocoles et d’une inter calibration des opérateurs. |
Les suivis réalisés dans le cadre d’autres dispositifs visant les mêmes objectifs (suivis existants des habitats benthiques dans certaines Aires Marines Protégées), ou dont la pérennité n’est pas assurée (comme les suivis de veille menés par les stations du RESOMAR), pourront le cas échéant contribuer au réseau des stations de surveillance, sous réserve d’une harmonisation des protocoles et d’une inter calibration des opérateurs. |
Pour les habitats subtidaux de substrat rocheux (incluant les macroalgues) :
- La densité de l’échantillonnage sera précisée au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
- La fréquence d’échantillonnage prévue est annuelle en ce qui concerne la profondeur de la limite infra/circalittorale et trisannuelle pour les autres paramètres.
Pour les fonds à coralligène (habitat particulier) :
- La densité sera précisée au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
- La fréquence d’échantillonnage prévue reste à définir.
Parmi les habitats particuliers, ceux à suivre en priorité sont les ceintures de laminaires, ainsi que les fonds de coralligènes. Les protocoles de suivis des grottes médiolittorales et les grottes obscures/semi-obscures de l’infra/circalittoral seront mises au point au premier cycle de surveillance, préalablement à la mise en œuvre opérationnelle.
Les suivis réalisés dans le cadre d’autres dispositifs visant les mêmes objectifs (suivis dans les Aires Marines Protégées) pourront le cas échéant contribuer en intégrant le réseau des stations de surveillance, sous réserve d’harmonisation des protocoles et d’une intercalibration des opérateurs. |
Les moyens, outils et protocoles varient selon le type d’habitat et de source de pression considérés.
La couverture spatiale et la stratégie d’échantillonnage varient selon le type d’habitat et de source de pression considérés. |
Pour la sous-région marine Méditerranée Occidentale, le suivi est d'ores et déjà opérationnel.
Actuellement, l’artificialisation concerne essentiellement le littoral. À moyen terme, les sites retenus pour des projets d’équipements de production d’EMR (éoliennes, hydroliennes) seront à prendre en compte. |
Les suivis se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les dispositifs ont des fréquences temporelles différentes. Il existe un dispositif particulier, le projet "Life + pêche à pied" sur des sites-pilotes. |
Utilisation de dispositifs locaux existants qui seront adaptés et/ou complétés, avec notamment homogénéisation des protocoles.
Neuf zones devront être échantillonnées. Le nombre de site par zone sera variable. Il dépendra notamment de la superficie de la zone. Il sera précisé lors du premier cycle de surveillance.
La fréquence pour le phytoplancton est :
- dans les eaux côtières de certains sites à enjeux : en continu (bouées) ;
- à la côte : infra-hebdomadaire à bi-mensuel à minima ;
- au large : mensuel à trimestriel.
Néanmoins, la fréquence de la surveillance sera précisée lors du premier cycle de surveillance, préalablement à sa mise en œuvre opérationnelle. |
Utilisation de dispositifs locaux existants qui seront adaptés et/ou complétés, avec notamment homogénéisation des protocoles.
Neuf zones devront être échantillonnées. Le nombre de site par zone sera variable. Il dépendra notamment de la superficie de la zone. Il sera précisé lors du premier cycle de surveillance.
La fréquence de la surveillance sera précisée lors du premier cycle de surveillance, préalablement à sa mise en œuvre opérationnelle |
Le sous-programme fait appel à des dispositifs variés, n'ayant pas tous la même fréquence de mise en oeuvre et opérant sur des territoires différents et à des échelles différentes. |
La majorité des paramètres sont historiquement mesurés à basse fréquence (le plus souvent bimensuelle) en domaine côtier par les réseaux de surveillance et d'observation non automatisés. Pour la mise en œuvre de ce sous-programme, des compléments ou adaptations de ces dispositifs existants sont proposées pour permettre l’acquisition de données à une fréquence plus importante, en complément des images satellites et des données issues de la modélisation. |
La stratégie d'échantillonnage varie selon le dispositif utilisé.
Pour les Caulerpes : sur le littoral des Maures, une campagne annuelle de prospection des zones d’intérêt patrimonial permet de déceler la présence de nouvelles colonies, leur localisation et la surface atteinte. D’autre part, un recueil des observations des plongeurs sous marins tout au long de l’année permet d’élargir l’état de connaissance des zones touchées.
Le suivi des espèces envahissantes exotiques dans les aires marines protégées est basé sur de la science participative ; il est réalisé par des plongeurs (plongeurs amateurs ou professionnels, techniciens marins, gestionnaires d'AMP, pêcheurs ou scientifiques) qui signalent leurs observations via un système d'information en ligne. |
Pour le suivi des échouages, l'échantillonnage est continu sur l’ensemble du littoral.
Pour le suivi obsmer, la collecte des données est permanente avec un bilan annuel |
Les suivis se font à terre (enquêtes téléphoniques), à pied sur le littoral (enquêtes de terrain) ou grâce à des survols aériens (campagnes de comptages). Les dispositifs ont des fréquences temporelles différentes. Il existe un dispositif particulier, le projet "Life + pêche à pied" sur des sites-pilotes. |
No variation within the sub-programme. |
NIS are occasionaly found. |
There is no variation. |
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| Q10a - Scale for aggregation of data |
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| Q10b - Other scale for aggregation of data | Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros. |
Nivel estatal |
Nivel estatal |
Nacional / Demarcación marina |
Unión Europea: los datos son recopilados y publicados en cumplimiento del Reglamento (CE) 762/2008 del Parlamento europeo y del Consejo de 9 de julio de 2008 sobre la presentación de estadísticas de acuicultura por parte de los Estados miembros. |
Nivel estatal |
Nivel estatal |
Nacional / Demarcación marina |
Certaines données collectées le sont dans le cadre des campagnes halieutiques de la DCF, une partie d'entre elles pourraient avoir un niveau d'agrégation à l'échelle EU. |
Certaines données collectées le sont dans le cadre des campagnes halieutiques de la DCF, une partie d'entre elles pourraient avoir un niveau d'agrégation à l'échelle EU. |
Certaines données collectées le sont dans le cadre des campagnes halieutiques de la DCF, une partie d'entre elles pourraient avoir un niveau d'agrégation à l'échelle EU. |
EU : car une partie des données seront collectées dans le cadre du dispositif mobilisé pour la DCE (DCE-Benthos)
National car des compléments à ce dispositif DCE ne seront pas forcément réalisés de la même manière dans tous les EM, du moins à court terme. |
"EU : car une partie des données seront collectées dans le cadre du dispositif mobilisé pour la DCE (DCE-Benthos)
National car des compléments à ce dispositif DCE ne seront pas forcément réalisés de la même manière dans tous les EM, du moins à court terme." |
"EU : car une partie des données seront collectées dans le cadre du dispositif mobilisé pour la DCE (DCE-Benthos)
National car des compléments à ce dispositif DCE ne seront pas forcément réalisés de la même manière dans tous les EM, du moins à court terme." |
Au sein des sous-régions marines françaises, des zones géographiques homogènes au regard des caractéristiques hydrologiques de la colonne d’eau («paysage hydrologiques») ont étés identifiées. Elles ont été complétées par les caractéristiques des communautés phytoplanctoniques et zooplanctoniques (9 zones en Méditerranée Occidentale).
Ces zones constituent des entités écologiquement cohérentes, aux caractéristiques environnementales et aux communautés planctoniques similaires, permettant une agréagtion des indicateurs pertinente. |
Au sein des sous-régions marines françaises, des zones géographiques homogènes au regard des caractéristiques hydrologiques de la colonne d’eau («paysage hydrologiques») ont étés identifiées. Elles ont été complétées par les caractéristiques des communautés phytoplanctoniques et zooplanctoniques (9 zones en Méditerranée Occidentale).
Ces zones constituent des entités écologiquement cohérentes, aux caractéristiques environnementales et aux communautés planctoniques similaires, permettant une agréagtion des indicateurs pertinente. |
les données peuvent être agrégées à l'échelle nationale, c'est à dire à l'échelle des 4 sous régions marines françaises |
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| Q10c - Access to monitoring data | Q10c - Data type | ProcessedData |
ProcessedData |
DataProducts |
ProcessedData |
ProcessedData |
ProcessedData |
DataProducts |
ProcessedData |
DataProducts |
DataProducts |
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| Q10c - Access to monitoring data | Q10c - Data access mechanism | URLdownload |
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LocationNationalDC |
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| Q10c - Access to monitoring data | Q10c - Data access rights | Open |
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| Q10c - Access to monitoring data | Q10c - INSPIRE standard | Instalaciones agrícolas y de acuicultura |
Instalaciones agrícolas y de acuicultura |
SeaRegions |
SeaRegions |
SeaRegions |
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| Q10c - Access to monitoring data | Q10c Date data are available | 2014-07 |
2017-01 |
2017-01 |
2017-01 |
2014-07 |
2017-01 |
2017-01 |
2017-01 |
2018-10 |
2018-10 |
2018-10 |
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| Q10c - Access to monitoring data | Q10c - Data update frequency | Yearly |
6yearly |
6yearly |
6yearly |
Yearly |
6yearly |
6yearly |
6yearly |
Yearly |
Yearly |
Yearly |
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| Q10d - Description of data access |
Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
|
Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
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Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
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Previa solicitud.
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Los datos relativos a la producción pueden ser consultados y descargados en http://www.magrama.gob.es/es/estadistica/temas/estadisticas-pesqueras/acuicultura/encuesta-establecimientos-acuicultura/default.aspx. En cuanto a la ubicación de las instalaciones, se puede consultar en el Sistema de identificación de instalaciones de acuicultura: http://webserv.mapa.es/visoracuicultura/matlab/gmf_apps/butm/utm.phtml
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Las distintas autoridades competentes son las encargadas de ofrecer al público los datos que recopilan y cada una de ellas puede decidir el nivel de agregación con que los presenta, y si los ofrece o no para descarga.
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Los datos serán almacenados en un repositorio nacional, cuya consulta será abierta.
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Previa solicitud.
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In accordance to the Regulation on development and implementation of documents of Strategy for Management of Marine and Coastal Areas (O.G. 112/14), Croatian Environment Agency is in charge of developing Marine Information System. Data and information regarding all elements of the Strategy collected by competent authorities should be available for needs of the System. The System is still under development. |
In accordance to the Regulation on development and implementation of documents of Strategy for Management of Marine and Coastal Areas (O.G. 112/14), Croatian Environment Agency is in charge of developing Marine Information System. Data and information regarding all elements of the Strategy collected by competent authorities should be available for needs of the System. The System is still under development. |
In accordance to the Regulation on development and implementation of documents of Strategy for Management of Marine and Coastal Areas (O.G. 112/14), Croatian Environment Agency is in charge of developing Marine Information System. Data and information regarding all elements of the Strategy collected by competent authorities should be available for needs of the System. The System is still under development. |